El martirio de Esteban

Hechos 6:1–15; 7:1–60

1 En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria.

2 Así que los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir las mesas.

3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos esta tarea.

4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

5 Y agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, y a Prócoro, y a Nicanor, y a Timón, y a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía.

6 A estos presentaron ante los apóstoles, quienes, después de haber orado, les impusieron las manos.

7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían la fe.

8 Y Esteban, lleno de fe y de poder, hacía grandes prodigios y milagros entre el pueblo.

9 Entonces se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los libertos, y los cireneos, y los alejandrinos, y de los de Cilicia y de Asia, y discutían con Esteban.

10 Pero no podían resistir a la sabiduría ni al Espíritu con que hablaba.

11 Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.

12 Y agitaron al pueblo, y a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo le arrebataron y le trajeron al concilio.

13 Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley;

14 porque le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés.

15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Ver Hechos 6