Jesús sana a un hombre paralítico en el día de reposo

Juan 5:2–12

2  Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo es llamado Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

3  En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua.

4  Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

5  Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

6  Cuando Jesús vio a este acostado y supo que ya hacía mucho tiempo que estaba así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

7  Señor, le respondió el enfermo, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua, porque entretanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

8  Le dijo Jesús: Levántate, toma tu lecho y anda.

9  Y al instante aquel hombre quedó sano, y tomó su lecho y se fue caminando. Y aquel día era día de reposo.

10  Entonces los judíos decían a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.

11  Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

12  Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?

Ver Juan 5

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