2.4 Uso de la autoridad del sacerdocio |
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| 2.4.1 |
Recibir la autoridadPara información sobre la ordenación de los hermanos a los oficios del sacerdocio véase 20.7. Para información sobre el proceso de llamar, sostener y apartar a los miembros para servir en llamamientos de la Iglesia, véase el capítulo 19. |
| 2.4.2 |
Delegar autoridadLos líderes del sacerdocio pueden delegar autoridad asignando a otras personas para que los ayuden a cumplir un llamamiento. Para información sobre cómo delegar véase 3.3.4. |
| 2.4.3 |
Ejercer la autoridad del sacerdocio en rectitudEl sacerdocio se debe emplear para bendecir la vida de los demás. Los líderes eficientes del sacerdocio presiden con amor y bondad. No tratan de imponer su voluntad sobre los demás; más bien, deliberan con otras personas y tratan de alcanzar un consenso mediante la revelación. El Señor ha dicho que el poder del sacerdocio no se puede ejercer sino en rectitud (véase D. y C. 121:36). El uso correcto del sacerdocio es por medio de persuasión, longanimidad, benignidad, mansedumbre, amor sincero y bondad (véase D. y C. 121:36, 41–42). Cuando un hombre intenta usar indebidamente el poder de su sacerdocio, “los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendido, y cuando se aparta, se acabó el sacerdocio o autoridad de tal hombre” (D. y C. 121:37). |
| 2.4.4 |
Consejos presidentesLos consejos proporcionan un medio para que los líderes se reúnan en unidad y fe a fin de buscar colectivamente la voluntad del Señor. También proporcionan la oportunidad de coordinar la obra de los quórumes y de las organizaciones auxiliares. A nivel local, ejemplos de consejos presidentes son: las presidencias de estaca, los obispados y los comités ejecutivos del sacerdocio. Para información sobre el funcionamiento de los consejos véase 4.1. |
| 2.4.5 |
Magnificar los llamamientos del sacerdocioLos poseedores del sacerdocio magnifican sus llamamientos al ministrar en sus propios hogares y a otros santos, así como al cumplir a conciencia con las responsabilidades que se les han asignado. El Señor aconsejó: “Aprenda todo varón su deber, así como a obrar con toda diligencia en el oficio al cual fuere nombrado” (D. y C. 107:99). Los poseedores del sacerdocio magnifican sus llamamientos al servir con diligencia; al enseñar con fe y testimonio; y al elevar, fortalecer y nutrir las convicciones de rectitud en la vida de aquellos por quienes son responsables. |
