Sigan la doctrina y el evangelio de Cristo

Élder M. Russell Ballard
Del Quórum de los Doce Apóstoles


Élder M. Russell Ballard,  “Sigan la doctrina y el evangelio de Cristo,”  Nov 2010

Charla fogonera del SEI para Jóvenes Adultos • 7 de noviembre de 2010 • Universidad Brigham Young

¡Qué maravillosos se ven! Ustedes son los mejores jóvenes y señoritas de todo el mundo. Tienen el evangelio restaurado de Jesucristo para que guíe sus pasos de fe en este mundo que es cada vez más inicuo. La hermana Ballard y yo nos alegramos de estar con ustedes aquí en el Centro Marriott, y con todos ustedes que se encuentran en edificios por todo el mundo. Con la tecnología moderna, me imagino que algunos también estarán escuchándonos por medio de podcast u otras maravillas electrónicas. Pero independientemente de dónde estén, estoy agradecido por hablarles y ruego que el Señor nos bendiga para que mis palabras les sirvan a cada uno de ustedes para su vida actual.

Expreso agradecimiento al coro del Instituto de Religión de Logan por la hermosa música y expreso un agradecimiento especial a Tom Mullen, uno de los presidentes de estaca que se encuentran aquí y uno de los maravillosos misioneros que sirvieron con la hermana Ballard y conmigo en la Misión Canadá Toronto hace muchos años.

“¡Oh ese sutil plan del maligno!”

Hoy quiero continuar con lo que dije en esta última conferencia general. Los que escucharon, y espero que sea el caso de algunos de ustedes, recibieron consejo de las Autoridades Generales y de los oficiales generales de la Iglesia. Tal vez recuerden que en mi discurso comparé las moscas artificiales que usa un pescador a aquellos señuelos artificiales que usa Satanás para atraparnos y atraernos a su terrible mundo de miseria.

Unos días después de la conferencia recibí una carta de un maravilloso jovencito que se llama Chayton Snider y tiene once años. Él me escuchó y me envió un dibujo junto con esta nota personal: “Los pescadores que atraen al pez con un señuelo artificial simbolizan la forma en que Satanás nos atrae con la adicción (el ‘señuelo artificial’). Cuando el pescador lanza al pez a la playa, y el pez intenta aletear para volver al agua, ese aleteo creo que simboliza nuestra lucha por volver a la seguridad de las ‘aguas’ del Evangelio; pero necesitamos la ayuda de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo para apartarnos de esas adicciones”1.

Gracias, Chayton, por tu sinopsis tan concisa del discurso que di en la conferencia.

Cito de ese discurso: “Como el pescador con mosca que sabe que lo que atrae a las truchas es el hambre, Lucifer conoce nuestro ‘hambre’ o debilidades y nos tienta con señuelos falsos que, si los aceptamos, pueden coartar nuestra vida y conducirnos hacia su influencia despiadada. Y a diferencia del pescador que atrapa y devuelve al agua peces ilesos, Lucifer no nos soltará voluntariamente. Su objetivo es hacer a sus víctimas tan miserables como él”2.

Mantengan la sencillez del evangelio de Jesucristo

Ruego que el Señor me bendiga al enseñarles un principio muy importante. El principio es éste: “Mantengan la sencillez del evangelio de Jesucristo”. El apóstol Pablo tenía la misma preocupación en su época cuando dijo: “Pero temo que, así como la serpiente [el diablo] engañó a Eva con su astucia, sean vuestros sentidos de alguna manera desviados de la sencillez que es en Cristo” (2 Corintios 11:3).

En el Libro de Mormón, el profeta Nefi explica la doctrina y el evangelio de Cristo con los siguientes términos sencillos. Estoy refiriéndome a declaraciones de 2 Nefi, capítulo 31.

  • • “Porque mi alma se deleita en la claridad” (versículo 3).

  • • “¿Podemos seguir a Jesús, a menos que estemos dispuestos a guardar los mandamientos del Padre?” (versículo 10).

  • • “Y el Padre dijo: Arrepentíos, arrepentíos y sed bautizados en el nombre de mi Amado Hijo” (versículo 11).

  • • “A quien se bautice en mi nombre, el Padre dará el Espíritu Santo” (versículo 12).

  • • “Y oí la voz del Padre que decía: Sí, las palabras de mi Amado son verdaderas y fieles. Aquel que persevere hasta el fin, éste será salvo” (versículo 15).

  • • “Porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con fe inquebrantable en él” (versículo 19).

  • • “Y ahora bien, amados hermanos míos, ésta es la senda; y no hay otro camino, ni nombre dado debajo del cielo por el cual el hombre pueda salvarse en el reino de Dios” (versículo 21).

  • •  “Y ahora bien, he aquí, ésta es la doctrina de Cristo” (versículo 21).

El profeta José Smith definió los primeros principios y ordenanzas del Evangelio en el cuarto Artículo de Fe: “… primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; [y] cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo”.

Esta noche, deseo centrar mi discurso en la doctrina y el evangelio de Cristo. Mis queridos jóvenes, en la actualidad, en el mundo ocurren muchas cosas que están en oposición directa a los principios del Evangelio. Deben conocer la doctrina de Cristo y vivirla y defenderla todos los días de su vida.

Dedíquenle tiempo al Señor

Hace algunos años, uno de mis misioneros vino a verme y dijo lo siguiente: “Presidente, estoy perdiendo mi testimonio. Tengo algunos interrogantes que nadie puede contestar. Mi obispo y mi presidente de estaca me dijeron que me olvide de ello y no me dieron ninguna respuesta”.

Le pedí las preguntas por escrito y luego le sugerí que viniera a verme en diez días y yo contestaría cada una de sus preguntas.

Cuando se iba de la oficina, sentí la impresión de hacerle la siguiente pregunta: “Élder, ¿cuánto hace que no lee las Escrituras?”.

Él reconoció que hacía mucho tiempo.

“Usted me ha dado una asignación y creo que sería justo que yo le diera otra. Lea por lo menos una hora por día las Escrituras hasta el día en que venga a buscar las respuestas”.

Estuvo de acuerdo.

Cuando regresó, yo estaba listo. Él me dijo: “Presidente, no necesito las respuestas; sé que el Libro de Mormón es verdadero; sé que José Smith es un profeta; estoy bien ahora”.

Yo le respondí: “Le daré las respuestas a sus preguntas de todos modos, ya que he trabajado mucho en ellas”. Lo que ibamos a tratar eran todos esos aspectos antimormones.

Después de nuestra charla, le pregunté: “Élder, ¿qué ha aprendido de todo esto?”.

Entonces él me contestó algo muy valioso: “He aprendido que ¡hay que dedicarle tiempo al Señor!”.

Me gustaría que ahora revisáramos juntos las doctrinas básicas y el evangelio de Cristo.

Principio doctrinal N° 1: Fe en el Señor Jesucristo

El primer principio doctrinal es la fe en el Señor Jesucristo. “Tener fe en Jesucristo incluye tener la firme creencia de que Él es el Hijo Unigénito de Dios y el Salvador y Redentor del mundo. [Nuestra doctrina enseña] que podemos volver a vivir con nuestro Padre Celestial sólo al confiar en la gracia y misericordia de Su Hijo. Cuando tenemos fe en Cristo, aceptamos y aplicamos Su expiación y Sus enseñanzas, confiamos en Él y en lo que dice. Sabemos que Él tiene poder para cumplir Sus promesas. Nuestro Padre Celestial bendice a los que tienen la fe para obedecer a Su Hijo…

“Nosotros creemos en Cristo y creemos que Él quiere que guardemos Sus mandamientos. Queremos demostrar nuestra fe obedeciéndole.…

“…Por medio de nuestra fe en Jesucristo, Él puede sanarnos tanto física como espiritualmente”3.

Mis queridos jóvenes amigos, ahora tomen un minuto y concéntrense en su propia fe en el Señor Jesucristo mientras yo les hago unas pocas preguntas:

  • 1. ¿Están felices con el rumbo en el que va su vida y con la profundidad de su fe en el Señor Jesucristo?

  • 2. ¿Aman a Dios con todo el corazón, alma, fuerza y mente, tal como el Señor le enseñó al intérprete de la ley en Lucas 10? (véase el versículo 27).

  • 3. ¿Están haciendo las cosas sencillas en su vida cotidiana?

    • a. ¿Están haciendo sus oraciones todas las mañanas y todas las noches?

    • b. ¿Están leyendo todos los días las Santas Escrituras?

    • c. ¿Están usando un lenguaje apropiado?

    • d. ¿Están siendo honrados?

    • e. ¿Están viviendo la Palabra de Sabiduría?

  • 4. ¿Son amables y atentos a las necesidades de las personas que los rodean?

  • 5. ¿Siguen el consejo de las Autoridades Generales que se recalcó en esta pasada conferencia, el cual consiste en evitar completamente cualquier clase de pornografía?

    La pornografía no puede existir en nuestra vida si tenemos verdadera fe en el Señor Jesucristo. Con toda la fuerza que poseo, les digo: si éste es un problema en su vida, “¡Aléjense de ella!”.

  • 6. ¿Viven dignos de una recomendación para el templo?

  • 7. ¿Participan activamente en las reuniones dominicales, especialmente en la reunión sacramental, participando dignamente de la Santa Cena y renovando sus convenios con el Señor?

  • 8. Ustedes, ex-misioneros, ¿están manteniendo la dignidad de un siervo del Señor Jesucristo en su vestimenta y en su conducta personal?

  • 9. ¿Se están preparando para su pareja eterna y la buscan activamente?

    Podría pasar el resto de la noche con esta pregunta, pero estoy seguro de que, a estas alturas, saben que no apoyamos el que “anden con alguien”. Si todavía no lo han entendido, entiéndanlo ahora. Lo diré con sus propios modismos: “Ya basta”. Recomendamos que salgan con jóvenes del sexo opuesto en forma adecuada; esto es, sencillamente que un joven invita a salir a una joven y pasan un buen momento juntos. ¿Están de verdad buscando un compañero que ame al Señor y honre Su santo nombre?

  • 10. Y para los casados, ¿continúan edificando y fortaleciendo su relación y tienen una noche para salir juntos con regularidad?

Por supuesto que hay otras cosas que podría añadir a esta lista; sin embargo, si realmente se están esforzando al máximo por seguir a Cristo, entonces podrán responder preguntas como éstas con un rotundo “¡Sí!”.

Al pensar esta noche en su fe en el Señor Jesucristo, ¿existe algo en su vida que ustedes saben no es lo que desearían que fuera? Si hay algo que ustedes saben en su corazón que no es congruente con la verdadera fe en el Señor Jesucristo, permítanme decirles cómo arreglarlo.

Principio doctrinal N° 2: Arrepentimiento

El arrepentimiento es el segundo principio del Evangelio. “Nuestra fe en Cristo y nuestro amor por Él nos conducen a arrepentirnos o a cambiar nuestros pensamientos, creencias y conductas que no estén en armonía con Su voluntad. … Cuando nos arrepentimos, sentimos la tristeza que es según Dios, dejamos de hacer cosas malas y [nos esforzamos más por hacer] cosas buenas…

“El arrepentimiento sincero produce varios resultados: sentimos el perdón de Dios y Su paz en nuestra vida. Desaparecen nuestra culpa y pesar”4.

Hermanos y hermanas, agradezcan que, mediante el arrepentimiento sincero, el evangelio de Jesucristo otorgue la manera de escapar de los errores que cometamos. Si uno no perfecciona la facultad de arrepentirse, a menudo los pequeños hábitos se convierten en adicciones. Todos podemos evitar fácilmente que nos atrape una adicción simplemente al no participar de sustancias adictivas o prácticas adictivas. No cabe duda, mis queridos amigos jóvenes, de que todos somos el blanco de Satanás y sus secuaces. Él utilizará cada señuelo o táctica engañosos para hacer que ustedes y yo fallemos y nos desviemos de nuestros compromisos y nuestra fiel devoción al Señor.

Principio doctrinal N° 3: Bautismo

El tercer principio doctrinal del Evangelio es el bautismo. La mayoría de los que se encuentran al alcance de mi voz han participado de este principio. El bautismo por inmersión para la remisión de los pecados es el primer convenio que hacemos entre nosotros y el Señor Jesucristo y nuestro Padre Celestial. El bautismo es una ordenanza; es “una ceremonia sagrada o un rito que muestra que hemos entrado en un convenio con Dios”; y “Dios siempre ha requerido que Sus hijos hagan convenios. Un convenio es un acuerdo vinculante y solemne entre Dios y el hombre. Dios promete bendecirnos y nosotros prometemos obedecerle. … El guardar convenios nos da bendiciones en esta vida y la exaltación en la vida venidera”5.

Recuerden: Cristo nos dio el ejemplo al ser bautizado. Y nosotros somos bendecidos con el privilegio de participar de la Santa Cena cada semana, lo cual “nos ayuda a permanecer dignos de tener la compañía del Espíritu siempre. Es un recordatorio semanal de nuestros convenios”6 y nos ayuda a fortalecer la fe y la confianza en el Señor Jesucristo.

Principio doctrinal N° 4: El don del Espíritu Santo

El cuarto principio doctrinal es el don del Espíritu Santo. “Jesús enseñó que debemos ser bautizados en el agua y también del Espíritu. Al bautismo en el agua le debe seguir el bautismo del Espíritu, porque si no queda incompleto. Sólo cuando recibamos el bautismo y el don del Espíritu Santo podremos recibir la remisión de los pecados y volver a nacer espiritualmente por completo…

“…El Espíritu Santo testifica de Cristo y nos ayuda a reconocer la verdad. Nos brinda fortaleza espiritual y nos ayuda a hacer lo correcto. [Nos da paz y] nos consuela en tiempos de pruebas y pesar. Nos advierte de peligros espirituales o físicos. … Mediante el poder del Espíritu Santo podemos sentir el amor y la guía de Dios para todos nosotros. Este don es un anticipo, hermanos y hermanas, del gozo eterno y la promesa de vida eterna”7.

Principio doctrinal N° 5: Perseverar hasta el fin

Finalmente, el quinto principio doctrinal: debemos perseverar hasta el fin. “Una vez que hayamos entrado en el camino estrecho y angosto mediante la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, la ordenanza del bautismo y la recepción del Espíritu Santo, debemos esforzarnos por permanecer en ese camino”8.

Hace años, nuestro fiel patriarca de estaca, que tenía más de noventa años se puso de pie en una reunión de ayuno y testimonio y dijo algo que recordaré siempre: “Cada noche ruego que Dios me reciba muerto a salvo y con mi testimonio ardiendo intensamente”.

Después de la reunión, le dije: “Patriarca, de todas las personas que conozco, definitivamente usted no tiene que preocuparse por eso”.

Me tomó por las solapas de mi abrigo, me sacudió hasta que quedamos a muy poca distancia uno del otro, me miró a los ojos y pronunció estas palabras: “Hijo”, yo estaba casado y tenía dos hijos, “Hijo, nadie está seguro hasta el último día”.

Que cada uno de nosotros sea fiel hasta el fin.

Entonces, la doctrina de la fe en Cristo; el arrepentimiento; el hacer, renovar y guardar convenios, y el ser dirigidos por el Espíritu, se convertirán en un modelo de vida. Nuestros hechos en el diario vivir son moldeados y gobernados por estos principios doctrinales.

El evangelio de Jesucristo es el puente que une la vida premortal y la vida eterna

Sé que algunos de ustedes son ex misioneros y están pensando: “El élder Ballard está citando algo de la doctrina del inspirado Predicad Mi Evangelio”. Espero que reconozcan algunas de estas palabras y que hayan interiorizado el significado de ellas en su vida. Ustedes, hombres y mujeres jóvenes que no han servido en una misión, permítanme sugerir que les convendría tener un ejemplar de Predicad Mi Evangelio. Estudien, en el capítulo tres, la lección titulada: “El evangelio de Jesucristo”. Se expone claramente, y con más detalles, los pasos básicos necesarios para evitar ser atrapados por los señuelos artificiales de Satanás y ser desviados de la senda que conduce a la vida eterna.

¡Qué sencillo es el evangelio de Jesucristo! Qué importante es que permanezcamos en la única senda definida por Dios como el camino de regreso a casa a Su eterna presencia. El Evangelio es el plan de felicidad; es sencillo y hermoso.

Permítanme mostrarles cómo los primeros principios del Evangelio son como un puente que une la vida premortal (que represento levantando la mano izquierda) y la vida eterna (que represento levantando la mano derecha). El puente entre las dos es el Evangelio de Jesucristo. Hemos venido del mundo premortal a la vida mortal para esforzarnos por conocer y vivir los principios del Evangelio. Ahora nos encontramos aquí en la tierra, recorriendo, esperemos, el camino de regreso a la presencia de Dios. Esto requiere comprensión y obediencia. Nuestra meta, al esforzarnos por vivir el Evangelio, es ser merecedores de recibir todas las bendiciones que nuestro Padre tiene para Sus hijos fieles y dignos.

Jesús dijo:

“Y éste es el mandamiento: Arrepentíos, todos vosotros, extremos de la tierra, y venid a mí y sed bautizados en mi nombre, para que seáis santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que en el postrer día os presentéis ante mí sin mancha.

“En verdad, en verdad os digo que éste es mi evangelio; y vosotros sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia” (3 Nefi 27:20–21).

Tienen un gran futuro por delante

Vuelvo a pedirles que piensen en su propia vida. ¿Cómo les está yendo? ¿Hay algo en su vida que que sea el motivo de que ustedes se alejen de las enseñanzas del Evangelio y se acerquen a la influencia de Satanás? ¿Le están dedicando tiempo al Señor? Viven en un mundo que está lleno de tecnología, donde es muy fácil el acceso a la información, el entretenimiento, las redes sociales en su computadora, su iPad o su iPhone. No hay otra generación que haya tenido tanta tecnología al alcance de la mano. Por medio de Facebook y de otras redes sociales, pueden estar en contacto con amigos de todo el mundo. Si bien éstas son herramientas maravillosas, les advierto que no deben permitir que el uso de esta tecnología atrape su tiempo al grado de que se vuelvan adictos a su uso constante. De alguna manera, tienen que limitar dicho uso para que no les robe lo que es esencial, valioso y eterno.

Sólo tenemos que ver las noticias vespertinas y leer la prensa para darnos cuenta de que el mundo está sufriendo enormemente. Hay terremotos, huracanes y tornados en diferentes lugares. Hay guerras y rumores de guerras. Hay hambruna, sufrimiento y genocidio, y ni qué decir de asesinatos y otros actos de violencia.

Quizá algunos de ustedes piensen que en el mundo de hoy el futuro no tiene mucho por lo cual puedan esforzarse por alcanzar. Recuerdo que cuando era un joven de trece años, al llegar a casa de la reunión del sacerdocio del domingo, el 7 de diciembre de 1941, mis padres me informaron que Japón acababa de bombardear Pearl Harbor, lo cual impulsó a los Estados Unidos hacia una encarnizada guerra mundial que había empezado dos años antes en Europa. Parecía que la vida que conocíamos se iba a acabar. Había mucha incertidumbre al ser reclutados muchos jóvenes al servicio militar; sin embargo, ahora, al igual que entonces, en medio de todos los conflictos, luchas y malas influencias del mundo, aún hay muchas cosas buenas.

Cuando yo nací —hace mucho tiempo, cuando todos ustedes todavía estaban en el mundo de los espíritus—, sólo había unos veinte países en todo el mundo que se podía decir que tenían democracia, donde los ciudadanos podían disfrutar al menos de una fracción de las libertades que nosotros damos por sentado. Ahora hay más de noventa. Esto significa que más personas del mundo pueden vivir en libertad y de acuerdo con sus propias creencias.

En la actualidad, en todo el mundo, la pobreza está en declive y los avances en la sanidad han sido extraordinarios, especialmente con respecto a la higiene y el agua potable en los países en vías de desarrollo. Es extraordinario lo que está sucediendo. Las oportunidades educativas también están mucho más disponibles.

Hay muchas razones para estar llenos de esperanza y optimismo. No permitan que Satanás influya en ustedes y cause que no crean en el gran futuro que tienen por delante.

Ustedes son los futuros líderes de la Iglesia

Todos nos preparamos para disfrutar de la vida por medio de decisiones que tomamos a diario. Si son verídicos y fieles a la doctrina y el evangelio de Cristo, tendrán muchas oportunidades en la vida. En la Iglesia, sus líderes a nivel de barrio, de estaca y general recibirán la inspiración de llamarlos a servir en aquellos llamamientos para los que se han preparado como resultado de sus sabias decisiones de guardar los mandamientos de Dios.

Dentro de treinta años, el liderazgo de la Iglesia dependerá en gran parte de cuán bien se haya preparado cada uno de ustedes por cumplir con los llamamientos que recibirán de servir en la Iglesia.

Piensen en esto: a la Iglesia le tomó noventa y ocho años, de 1830 a 1928 (el año en que yo nací), organizar sus primeras cien estacas. El segundo centenar de estacas se organizó durante los siguientes veinticuatro años. Entonces comenzamos a ver desplegarse una imagen muy interesante. Sólo ocho años después, a finales de 1960, se organizó la estaca número 300 en Toronto, Canadá, durante la época en que el presidente Thomas S. Monson era el presidente de la misión allí. Hace dos semanas, la hermana Ballard y yo asistimos a la conferencia de la Estaca de Toronto Ontario, que celebraba su aniversario número cincuenta.

En 1964, sólo cuatro años después de la organización de la estaca número 300, se organizó la estaca número 400. Doscientas estacas más se organizaron en los siguientes nueve años, y la estaca número 900 se organizó en marzo de 1978. Pronto se organizará la estaca número 3.000.

¿Cómo se relaciona esto con ustedes, jóvenes hombres y mujeres? Supongamos que la Iglesia organice 100 estacas al año. Eso significaría que para el año 2040, en sólo 30 años, el número de estacas se habrá duplicado hasta llegar a las 6.000 aproximadamente. Ustedes tendrán poco más o menos de cincuenta años. Ahora pregúntense: ¿dónde están los 6.000 presidentes de estaca? ¿Dónde están sus primeros consejeros, segundos consejeros, secretarios ejecutivos y secretarios? ¿Dónde están los 6.000 por doce, es decir, los 72.000 miembros de sumos consejos? Y supongamos que cada estaca tenga un promedio de diez unidades, que es más o menos el promedio en las estacas de hoy. ¿Dónde están los 60.000 obispos, primeros consejeros, segundos consejeros, secretarios ejecutivos, secretarios, presidentes de quórumes de élderes y sus consejeros, líderes de grupos de sumos sacerdotes y sus ayudantes, presidentas y sus consejeras de la Sociedad de Socorro, Mujeres Jóvenes y Primaria, etc., etc.? ¿Dónde están? Les estoy hablando ahora mismo. ¡Son ustedes! ¿Estarán preparados para aceptar los llamamientos que el Señor les va a extender?

Hay un plan eterno para ustedes

El Padre Celestial tiene un plan eterno para cada uno de ustedes. Su primogenitura, el derecho que tienen de ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es como un milagro en un mundo de unos seis mil millones de personas. Ustedes hicieron promesas y compromisos muy importantes con nuestro Padre Celestial cuando vivían con Él en el mundo premortal.

Tal vez se pregunten cómo los nombres de líderes de las organizaciones auxiliares, de obispos, presidentes de estaca y Autoridades Generales vienen a la mente de aquellos que tienen la responsabilidad de extender los llamamientos para servir. ¿Cómo sabe un presidente de estaca quién debe ser el obispo? ¿Cómo sabe una Autoridad General quién debe ser el presidente de estaca? (Exactamente hoy coloqué las manos sobre la cabeza de un presidente de estaca recién llamado para apartarlo. Reorganizamos la estaca durante el fin de semana. ¡Qué gran privilegio, qué maravillosa responsabilidad!) ¿Cómo sabe el Presidente de la Iglesia quién debe ser Autoridad General? Es por medio de la revelación que se hacen saber los nombres de los que han demostrado ser fieles, de confianza y que viven las doctrinas básicas del evangelio de Cristo.

No dejen pasar ni un solo día sin esforzarse por estar preparados para servir. Recuerden: la vida mortal es cuando todos debemos prepararnos para ver a Dios. De hecho, Amulek enseñó:

“Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra.

“Y como os dije antes, ya que habéis tenido tantos testimonios, os ruego, por tanto, que no demoréis el día de vuestro arrepentimiento hasta el fin; porque después de este día de vida, que se nos da para prepararnos para la eternidad, he aquí que si no mejoramos nuestro tiempo durante esta vida, entonces viene la noche de tinieblas en la cual no se puede hacer obra alguna” (Alma 34:32–33).

Cada día de su vida el Señor los ayudará si confían en Él y guardan Sus mandamientos. El Señor hace saber al líder responsable que están preparados para servir porque han permanecido en la senda del Evangelio, han cumplido con los compromisos que hicieron antes de nacer y el evangelio de Jesucristo guía su vida diaria.

Les sugiero que empiecen ahora a aceptar llamamientos. Los prepararán para futuros llamamientos para servir en la Iglesia.

Hagan lo que sea necesario para establecer una verdadera relación con su Padre Celestial. Ustedes son Sus hijos e hijas espirituales. Sus Padres divinos los aman con todo Su corazón, al igual que el Señor Jesucristo. Ellos quieren que ustedes sigan el gran plan de felicidad que los conducirá a salvo de regreso a casa, a Su presencia.

Permanezcan aferrados al evangelio de Jesucristo

Al llegar a la conclusión de esta reunión, ruego que cada uno de ustedes se esfuerce por aferrarse a los principios y ordenanzas doctrinales del Evangelio. Siempre denle tiempo al Señor para que su testimonio no sea llevado a las falsas enseñanzas del mundo. Escuchen a las Autoridades Generales. Estamos haciendo todo lo que sabemos para enseñarles la verdad y para instarlos a estar aferrados a aquellas cosas que los mantendrán a salvo y libres. Hagan lo correcto todos los días por las razones correctas y les irá bien.

Prepárense en todos los aspectos para estar listos cuando el Señor necesite que sirvan en Su Iglesia. Al salir al mundo, seguirán siendo probados. Ése es uno de los propósitos de la vida. Hemos sido enviados aquí para determinar cuán comprometidos estamos y cuán dedicados somos en realidad. Me emociona creer que podemos superarnos y ser excelentes al seguir los mandamientos y las enseñanzas del Señor Jesucristo.

Me gusta este poema; se aplica a todos nosotros. Se titula “El roble”, de Johnny J. Ryder, hijo.

El fuerte viento de día y noche soplando
Las hojas del roble se estaba llevando;
Al haber partido sus ramas y su corteza arrancado,
El pobre roble estaba desnudo y cansado.
Aun con todo, el roble en pie resistía
Mientras los otros árboles a su alrededor caían.
Al cansado viento se le oyó hablar
“¿Cómo puedes, roble, en pie aún estar?”.
El roble dijo: “Sin duda puedo saber
Que tú, mis ramas en dos puedes romper;
Todas mis hojas te podrás llevar,
Agitar mis ramas y hacerme tambalear.
Pero tengo raíces en el suelo que son mi sustento
Y que crecen muy fuertes desde mi nacimiento.
Nunca las tocarás, como ves
Porque de mí la parte más profunda es.
No estaba seguro hasta hoy
de cuánto resistir podía
y ahora a ti gracias te doy
porque más fuerte soy de lo que sabía.

Mis amados jóvenes hermanos y hermanas, sean como el fuerte roble. Sepan cuán fuertes son. Profundicen en el suelo del Evangelio su fe y confianza en Dios y en Cristo. Estén siempre alerta a las moscas artificiales que nos presenta Lucifer, el falso pescador de hombres. Tengamos la sabiduría y la visión espiritual para discernir y rechazar sus muchas y peligrosas ofertas. Vivan cada día la doctrina de Cristo, los sencillos y básicos principios del Evangelio; tenga fe en el Señor Jesucristo, arrepiéntanse, honren los convenios bautismales, vivan dignos de la compañía del Espíritu Santo, y perseveren hasta el fin. Hagan esto todos los días y el Espíritu del Señor estará con ustedes para mantenerlos a salvo en la senda que conduce a la vida eterna.

Testimonio

Les doy mi testimonio. Quiero que sepan que los amamos. Ustedes llevarán sobre sus hombros el futuro de esta Iglesia. Tienen un gran destino. Ruego con todo mi corazón que esta noche hagan las cosas que deben hacer, si deben corregir algo del curso que su vida está tomando. Les doy mi testimonio de que Jesús es el Cristo. Él vive. Ésta es Su Iglesia. Estamos en Su obra. Nosotros somos Su pueblo del convenio. Yo lo sé. Testifico de eso y ahora ruego que el Señor los bendiga. Invoco esas bendiciones para ustedes en Su santo nombre, que puedan hallar paz, gozo y calmo consuelo en su corazón de que están haciendo lo mejor que pueden por ser dignos de Su santo nombre. Que ésta sea su bendición ahora y durante todos los días de su vida es mi humilde ruego, testimonio y bendición, en el nombre de Jesucristo. Amén.

© 2010 por Intellectual Reserve, Inc. Todos los derechos reservados. Aprobación del inglés: 10/09. Aprobación de la traducción:10/09. Traducción de Follow the Doctrine and Gospel of Christ. Spanish. PD50021042 002

1. Carta personal, con fecha del 10 de octubre de 2010. Usada con permiso.

2. M. Russell Ballard, “Oh ese sutil plan del maligno”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 108.

3. Predicad Mi Evangelio, 2004, págs. 61–62.

4. Predicad Mi Evangelio, pág. 62–63.

5. Predicad Mi Evangelio, pág. 63.

6. Predicad Mi Evangelio, pág. 64.

7. Predicad Mi Evangelio, pág. 65.

8. Predicad Mi Evangelio, pág. 66.