SECCIÓN 1
1–7, La voz de amonestación se dirige a todo pueblo; 8–16, La apostasía y la maldad preceden a la Segunda Venida; 17–23, José Smith es llamado para restaurar en la tierra las verdades y los poderes del Señor; 24–33, Sale a luz el Libro de Mormón y se establece la Iglesia verdadera; 34–36, La paz será quitada de la tierra; 37–39, Escudriñad estos mandamientos.
1 Escuchad, oh pueblo de mi aiglesia, dice la voz de aquel que mora en las alturas, y cuyos bojos están sobre todos los hombres; sí, de cierto digo: cEscuchad, pueblos lejanos; y vosotros los que estáis sobre las islas del mar, oíd juntamente.
2 Porque, en verdad, la avoz del Señor se dirige a todo hombre, y no hay bquien escape; ni habrá ojo que no vea, ni oído que no oiga, ni ccorazón que no sea penetrado.
3 Y los arebeldes serán traspasados de mucho pesar; porque se bpregonarán sus iniquidades desde los techos de las casas, y sus hechos secretos serán revelados.
4 Y la avoz de amonestación irá a todo pueblo por boca de mis discípulos, a quienes he escogido en estos búltimos días.
5 E irán y no habrá quien los detenga, porque yo, el Señor, los he mandado.
6 He aquí, ésta es mi aautoridad y la autoridad de mis siervos, así como mi prefacio para el libro de mis mandamientos que les he dado para que os sea bpublicado, oh habitantes de la tierra.
7 Por tanto, atemed y temblad, oh pueblo, porque se bcumplirá lo que yo, el Señor, he decretado en ellos.
8 Y de cierto os digo, que a los que salgan para llevar estas nuevas a los habitantes de la tierra, les es dado poder para asellar, tanto en la tierra como en el cielo, al incrédulo y al brebelde;
9 sí, en verdad, sellarlos para el día en que la aira de Dios sea derramada sin medida sobre los bmalvados;
10 para el adía en que el Señor venga a brecompensar a cada hombre según sus cobras, y dmedir a cada cual con la medida con que haya medido a su prójimo.
11 Por tanto, la voz del Señor habla hasta los extremos de la tierra, para que oigan todos los que quieran oír:
12 Preparaos, preparaos para lo que ha de venir, porque el Señor está cerca;
13 y la aira del Señor está encendida, y su bespada se embriaga en el cielo y caerá sobre los habitantes de la tierra.
14 Y será revelado el abrazo del Señor; y vendrá el día en que aquellos que no boyeren la voz del Señor, ni la voz de sus siervos, ni prestaren catención a las palabras de los profetas y apóstoles, serán ddesarraigados de entre el pueblo;
15 porque se han adesviado de mis bordenanzas y han cviolado mi dconvenio sempiterno.
16 No abuscan al Señor para establecer su justicia, antes todo hombre anda por su bpropio ccamino, y en pos de la dimagen de su propio dios, cuya imagen es a semejanza del mundo y cuya substancia es la de un ídolo que se eenvejece y perecerá en Babilonia, sí, fBabilonia la grande que caerá.
17 Por tanto, yo, el Señor, sabiendo las calamidades que sobrevendrían a los ahabitantes de la tierra, llamé a mi siervo José Smith, hijo, y le hablé desde los cielos y le di mandamientos;
18 y también a otros di mandamientos de proclamar estas cosas al mundo; y todo esto para que se cumpliese lo que escribieron los profetas:
19 Lo adébil del mundo vendrá y abatirá lo fuerte y poderoso, para que el hombre no aconseje a su prójimo, ni ponga su bconfianza en el brazo de la carne;
20 sino que todo hombre ahable en el nombre de Dios el Señor, el Salvador del mundo;
21 para que también la fe aumente en la tierra;
22 para que se establezca mi aconvenio sempiterno;
23 para que la plenitud de mi aevangelio sea bproclamada por los cdébiles y sencillos hasta los cabos de la tierra, y ante reyes y gobernantes.
24 He aquí, soy Dios, y lo he declarado; estos amandamientos son míos, y se dieron a mis siervos en su debilidad, según su manera de bhablar, para que alcanzasen cconocimiento;
25 y para que cuando errasen, fuese manifestado;
26 y para que cuando buscasen asabiduría, fuesen instruidos;
27 y para que cuando pecasen, fueran adisciplinados para que se barrepintieran;
28 y para que cuando fuesen ahumildes, fuesen fortalecidos y bendecidos desde lo alto, y recibieran bconocimiento de cuando en cuando.
29 Y para que mi siervo José Smith, hijo, después de haber recibido los anales de los nefitas, tuviera el poder para traducir el aLibro de Mormón mediante la misericordia y el poder de Dios.
30 Y también, para que aquellos a quienes se dieron estos mandamientos tuviesen el apoder para establecer los cimientos de esta biglesia y de hacerla salir de la obscuridad y de las ctinieblas, la única diglesia verdadera y viviente sobre la faz de toda la tierra, con la cual yo, el Señor, estoy bien ecomplacido, hablando a la iglesia colectiva y no individualmente,
31 porque yo, el Señor, no puedo considerar el apecado con el más mínimo grado de tolerancia.
32 No obstante, el que se arrepienta y cumpla los mandamientos del Señor será aperdonado;
33 y al que ano se arrepienta, le será bquitada aun la luz que haya recibido; porque mi cEspíritu no dluchará siempre con el hombre, dice el Señor de los Ejércitos.
34 Y de nuevo, de cierto os digo, oh habitantes de la tierra: Yo, el Señor, estoy dispuesto a hacer saber estas cosas a atoda carne;
35 porque no hago aacepción de personas, y quiero que todo hombre sepa que el bdía viene con rapidez; la hora no es aún, mas está próxima, cuando la cpaz será quitada de la tierra, y el ddiablo tendrá poder sobre su propio dominio.
36 Y también el Señor tendrá poder sobre sus asantos, y breinará en cmedio de ellos, y bajará en djuicio sobre eIdumea, o sea, el mundo.
37 Escudriñad estos amandamientos porque son verdaderos y fidedignos, y las profecías y bpromesas que contienen se cumplirán todas.
38 Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi apalabra no pasará, sino que toda será bcumplida, sea por mi propia cvoz o por la voz de mis dsiervos, es lo emismo.
39 Porque he aquí, el Señor es Dios, y el aEspíritu da testimonio, y el testimonio es verdadero, y la bverdad permanece para siempre jamás. Amén.
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