Nuevo y sempiterno convenio
Es la plenitud del Evangelio de Jesucristo (DyC 66:2). Se considera nuevo cada vez que se revela nuevamente después de un período de apostasía; es sempiterno en el sentido de que es el convenio de Dios y se ha disfrutado de él en todas las dispensaciones del evangelio en que el pueblo ha estado dispuesto a recibirlo. Por medio del profeta José Smith, Jesucristo reveló otra vez sobre la tierra el nuevo y sempiterno convenio a los hombres. Este convenio contiene ordenanzas sagradas que se administran por medio de la autoridad del sacerdocio -tales como el bautismo y el matrimonio eterno, que se lleva a cabo en el templo- y que hacen posible la salvación, la inmortalidad y la vida eterna del hombre. Cuando las personas aceptan el evangelio y prometen guardar los mandamientos de Dios, Él, a su vez, promete darles las bendiciones de su nuevo y sempiterno convenio.
- Estableceré mi pacto entre mí y ti, Gén. 17:7.
- Tendrá él el pacto del sacerdocio perpetuo, Núm. 25:13.
- El pueblo falseó el derecho y quebrantó el pacto sempiterno, Isa. 24:5 (DyC 1:15).
- Haré con vosotros pacto eterno, Isa. 55:3 (Jer. 32:40).
- Pacto perpetuo será con ellos, Ezeq. 37:26.
- El Señor hizo un nuevo pacto, y el viejo desapareció, Heb. 8:13.
- Jesús es el Mediador del nuevo pacto, Heb. 12:24 (DyC 76:69).
- Éste es un convenio nuevo y sempiterno, DyC 22:1.
- He enviado al mundo mi convenio sempiterno, DyC 45:9 (DyC 49:9).
- El Señor envió la plenitud de su evangelio, su convenio sempiterno, DyC 66:2 (133:57).
- Para que el hombre alcance el grado más alto del reino celestial, debe entrar en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio, DyC 131:1–2.
- El nuevo y sempiterno convenio se instituyó para la plenitud de la gloria del Señor, DyC 132:6, 19.

