Jesús enseña que debemos llegar a ser como niños pequeños

Mateo 18:1–11; Marcos 9:38–42

1  En aquel tiempo se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

2  Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

3  y dijo: De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

4  Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

5  Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

6  Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiese en lo profundo del mar.

7  ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero, ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

8  Por tanto, si tu mano o tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco que, teniendo dos manos o dos pies, ser echado al fuego eterno.

9  Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida que, teniendo dos ojos, ser echado al infierno de fuego.

10  Mirad que no tengáis en poco a alguno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.

11  Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

Ver Mateo 18

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