SECCIÓN 34
1–4, Los fieles llegan a ser hijos de Dios por medio de la Expiación; 5–9, La predicación del evangelio prepara el camino para la Segunda Venida; 10–12, La profecía viene por el poder del Espíritu Santo.
1 a Orson , hijo mío, escucha, oye y ve lo que te diré yo, Dios el Señor, Jesucristo tu Redentor,
2 la aluz y la vida del mundo, una luz que brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprenden;
3 el que de tal manera aamó al mundo que bdio su propia vida, para que cuantos crean lleguen a ser chijos de Dios. Por tanto, eres mi hijo;
4 y abendito eres, porque has creído;
5 y más bendito eres, porque te he allamado a predicar mi evangelio:
6 a alzar tu voz como con voz de trompeta, larga y fuertemente, y a aproclamar el arrepentimiento a una corrupta y perversa generación, preparando la vía del Señor para su segunda bvenida.
7 Porque he aquí, de cierto, de cierto te digo, que está próxima la ahora en que vendré en una bnube con poder y gran gloria.
8 Y será un adía grande al tiempo de mi venida, porque todas las naciones btemblarán.
9 Pero antes que venga ese día grande, el sol se obscurecerá y la luna se tornará en sangre; y las estrellas se negarán a brillar y algunas caerán; y grandes destrucciones esperan a los malvados.
10 Por tanto, alza tu voz asin cesar, porque ha hablado Dios el Señor; profetiza, pues, y te será dado por el bpoder del Espíritu Santo.
11 Y si eres fiel, he aquí, yo estoy contigo hasta que venga;
12 y de cierto, de cierto te digo, vengo pronto. Soy tu Señor y Redentor. Así sea. Amén.
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