Aquí encontrará algunas ideas relacionadas con la dignidad personal para servir al Señor como misionero de tiempo completo.
1. Aprenda acerca de las normas de dignidad.
“Tu rectitud da a otras personas la confirmación de la virtud de la vida anclada en la verdad eterna. Si… todavía no has sido misionero, prepárate para serlo; bendecirás muchas vidas y coronarás la tuya con recompensas grandiosas y duraderas”.
Élder Richard G. Scott, “La fuerza de la rectitud”, Liahona, noviembre de 1999, pág. 81; y Ensign, enero de 1999.
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Estudie la sección titulada “La virtud” en el capítulo 6 de Predicad Mi Evangelio, incluso la actividad de estudio de las Escrituras.
Ayudas adicionales
- Para la Fortaleza de la Juventud.
- Las secciones de Mi Deber a Dios tituladas “Vive dignamente” para diáconos, maestros o presbíteros.
- Los valores Elección y Responsabilidad y Virtud en el Progreso Personal.
2. Participe de la Santa Cena.
“Cada uno de nosotros tiene necesidad de confesar nuestros pecados y errores a nuestro Padre Celestial, y a otros a quienes hayamos ofendido, y de abandonarlos. El día de reposo nos proporciona una invaluable oportunidad de ofrecer éstos, nuestros sacramentos, al Señor”.
Élder L. Tom Perry, “El día de reposo y la Santa Cena”, Liahona, mayo de 2011, pág. 8.
- Antes de tomar la Santa Cena, medite en sus palabras, pensamientos y hechos de la semana que pasó y arrepiéntase de sus pecados y errores, para que el Espíritu Santo pueda estar con usted.
3. Obtenga una recomendación para el templo, manténgala actualizada y visite el templo con frecuencia.
“Háganse merecedores de entrar en el templo de Dios. Obtengan la recomendación para el templo y luego considérenla una posesión preciada, porque lo es.
Presidente Thomas S. Monson, “El Santo Templo: Un faro para el mundo”, Liahona, mayo de 2011, pág. 93.
- Lea “Preparémonos para las bendiciones del templo” (élder Russell M. Nelson, Liahona, octubre de 2010).
Ayudas adicionales
- Aprenda más sobre el templo.
- Busque un ejemplar especial de la revista acerca del templo (Liahona, octubre de 2010).
- Encuentre un templo cercano.
4. Si tiene alguna duda en cuanto a su dignidad, hable con su obispo o presidente de rama tan pronto como sea posible.
“Si hubiese algo que no está bien en su vida, tienen disponible una salida. Dejen toda iniquidad; hablen con el obispo. Sea cual sea el problema, se puede resolver mediante el debido arrepentimiento. Pueden volver a ser limpios”.
Presidente Thomas S. Monson, “El poder del sacerdocio”, Liahona, mayo de 2011, pág. 67.
- Mire “No es algo momentáneo”, un video acerca de un joven que experimenta las bendiciones de la expiación de Cristo al trabajar con su obispo.
Ayudas adicionales
- Para la Fortaleza de la Juventud, “El arrepentimiento”
- Élder Robert D. Hales, “Volver en sí: La Santa Cena, el templo y el sacrificio al servir”, Liahona, mayo de 2012, págs. 34–36
- Élder Tad R. Callister, “¿Cómo sé que he sido perdonado?” Liahona, agosto de 2012, págs. 48–50.
- Ayude y apoye a los jóvenes a luchar contra la pornografía
- Dios ama a sus hijos, un folleto para quienes luchan contra la atracción hacia personas del mismo sexo


