TJS Génesis 9:10–15 (compárese con Génesis 9:3–9)
10 Pero la sangre de toda carne que os he dado para alimento, será derramada sobre la tierra, lo cual le quita la vida, y la sangre no comeréis.
11 Y ciertamente no se derramará la sangre, sino únicamente para alimento, para preservar vuestras vidas; y la sangre de todo animal demandaré de vuestras manos.
12 Y el que derramare la sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque el hombre no derramará la sangre del hombre.
13 Porque un mandamiento doy, que el hermano de todo hombre preservará la vida del hombre, porque a mi propia imagen he hecho al hombre.
14 Y un mandamiento os doy: fructificad y multiplicaos; procread abundantemente sobre la tierra y multiplicaos en ella.
15 Y habló Dios a Noé, y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi convenio con vosotros, el cual hice con vuestro padre Enoc, concerniente a vuestros descendientes después de vosotros.
TJS Génesis 9:21–25 (compárese con Génesis 9:16–17)
21 Y estará el arco en las nubes, y lo veré para acordarme del convenio sempiterno que hice con tu padre Enoc; para que, cuando los hombres guarden todos mis mandamientos, vuelva a la tierra Sión, la ciudad de Enoc que yo he tomado para mí mismo.
22 Y éste es mi convenio sempiterno, que cuando tu posteridad abrace la verdad, y mire hacia arriba, entonces Sión mirará hacia abajo, y todos los cielos se estremecerán de alegría, y la tierra temblará de gozo;
23 y la asamblea general de la iglesia del Primogénito descenderá del cielo, y poseerá la tierra y tendrá un lugar hasta que venga el fin. Y éste es mi convenio sempiterno, que hice con tu padre Enoc.
24 Y el arco estará en las nubes, y estableceré mi convenio contigo, el cual he hecho entre yo y tú, para todo ser viviente de toda carne que esté sobre la tierra.
25 Dijo, pues, Dios a Noé: Ésta es la señal del convenio que he establecido entre yo y tú; para toda carne que esté sobre la tierra.
TJS Génesis 9:4–6 (compárese con Génesis 8:20–22)
4 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar; y dio gracias a Jehová, y se regocijó en su corazón.
5 Y Jehová habló a Noé, y le bendijo. Y Noé percibió olor grato, y dijo en su corazón:
6 Invocaré el nombre de Jehová, para que no vuelva más a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; ni volveré más a destruir a todo ser viviente, como he hecho, mientras permanezca la tierra;

