Para tener paz y felicidad

Élder Richard G. Scott
Del Quórum de los Doce Apóstoles


Élder Richard G. Scott,  “Para tener paz y felicidad” 

Charla fogonera del SEI para jóvenes adultos • 12 de septiembre de 2010 • Universidad Brigham Young

He preparado este mensaje con oración y ha sido designado para brindarte paz y felicidad en un mundo atribulado. Sé que las verdades que contiene proveen soluciones porque mi preciada esposa, Jeanene, y yo hemos comprobado su valor en nuestra propia vida.

Para que obtengas el máximo beneficio del tiempo en que estaremos juntos, te sugiero que escribas con cuidado toda impresión que recibas. Estas impresiones son mensajes personalizados del Señor enviados mediante el Espíritu Santo para tu guía.

Las ordenanzas del templo fortalecen la familia y el hogar

Dos de los pilares vitales que sostiene el plan de felicidad del Padre Celestial son la familia y el hogar. Su significado supremo se demuestra por los esfuerzos implacables de Satanás por dividir las relaciones familiares y subestimar el significado que tienen las ordenanzas del templo las cuales unen a las familias por la eternidad; él hace eso al fomentar constantemente la promiscuidad y para profanar la sagrada expresión íntima de amor que existe entre un hombre y una mujer, que resulta en el nacimiento de los hijos.

Hace 57 años, el 16 de julio de 1953, mi amada Jeanene y yo nos arrodillamos como una joven pareja en el altar del Templo de Manti, Utah. El presidente Lewis R. Anderson ejerció la autoridad del sellamiento y nos declaró esposo y esposa, casados por esta vida y por toda la eternidad. No tengo el poder para describir la paz y la serenidad que provino por la seguridad de que, si continúo viviendo correctamente, podré estar con mi amada Jeanene y con nuestros hijos obedientes para siempre, debido a esa ordenanza sagrada realizada con la autoridad apropiada del sacerdocio en esa casa del Señor.

Nuestros siete hijos están ligados a nosotros mediante las sagradas ordenanzas del templo. Mi preciada esposa, Jeanene, y dos de nuestros hijos están al otro lado del velo. Ellos proveen una motivación poderosa para cada uno de los integrantes de nuestra familia que ha quedado, y para vivir de tal modo que juntos podamos recibir todas las bendiciones eternas que se prometen en el templo.

El sellamiento en el templo tiene un significado más grande cuando la vida se despliega y descubres la belleza de las características diferentes que hay entre tú, tu esposa y tus hijos. Puedes compartir tu amor por cada uno y tu gratitud por la bendición de estar juntos; puedes acercarte aún más y hallar una gran plenitud en la vida mortal.

Cuando mi esposa estaba embarazada de nuestro tercer hijo, nuestro segundo hijo estaba gravemente enfermo. Jeanene lo llevaba en su falda cuando le hacían exámenes fluoroscópicos. Por recibir demasiadas radiaciones, ella no pudo tener otros hijos, y el niño que llevaba en su vientre falleció en forma prematura; pero los tenemos: nos nacieron en el convenio. Ésa es la bendición de las ordenanzas del templo. A pesar de que esta probación mortal presenta diferentes niveles, aquellos que fueron sellados a nosotros con el santo sacerdocio, mediante las ordenanzas del santo templo serán nuestros para siempre.

Sé que tendré el privilegio de estar con esa bella esposa, a quien amo con todo mi corazón, y con esos hijos que están con ella del otro lado del velo, debido a las oportunidades que son posibles mediante las ordenanzas eternas que se realizaron en el Templo de Manti. ¡Qué bendición es tener una vez más en la tierra la autoridad para sellar, y que sea vigente no sólo por esta vida mortal sino por las eternidades! Estoy agradecido porque el Señor ha restaurado el Evangelio en su plenitud, así como las ordenanzas que se requieren para que seamos felices en el mundo y para vivir vidas gozosas sempiternamente en el más allá.

Al recordar las bendiciones que provienen del templo, lo que para mí ha llegado a ser una parte vitalmente importante es que amo cada día más a mi esposa. Reconozco que, en cierto sentido, mi sellamiento a mi esposa todavía no se ha conferido eternamente; hemos vivido los mandamientos; hemos obtenido las bendiciones de las ordenanzas del templo; hemos honrado esos mandamientos; pero ella y yo debemos ser hallados dignos más allá del velo para que esas ordenanzas puedan ser selladas por el Santo Espíritu de la Promesa.

Ese requisito de ser sellado por el Santo Espíritu de la Promesa es la forma en que el Padre Celestial y el Salvador se aseguran de que ninguna persona gane esas bendiciones de manera indigna. Una persona podría engañar a los mortales aparentando ser justa, pero no puede haber tal decepción con el Espíritu Santo.

Conversación con una joven pareja de recién casados

Les he pedido a Rebecca y a Ben Marlowe, una pareja de recién casados, que me ayuden conforme trato de ayudarte a que te prepares para el matrimonio eterno.

Élder Scott: Ben Marlowe, eres un hombre extraordinariamente bendecido. ¿Cómo conquistaste el corazón de un ángel?

Ben Marlowe: Lo sé. Es hermosa.

Rebecca Marlowe: Fue al revés.

Élder Scott: No sólo es hermosa; es muy inteligente.

Ben: Si, así es.

Élder Scott: Y sé que descubrirán que es una bendición en su vida al continuar con sus planes para el futuro. Si me lo permiten, me gustaría hacerles algunas preguntas. Rebecca, el sellarte a Ben, ¿te causó toda la felicidad que habías soñado?

Rebecca: Me ha traído toda esa felicidad y más, y eso se debe a que ahora que estamos sellados, podemos hacerlo todo juntos. Eso era algo que no entendía completamente antes de que nos selláramos. El poder hacer todas las cosas juntos y pasar juntos por todas las cosas ha sido una gran bendición. Y sólo saber que, sin importar lo que suceda, estaremos juntos para siempre es una bendición maravillosa.

Élder Scott: ¿Cómo demuestra Ben su aprecio por ti?

Rebecca: Ben es muy bueno con las cosas pequeñas y para mí eso demuestra aprecio. No se trata de hacer algo grande, sino de hacer continuamente cosas pequeñas para mostrar que está agradecido por mí.

Élder Scott: ¿Qué hace Rebecca para que tu vida sea feliz?

Ben: Todo lo que ella hace me hace feliz.

Élder Scott: Hombres: ¡recuerden esa frase cuando sean esposos! Eso es extraordinario. ¿Toman juntos las decisiones importantes? ¿Cómo lo hacen?

Ben: Sí lo hacemos. Hemos tenido muchas oportunidades de charlar y analizar las cosas que van surgiendo en el futuro de ambos. A veces quizás no estemos totalmente de acuerdo; eso es algo bueno para nosotros porque sabemos que podemos confiar en el Padre Celestial. Los dos siempre estamos de acuerdo.

Élder Scott: Así que, si tienen opiniones diferentes, lo resuelven por medio de la oración con el Padre Celestial.

Rebecca: Exactamente.

Élder Scott: Estupendo; ése es un modelo maravilloso para la vida. ¿Cómo determinan cuál debe ser la prioridad principal de su matrimonio?

Rebecca: Una gran bendición para nosotros es, que desde que nos conocimos, hemos tenido las mismas prioridades en la vida. Eso nos ha ayudado muchísimo en el matrimonio, porque los dos trabajamos juntos hacia las mismas metas. Hemos decidido que nuestras prioridades son: primero, el Señor y el Evangelio–lo que ha ayudado mucho a nuestro matrimonio–luego, cada uno de nosotros, nuestras familias y la familia que establecimos juntos. Al poner esas cosas primero todo el resto se acomoda.

Élder Scott: No fallará si han orado para saber cuál es la voluntad del Señor y luego Le piden que los ayude a cumplirla. Me parece un modelo maravilloso para una vida feliz, productiva y dichosa. Gracias. ¿Alguna vez han estado en desacuerdo en su matrimonio?

Ben: Sí; como dije antes, ha habido algunas oportunidades en las que pudimos aprender y crecer juntos.

Rebecca: Creo que por nuestra crianza y perspectivas diferentes, claro que habrá desacuerdos en el matrimonio; pero creo que la forma en que lo resuelven es lo importante. Y como dijo Ben antes, sin importar en lo que no estemos de acuerdo, siempre estamos de acuerdo en acudir al Señor; así es como resolvemos cualquier desacuerdo que tengamos.

Ben: Pero no sé cómo se puede estar en desacuerdo con Rebecca.

Élder Scott: Creo que va a ser diplomático ¿Estudian las Escrituras juntos?

Ben: Sí, y son ocasiones muy especiales cuando en las mañanas o las noches tenemos la oportunidad de estar juntos. Algo que nos hemos esforzado por hacer es, después de nuestro estudio personal, es pensar en preguntas, quizás algo que no entendimos. Entonces al estar reunidos, hablamos de esas preguntas. Ella da su punto de vista, porque ha sido bendecida con una familia maravillosa que le ha brindado mucho conocimiento del Evangelio, y mi misión y mi familia me han ayudado a obtener conocimiento del Evangelio, así como conocimiento de la vida diaria que todos necesitamos.

Élder Scott: Los dos tienen la bendición de tener padres que los apoyan y los aman, y que están de acuerdo con lo que hacen. Ésa es una enorme bendición en la vida.

Cuando estudiaba las Escrituras con mi esposa, ella leía, yo leía, y comentábamos; no leíamos necesariamente los pasajes juntos. ¿Es eso lo que les ha resultado útil, o lo hacen de otra manera?

Rebecca: Siempre estudiamos individualmente las Escrituras, y a veces lo hacemos juntos y, como dijo Ben, nos hacemos preguntas que tengamos; yo siempre tengo más preguntas que él. A veces pensamos en lo que pasa, en las decisiones que debemos tomar o las dificultades que tenemos, y enfocamos nuestro estudio personal en esas cosas para quizás encontrar respuestas a nuestras preguntas en las Escrituras.

Élder Scott: ¿Tienen algún consejo para los jóvenes que estén escuchando, solteros o casados, sobre cómo han hallado felicidad juntos en su matrimonio?

Ben: Creo que lo mejor para mí es poder pasar tiempo con Rebecca, dejar de lado el trabajo o los estudios para asegurarme de que tengamos un tiempo juntos para poder hablar, comunicarnos, y seguir enamorándonos el uno del otro.

Élder Scott: ¿Hay alguna noche en que usualmente salen y hacen algo como pareja?

Rebecca: Si, los viernes por la noche. Él trabaja en el CCM los sábados por la noche, supongo que hacen trabajar a los casados el fin de semana para que los solteros puedan salir. Así que el viernes es nuestra noche para salir juntos.

Élder Scott: Debe ser divertido. ¿Cuáles son algunas de las cosas que hacen en su noche de salida?

Ben: Nos encantan las películas; probablemente eso sea lo que más nos gusta hacer–sentarnos a disfrutar de una película–nos aleja de las cosas que nos preocupan o que nos estresan, y es un momento para estar juntos.

Élder Scott: Quizá eso es bueno para una pareja casada, pero creo que es una idea tonta para dos personas que están tratando de conocerse. Si eres un joven que estás tratando de conocer a una chica, ¡por favor no la vayas a llevar al cine! Ahora, si estás casado con un ángel, entiendo por qué lo harías.

Rebecca: Estoy de acuerdo en eso.

Élder Scott: Hagan cosas emocionantes, piensen en algo que será una noche interesante. Pero no hagan lo que hice yo. Cuando estaba saliendo con mi esposa, una noche pasé a un coche de la policía por el lado equivocado. Nos llevaron a la comisaría. ¿Se imaginan tratar de impresionar a una jovencita en una comisaría?

Rebecca: ¡Es más emocionante que el cine!

Élder Scott: Así es Rebecca, siempre convierte todo en algo positivo y siempre hace que la vida sea feliz. ¿Tienen planes de tener su propia familia?

Rebecca: Sí, por supuesto que sí. Es algo en lo que siempre estamos pensando porque nos damos cuenta de que es un mandamiento del Padre Celestial. Debido a que hemos tenido familias maravillosas, entendemos por qué es tan importante en el Evangelio, y deseamos tener eso nosotros también.

Élder Scott: ¿Van a decidir cuántos hijos tendrán o dejarán que el Señor lo decida?

Ben: Ella tiene una cantidad. Yo dejaré que el Señor lo decida.

Rebecca: Dejaremos que el Señor lo decida.

Élder Scott: Realmente quiero agradecerles por ser tan buenos y hacer esto esta noche. Es un placer, siempre que estoy con uno de ustedes mi vida se enriquece. ¿Sabes, Ben? Años atrás, cuando este ángel era una niña pequeña y mi esposa había fallecido, ella sabía que mi espíritu necesitaba que lo elevaran. Me llamaba, y yo escuchaba esas palabras que me estremecían el corazón: “Hola, élder Scott, habla Rebecca”. Y a partir de entonces ha sido una gran bendición conocerlos y verlos a los dos tan, pero tan felizmente casados.

Ben: Realmente somos muy, pero muy felices.

Élder Scott: ¿Hay algún comentario que les gustaría hacer? Tienen el mundo ante ustedes. ¿Alguna sugerencia que les gustaría hacer?

Rebecca: Creo que algo en lo que Ben es muy bueno, y que he apreciado en nuestro matrimonio es el hacer cosas pequeñas. El hacer cosas pequeñas que han ayudado a nuestro matrimonio a salir adelante. También espiritualmente: leer las Escrituras todos los días, y orar juntos e individualmente todos los días, ir al templo y hacer esas pequeñas cosas. Sé que la misión de Ben nos ha bendecido muchísimo ya que él pudo crear esos hábitos en la misión, los cuales ha implementado en nuestro matrimonio e hicieron que sea tanto mejor.

Élder Scott: Gracias.

Ben: Mi único consejo sería que digan “Te amo” todos los días. Eso es algo que yo he hecho en nuestro matrimonio y nos ha bendecido enormemente, y no sólo decirlo con los labios, sino sentirlo en nuestro corazón también.

Élder Scott: Muchísimas gracias a los dos.

Centrarse en edificar las relaciones familiares

Una vez, aprendí una lección importante de mi esposa. Yo viajaba extensivamente debido a mi profesión. Me había ausentado por casi dos semanas y regresé a casa un sábado por la mañana. Tenía cuatro horas antes de ir a una reunión y me di cuenta de que nuestro pequeño lavarropas se había dañado y mi esposa estaba lavando la ropa a mano. Como tenía experiencia en ingeniería, comencé a arreglar la máquina;

pero Jeanene vino y dijo: “Rich, ¿qué estás haciendo?”

Dije: “Estoy arreglando el lavarropas, así no tendrás que lavar a mano”.

Y ella respondió “No, ve a jugar con los niños”.

Dije: “Pero puedo jugar con ellos en cualquier momento, quiero ayudarte”.

Y ella dijo: “Richard, ve a jugar con los niños por favor”.

Al hablar conmigo tan autoritativamente, me incliné y obedecí.

Lo pasé muy bien con nuestros hijos. Corría detrás de ellos y rodábamos sobre las hojas de otoño. Más tarde, fui a la reunión. Yo podría haber olvidado esa experiencia si no hubiera sido por la lección que ella quería que yo aprendiera.

A la mañana siguiente, a eso de las 4 de la madrugada, sentí dos bracitos alrededor de mi cuello, un beso en la mejilla y estas palabras susurradas al oído, las que nunca olvidaré. “Papá, te amo; eres mi mejor, mejor amigo”.

¿Estás teniendo esa clase de experiencia con tus hijos? Si no fuera así, te estás perdiendo uno de los gozos más divinos de la vida. Si aún no te has casado, puedes decidir ahora que cuando seas padre o madre, la felicidad de tus hijos será una prioridad en tu vida.

La obediencia nos hace merecedores de que el Señor nos guíe

Cuando vives los mandamientos de Jesucristo, tienes el derecho a ser guiado por el Señor; por lo tanto, no participarás de las cosas malas que están a tu alrededor. Puedes identificar a una compañera o compañero eterno con quien tendrás una vida maravillosa cuando los dos expresen fe en el Señor y en Su poder, y vivan dignamente durante su noviazgo.

Haz del lugar en el que vivas, sin importar cuán humilde o pasajero, la personificación de un entorno limpio y recto, donde el Espíritu pueda morar. Consérvalo como un cielo de paz, libre de conflictos y disensión. Este consejo lo doy tanto para los casados como para los solteros. Si comienzas ahora a hacer de tu hogar un ambiente donde pueda morar el Espíritu, es probable que puedas mantenerlo así cuando tengas tu propia familia.

Querido joven, no pierdas tiempo en frivolidades. Sirve una misión digna y después, haz que tu prioridad sea la de encontrar una compañera eterna digna. Enfrenta la vida y trabaja en ello. No tomes a la ligera esta época puesto que pasa muy rápido. Cuando sientas que estás cultivando un fuerte interés hacia una joven, demuéstrale que eres una persona excepcional, de modo que a ella le interese conocerte mejor. Llévala a lugares que valgan la pena. Muéstrale que eres ingenioso. Está bien ir a ver una película después de casarse, pero es insensato hacerlo de antemano. Conózcanse mejor. Si deseas tener una vida mejor, tienes que ser atractivo para ella.

Si has hallado a alguien, comiencen los dos a cultivar juntos esos sentimientos. Podrían tener un noviazgo y casamiento extraordinariamente maravillosos y ser muy, muy felices eternamente al mantenerse dentro de los límites de la dignidad que el Señor ha establecido.

¿Cómo pueden dos personas enamoradas evitar pasarse de los límites y no caer en tentación? Definamos el amor. Amar a otra persona de manera recta es proteger, elevar, guardar puramente y sin profanación, y sacrificarse por el beneficio de la otra persona. Amar es reservar experiencias sagradas e íntimas para la santidad del matrimonio. Cuando estas experiencias se comparten adecuadamente en el matrimonio, hacen que los cónyuges se acerquen el uno al otro y se fortalezcan para los crecientes deberes del ser padres. Estos actos sagrados resultan en la formación de cuerpos físicos para los hijos espirituales que el Padre Celestial confía a un padre y a una madre. En ese ambiente sagrado, la adecuada expresión íntima es hermosa y significativa. Si piensas en esos hechos, desearás tener un noviazgo limpio y puro.

Consejo para las parejas casadas

Ahora, me gustaría hablarte a ti, que has encontrado tu compañera o compañero eterno. Invito a los que no se han casado todavía a escuchar detenidamente, para que cuando llegue el tiempo, puedan hacer de su matrimonio lo mejor posible.

La Proclamación para la familia declara que el esposo y la esposa deben ser compañeros iguales (véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, enero de 1996, pág. 117). Muchas parejas practican el compañerismo ecuánime con su compañero(a) para el beneficio de ambos y para la bendición de sus hijos; Sin embargo, muchas no lo hacen. Animo al que no desee un compañerismo ecuánime con su cónyuge, a obedecer el consejo inspirado por el Señor y a lograrlo. El compañerismo ecuánime da su más grande beneficio cuando, tanto el esposo como la esposa, procuran la voluntad del Señor al tomar decisiones importantes para ellos mismos y su familia, como Ben y Rebecca nos han contado que lo que hacen.

Si estás casado, ¿eres fiel a tu cónyuge mental y físicamente? ¿Eres leal a tus convenios de matrimonio al no participar nunca de una conversación con otra persona con la que no desearías que tu cónyuge escuchara lo que dices? ¿Eres amable y apoyas a tu esposa e hijos?

Hermanos: ¿Ayudan a su esposa en los quehaceres de la casa? ¿Eres quien lidera en las actividades familiares tales como el estudio de las Escrituras, la oración familiar y la noche de hogar? O ¿tu esposa se ocupa de eso debido a tu falta de atención en el hogar? ¿Le dices con frecuencia cuánto la amas?

Expresa gratitud por lo que tu cónyuge hace por ti. Exprésale tu amor y tu gratitud a menudo. Eso enriquecerá la vida y la hará más agradable, y significativa. Muchas mujeres rara vez escuchan un comentario de felicitación y no se les agradecen la multitud de cosas buenas que hacen. Eso es una tragedia. Como esposo, cuando sientas que tu esposa necesita aliento, tómala en tus brazos y dile cuánto la amas. Que cada uno de nosotros sea más tierno y agradecido por el compañero especial que enriquece nuestra vida.

Como esposo, sé consciente de lo que podrías estar comunicando inconscientemente por la forma en que tratas a tu esposa en público. Al estrechar mi mano con los miembros al final de una reunión, ocasionalmente noto que un hombre espera en fila adelante de su esposa; lo cual es inapropiado; de hecho, es simplemente inaudito. La menoscaba a ella. Las acciones sencillas como el abrir la puerta del automóvil o de una habitación a una mujer señalan cuánto deseas demostrarle el respeto que ella merece.

Como cónyuges, trabajen juntos y edifiquen las fortalezas de uno y otro. Escúchense y ayúdense el uno al otro. He visto a hombres que han rechazado el consejo de su esposa que se había esforzado por mucho tiempo, para encontrar el momento justo para mencionar algo que el esposo debía cambiar. No lo rechacen.

Compartiré un ejemplo para ilustrar lo que quiero decir: Al principio de nuestro matrimonio, Jeanene buscó el tiempo apropiado para decirme algo que probablemente había notado desde el día en que la conocí, y me dijo: “Rich, cuando hables con las personas, míralas a los ojos; miras el techo, las paredes y el piso, pero nunca las miras a los ojos”. Esa sugerencia cambió mi vida profundamente. Mi preciada compañera me amaba lo suficiente para ayudarme diciéndome lo que necesitaba saber.

De mi esposa aprendí sobre la importancia de intercambiar notas. Al principio de nuestro matrimonio abría mis Escrituras para dar un discurso y veía una nota cariñosa de apoyo que me había dejado entre las páginas. A veces, eran tan tiernas que apenas podía seguir hablando. Esas notas preciadas de una esposa amorosa eran y son un tesoro de consuelo que no tiene precio.

Comencé a hacer lo mismo con ella y no me di cuenta de lo que realmente significaba para ella. Cuando falleció, encontré entre sus cosas privadas guardados los sencillos mensajes que ella apreciaba y que compartíamos mutuamente; me di cuenta de que no sólo guardaba esas notas, sino que las protegía con plástico como si representaran un tesoro valioso. Hay una que no la puso con las demás notitas y todavía está detrás del vidrio del reloj de la cocina y dice: “Jeanene, es hora de que te diga que te amo”. Y todavía está allí, para recordarme constantemente de esa excepcional hija del Padre Celestial.

En los últimos días de su enfermedad, busque Escrituras que la animaran y las pegaba en diferentes lugares de la casa. Más tarde encontré esos mensajes cuidadosamente protegidos como si fueran muy valiosos. Yo he guardado las preciadas notas que ella me ha dado de la misma manera.

Al pensar en la vida que tuvimos, me doy cuenta de lo bendecidos que hemos sido. Jamás hubo una discusión en nuestro hogar, ni siquiera una palabra áspera. Hoy me doy cuenta de que esa bendición se debió a ella y lo logró por su deseo de dar, de compartir, y de nunca pensar en sí misma. Después, traté de emular su ejemplo. Te sugiero que, como esposo y esposa hagas lo mismo en tu hogar, y cuando tú que estás soltero te cases, planea hacer lo mismo con tu compañera.

El amor puro trae felicidad

Ahora hablaré de algo que es sumamente sagrado. Cuando fuimos creados, el Padre Celestial puso en nuestros cuerpos la capacidad de despertar emociones poderosas. Dentro del convenio del matrimonio, cuando se utilizan de manera aceptable para los dos, el esposo y la esposa y para el Señor, esas emociones abren las puertas para que los hijos vengan a la tierra. Esas expresiones sagradas de amor son una parte esencial del convenio del matrimonio. Dentro del matrimonio, esas emociones deben usarse para permitir que la pareja llegue a ser uno mediante la expresión hermosa y apropiada de estos sentimientos entre esposo y esposa. Hay momentos en la vida de ella, hermanos, en los que tendrán que restringir esos sentimientos. Hay momentos en los que tendrán que permitir su expresión total. Siempre sé sensible a los sentimientos de ella. Deja que el Señor te guíe de modo que se enriquezca tu matrimonio.

Hay hombres y lamentable algunas mujeres, que experimentan estimulando esas emociones con influencias ajenas al convenio de matrimonio. Hay una diferencia abismal entre el amor y la lujuria. El amor puro lleva a la felicidad y engendra confianza; es el cimiento del gozo eterno. La lujuria destrozará lo que es enriquecedor y hermoso. Un esposo o esposa no debe tener actividades privadas ni ocultas que guarden en secreto de la otra parte. Ese modelo provee una seguridad espiritual poderosa. Cuando viajes, lleva una foto de tu esposa, y ponla delante de ti para que la veas constantemente, para que recuerdes cuánto te ama y confía en ti. Así no serás tentado a contaminar tu mente ni a quebrantar tus convenios.

El amor puro es un poder incomparable y potente para el bien. El amor recto constituye la fundación de un matrimonio de éxito; es la causa principal de tener hijos contentos y bien desarrollados. ¿Quién podría medir con justicia la recta influencia que tiene el amor de una madre? ¿Cuáles son los frutos duraderos que resultarán de las semillas de verdad que tú, como madre, puedes cuidadosamente plantar y amorosamente cultivar en el fértil terreno del corazón y la mente confiados de tu propio hijo? Como madre, se te han dado instintos divinos para ayudarte a sentir los talentos especiales y las facultades únicas de tu hijo. Con tu esposo puedes nutrir, fortalecer y hacer que florezcan esas características.

Hermano, como esposo, dile constantemente a tu esposa cuánto la amas. Eso le dará gran felicidad. Cuando digo eso he escuchado a algunos hombres que me dicen: “Oh, ella lo sabe”. Debes decirle. La mujer necesita esa seguridad. Ella florece, se fortalece y es bendecida en gran medida. No te guardes esas expresiones naturales de amor. Y eso funciona mucho mejor cuando la tienes cerca al decírselo. Como hijo, dile a tu madre cuánto la amas. Le dará gran gozo.

Seamos agradecidos a nuestro Padre Celestial por Sus preciadas hijas. Ayudémoslas todo lo que podamos. Entonces, animemos a cada mujer que cuestiona su valor a tornarse a su Padre Celestial y a Su hijo glorificado por una divina confirmación de su inmenso valor individual. Testifico que si cada mujer procura esa seguridad en fe y obediencia, el Salvador se la dará continuamente a través del Espíritu Santo. Esa guía la conducirá a su realización, a la paz y a un gozo consumidor al magnificar su sagrada femineidad, divinamente designada.

Las bendiciones del matrimonio

El matrimonio es tan maravilloso. Siento pena por ti que todavía no has tomado la decisión o no has tenido esa oportunidad. Llegas a conocer a la otra persona muy bien. Con el tiempo, comienzas a pensar igual que ella, y tienes las mismas ideas e impresiones. Hay épocas en las que eres sumamente feliz, tiempos de pruebas, y de desafíos, pero el Señor te guía mediante esas mutuas experiencias edificantes. Recuerdo una ocasión en la que un hijo pequeño estaba muy enfermo. Estaba en el hospital y falleció. Mientras Jeanene y yo salíamos del hospital, nos detuvimos al lado de la carretera, y la abracé. Lloramos un poco, pero nos dimos cuenta de que lo tendríamos más allá del velo porque habíamos hecho esos convenios en el templo, y eso lo hizo mucho más llevadero.

La bondad de Jeanene me enseño tantas cosas de valor. Yo era tan inmaduro y ella tan disciplinada, tan madura, y tan espiritual.

Estar casado trae muchas satisfacciones. Una noche, despertó nuestro pequeño hijo que tenía problemas del corazón. Lo escuchamos los dos. Normalmente ella se ocupaba de los bebés, pero esa noche dije: “Yo lo cuidaré”.

Por el problema que tenía, cuando lloraba, su corazón latía muy rápidamente, perdía toda la comida que había ingerido y ensuciaba la ropa de cama y yo sabía que eso era lo que había pasado. Lo sostuve muy cerca de mí para calmar su corazón y su llanto mientras le cambiaba la ropa y las sábanas. Lo tuve hasta que se durmió. En ese momento, no sabía que fallecería pocos meses después. Siempre lo recordaré en mis brazos.

Algunos padres no pueden tener los hijos que tanto desean para criar su propia familia. Soy testigo de que el Señor puede guiar a dichos padres a espíritus que Él desea que tengan en el hogar mediante el proceso de la adopción. Más tarde, cuando esos hijos se sellen en el templo por la autoridad del santo sacerdocio, son, en todo sentido, iguales a los hijos nacidos en el convenio para esa pareja.

El matrimonio te ayuda a saber quién eres realmente. Proporciona un ambiente ideal para vencer cualquier tendencia a ser egoísta o egocéntrico. Creo que una de las razones por la que se te aconseja casarte temprano en la vida es para que no desarrolles rasgos inapropiados en el carácter que son difíciles de cambiar.

Un tributo a mi esposa, Jeanene

Estoy agradecido porque el Padre Celestial hizo a la mujer más sensible, con una mayor capacidad de expresar amor, y más capaz de demostrar paciencia y conservar las cosas de manera estable. Para la mujer, la diferencia que existe entre lo bueno y lo malo es algo tan vívido como blanco y negro mientras que la mayoría de nosotros, los hombres, vemos una gran gama de grises. No discutíamos en nuestro hogar, pero eso fue debido a una esposa bondadosa que siempre mantuvo las cosas con el balance apropiado.

Mi preciada esposa, Jeanene, aunque fue afligida con una agresiva enfermedad terminal, siempre encontró gozo en la vida. Entendía el plan de felicidad, había recibido las ordenanzas del templo y estaba haciendo lo mejor que podía para merecer las bendiciones prometidas. Su diario personal registra: “Es un hermoso día de otoño. Fui a buscar la correspondencia y me senté en el columpio. Me sentía tan feliz y contenta bajo el cálido sol, el dulce aroma de los árboles de alrededor. Estaba sentada y me glorié en el hecho de que todavía estoy viva en esta hermosa tierra… El Señor es tan bueno conmigo. Cuánto le agradezco que todavía esté aquí sintiéndome tan bien. Soy taaaaan feliz y quiero cantar y bailar por toda esta hermosa casa como lo hace el sol con sus rayos en medio de los ventanales. Me encanta estar viva”.

Sé lo que es amar a una hija de Dios que con gracia y devoción vivió con todo el esplendor femenino de su recta condición de mujer. Amo a mi querida esposa, Jeanene. Siempre estaba gozosamente feliz, y mucho de eso provino del servicio a los demás. Aún cuando estaba muy enferma, en su oración matutina le pedía a su Padre Celestial que la guiara a alguien que ella pudiera ayudar. Esa suplica sincera era contestada una y otra vez. Las cargas de muchos fueron aliviadas, y sus vidas se iluminaron. Fue continuamente bendecida por ser un instrumento en las manos del Señor.

Discúlpame por hablar de mi preciada esposa, Jeanene; pero somos una familia eterna. Aunque esté del otro lado del velo, ese amor y aprecio del uno por el otro continúa creciendo y madurando. Confío en que cuando la vea otra vez más del otro lado del velo en el futuro, reconozcamos que estamos mucho más enamorados, y nos valoraremos aún más después de pasar este tiempo separados por el velo. Nos hemos acercado aún más mediante la bondad del Señor.

El Señor cumple Sus promesas

Tal vez te sientas solo y poco valorado y no veas cómo será posible tener la bendición del matrimonio y los hijos o de tu propia familia. Todo es posible para el Señor, y Él guarda sus promesas. Él inspira a Sus profetas a declararlo. La eternidad es mucho tiempo. Ten fe en esas promesas, y vive para ser digno de ellas a fin de que en Su tiempo, el Señor pueda hacerlas realidad en tu vida. Ciertamente recibirás cada bendición prometida de la que eres digno. Ruego que eso sea de este lado del velo.

Para concluir comparto un principio eterno que te asegurará una vida abundante, y decisiva ya seas soltero o casado. Me he dado cuenta de que la mejor manera de vivir la vida es procurar saber la voluntad del Señor mediante la guía del Santo Espíritu. Él sabe lo que es mejor para ti. Al ser obediente y ejercitar la fe en Él, te ayudara a realizar Su voluntad en tu vida. Que el Señor te inspire, te guíe y ricamente te bendiga. En el nombre de Jesucristo. Amén.

© 2010 por Intellectual Reserve, Inc. Todos los derechos reservados. Aprobación del inglés: 10/09. Aprobación de la traducción: 10/09. Traducción de To Have Peace and Happiness. Spanish. PD50021030 002