Jesús es azotado y crucificado

Mateo 27:26-50

26Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

27Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía;

28y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata;

29y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, se burlaban de él, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!

30Y escupiendo en él, tomaron la caña y le golpeaban la cabeza.

31Y después que le hubieron escarnecido, le quitaron el manto, y le pusieron sus ropas y le llevaron para crucificarle.

32Y al salir, hallaron a un cireneo que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz.

33Y cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera,

34le dieron de beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.

35Y después que le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus ropas, echando suertes, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis ropas, y sobre mi ropa echaron suertes.

36Y sentados le custodiaban allí.

37Y pusieron sobre su cabeza su acusación escrita: Éste es Jesús, el Rey de los judíos.

38Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.

39Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,

40y diciendo: Tú, el que derribas el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:

42A otros salvó, pero a sí mismo no puede salvarse. Si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.

43Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere, porque ha dicho: Soy el Hijo de Dios.

44También le insultaban los ladrones que estaban crucificados con él.

45Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

46Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ¡Elí, Elí!, ¿lama sabactani? Esto es: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?

47Y algunos de los que estaban allí, al oírle, decían: A Elías llama éste.

48Y en seguida, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio de beber.

49Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.

50Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

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