Los testimonios son como plantas hermosas: crecen poco a poco y necesitan que se los cuide y se los proteja. Sigue las instrucciones del próximo párrafo para hacer que esta planta esté saludable y radiante.
Cuando sabes que algo es verdad, tienes un testimonio de esa verdad. El Espíritu Santo te ayuda a entender la verdad en tu mente y trae sentimientos de paz, felicidad, luz y calidez a tu corazón. Colorea una flor en esta página cada vez que leas algo más abajo que sepas que es verdad.
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Dios es mi amoroso Padre Celestial.
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El Padre Celestial escucha y contesta mis oraciones.
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Gracias a la expiación de Jesucristo podré vivir con mi Padre Celestial de nuevo algún día.
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José Smith restauró el Evangelio en la tierra.
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Actualmente tenemos un profeta en la tierra.
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Las Escrituras me enseñan lo que el Padre Celestial quiere que sepa.
Así como una planta crece cuando recibe agua y luz del sol, tu testimonio se fortalece cuando tomas buenas decisiones. A continuación hay algunas maneras en las que puedes fortalecer tu testimonio. Colorea una hoja en esta página cada vez que hagas algo este mes que ayude a que tu testimonio crezca.
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Orar al Padre Celestial.
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Compartir mi testimonio en la noche de hogar o en un discurso en la Primaria.
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Leer las Escrituras.
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Escuchar y aprender durante la Primaria y la reunión sacramental.
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Escribir sobre mi testimonio en mi diario personal.
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Ser bondadoso con los demás.
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Leer lo que los profetas han enseñado en cuanto al testimonio. (Puedes comenzar con “La Iglesia verdadera”, por el presidente Henry B. Eyring, en la Liahona de marzo de 2009.)

