Cómo fortalecer a los quórumes y a los miembros


Élder Ballard: Gracias, élder Oaks. Nos complace participar en esta transmisión para líderes y agradecemos la instrucción que hemos recibido de los miembros del Quórum de los Doce. Como dijo el élder Oaks, hablaremos sobre cómo seguir los principios de liderazgo que se señalan en el capítulo 3 del Manual 2 y también en el capítulo 4 que trata de los consejos. El Señor nos dio un modelo en Doctrina y Convenios. Dice así:

“Y ahora bien, he aquí, un mandamiento os doy, que al estar reunidos os instruyáis y os edifiquéis unos a otros, para que sepáis cómo conduciros, y cómo dirigir mi iglesia, y cómo obrar de conformidad con los puntos de mi ley y mis mandamientos que he dado” (D. y C. 43:8).

Nuestra asignación es analizar cómo poner en práctica las instrucciones que hemos recibido en esta reunión. En particular, cómo ministrar a las familias, cómo fortalecer a los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec y cómo ayudar a los jóvenes a reactivarse y fortalecerse mutuamente.

Sabemos que los miembros afrontan desafíos enormes en esta difícil época. La Iglesia crece cuando la conversión personal al Evangelio hace que aumente la fidelidad de cada persona y familia. Es una tarea constante y una bendición que se recibe al salvarnos y ayudarnos mutuamente, en particular, si lo hacemos uno a uno.

Usted dio un buen ejemplo, hermana Wixom, de unas líderes de la Primaria que visitaron a una familia que le hacía falta mucha ayuda. ¿Puede explicarlo?

Hermana Wixom: Sí, élder Ballard, es algo que está sucediendo, y está sucediendo en todo el mundo. Las presidencias de la Primaria van a los hogares de los niños y conversan con las familias. Veamos lo que sucedió en Guatemala.

Segmento de video 1: Cómo ministrar a los niños

Narrador: El ministrar a las familias comienza por amar a cada integrante, preocuparse por ellos, y procurar entender sus necesidades.

Mujer: Stephanie, ¿cuál es la situación con los niños Vásquez? [

Mujer: Ellos quieren venir a la Primaria, pero no vienen por sus padres.

Narrador: Las líderes comprendieron que los niños y los jóvenes tienen una fuerte influencia en su familia. Buscaron la guía del Espíritu, deliberaron en consejo y decidieron visitar esa semana a la familia Vásquez.

Las líderes se dieron cuenta de que cuando los niños asistieron a la Iglesia tuvieron experiencias espirituales.

Mujer: Cindy, tu mamá me dijo que te levantas temprano para ir a la Iglesia. ¿Por qué te gusta ir a la Iglesia?

Mujer: Porque me gusta aprender de la palabra de Dios y estar con los demás niños.

Mujer: ¿Y tú, Danilo?

Niño: Me gusta leer las Escrituras y a veces me piden que haga la oración. Oro por mi familia y por todos.

Mujer: Hermana Vásquez, ¿cómo se siente cuando sus hijos van a la Iglesia?

Mujer: Me siento feliz cuando se levantan y dicen, “¡mami, vamos a la Iglesia!”. Quisiera ir con ellos, pero mi esposo está enfermo y me necesita.

Mujer: Si hace el esfuerzo y ora por él, él podrá ir a la Iglesia. Nuestro Padre los bendecirá y les dará a los dos la fortaleza que necesitan.

Narrador: En colaboración con el obispado, estas líderes planificaron la forma de bendecir a los niños y de fortalecer a la familia. Una inspirada actividad de la Primaria ayudó a los niños a sentir el amor y la amistad de otros miembros del barrio.

Mujer: Ahora los niños ya conversan con los demás niños, eso era lo que queríamos: que hicieran amigos en la Iglesia.

Narrador: Al sentir los niños el Espíritu en su corazón, buscaron la guía de sus padres y éstos fueron fortalecidos para volver a la Iglesia.

En el Manual aprendemos que “La familia es ordenada por Dios. Es la unidad más importante que hay en esta vida y en la eternidad”.

Élder Ballard: Es un maravilloso ejemplo, hermana Wixom. Ahora hablemos de lo que aprendimos de él.

Hermana Wixom: ¿Sintieron el Espíritu en ese hogar? Como enseñó el élder Nelson anteriormente, era un santuario de fe. Esa familia sabe en el corazón que el Evangelio es verdadero. Sólo necesitaban esa visita de la presidencia de la Primaria para estrechar el vínculo entre hijos y padres, y fortalecer a la familia.

Élder Ballard: También el poder de los niños y verlos entremezclados dentro de la organización de la Primaria. Aun los niños pequeños pueden ser parte de esta gran causa y ayudar a alguien para que vuelva a la actividad en la Iglesia.

Élder Rasband, ¿hay algo en particular que le llame la atención?

Élder Rasband: Me conmovió el espíritu de los niños. En ese segmento, pude ver que los niños fueron los que ayudaron a sus padres a volver. Lo que les ayudó a volver a la Iglesia fueron las actividades de la Primaria e ir a la Iglesia los domingos, aun cuando sus padres no podían ir. Creo que éste es un gran ejemplo de cómo los niños pueden ayudar a traer a los padres.

Élder Ballard: En el video, hermana Wixom, vimos que los niños estaban aprendiendo. ¿Qué es lo que estaban aprendiendo? Me refiero a sus respuestas, creo que fueron excelentes.

Hermana Wixom: Yo también me di cuenta. Habían participado lo suficiente en la Primaria para saber y sentir un testimonio del Libro de Mormón y de la oración, lo cual llevaron a casa a su familia.

Hermana Dalton: Todo tiene que ver con la conversión, ellos dijeron que les gusta leer el Libro de Mormón y orar. Al convertirnos, el resultado natural es que fortalecemos a nuestros hermanos.

Élder Ballard: Hermana Dalton, ¿cómo se relaciona eso con todas las personas que nos están viendo en todo el mundo?

Hermana Dalton: Pues, élder Rasband, acude a mi mente el versículo que dice que “un niño los pastoreará” (Isaías 11:6), y a veces es así. Son cosas comunes y corrientes que arrojan resultados extraordinarios y que logran los líderes en todo el mundo.

En Brasil unas líderes de Mujeres Jóvenes planearon una Tertulia de la Excelencia pensando específicamente en una madre que no era miembro de la Iglesia. Cuando la hija dio su testimonio en la reunión, llegó al corazón de su madre, y así su relación de madre e hija se vio fortalecida.

Élder Ballard: Claro.

Hermana Dalton: A medida que eso sucede las familias se fortalecen, y sucede en todas partes.

Élder Ballard: Élder Andersen.

Élder Andersen: A veces nosotros, en calidad de líderes, en nuestro afán de ayudar a los niños, evitamos a los padres. En este caso no lo hicieron. Pienso en esa hermosa frase que la Iglesia ha utilizado desde hace 50 años. Está en el Manual, donde dice que el hogar es el fundamento de una vida recta y ningún otro medio puede ocupar su lugar ni cumplir sus funciones esenciales. Esas sabias líderes de la Primaria entendieron que centrarse solo en los niños no era la respuesta. Tenían que ir a la familia porque ahí es donde perduran la rectitud y la bondad.

Hermana Dalton: Las líderes de Mujeres Jóvenes sabían también que si fortalecían ese vínculo, ese lazo eterno entre madre e hija, entonces la familia se fortalecería.

Élder Ballard: Algo muy importante de lo que fuimos testigos es que se analizó en el entorno del consejo de barrio, donde se habló de su situación. Pensemos en el poder que tenemos cuando una presidencia de Primaria habla específicamente de una familia. Decidieron que querían ir e intentar llegar al corazón de la familia Vásquez. Imaginemos lo que pasaría con quórumes de élderes, grupos de sumos sacerdotes o cualquiera que sea menos activo o tenga problemas. Al reunirnos y hablar de las necesidades de alguien, podremos lograr mucho.

Élder Rasband, creo que usted tuvo una experiencia con el Sacerdocio de Melquisedec que desea contarnos.

Élder Rasband: Gracias, élder Ballard. Me entusiasma este segmento debido a lo que hemos escuchado. Al pensar en la dirección y el consejo que recibimos, en particular me gustó lo que dijeron el élder Perry y el élder Christofferson sobre la importancia del sacerdocio y de los quórumes; y por supuesto, el presidente Packer, que siempre ha tocado los temas del hogar, la familia y el poder en el sacerdocio, de todo eso hay un poco en este ejemplo de las Islas Británicas. Vamos a verla ahora.

Segmento de video 2: Activación

Ben: El hermano Grant ha estado inactivo desde que tengo memoria, alrededor de 20 años.

Keith: Me inactivé por motivos equivocados y permanecí así bastante tiempo.

Ben: Comencé a preocuparme por Keith y a visitarlo a él y a su familia para ayudarles a volver. En ese entonces Keith era presbítero y teníamos la mira de que recibiera el Sacerdocio de Melquisedec. En cuanto lo recibió fue llamado como segundo consejero de la presidencia del quórum de élderes. Pude en verdad hacer algo por él y animarlo.

Ben: ¿Hay algo que John y yo podamos hacer por usted?

Tracy: Desearía que me dieran una bendición.

Ben: Decimos el nombre completo, la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec y sellamos la unción. Después le da la bendición como lo dicte el Espíritu.

Keith: El poder dar bendiciones es el privilegio de actuar en el nombre de Jesucristo y de realizar Su obra.

Ben: En cuanto recibió el Sacerdocio de Melquisedec, se puso la meta de recibir la investidura y sellarse. Asistió a la clase de preparación para el templo. En cuanto obtuvo la recomendación, fuimos a hacer bautismos.

Keith: Él me ayudó a prepararme, llamó al templo para hacer las citas.

Ben: Pude ayudarle a prepararse y le presté apoyo y guía cuando recibió la investidura, y luego presencié cuando se selló a su esposa y a su familia.

Keith: Es tan sereno y tranquilo. Es como si no estuviera en la tierra. Me imagino que es como estar entre la tierra y el cielo.

Nuestra familia se ha unido más desde que volvimos a la Iglesia. Nunca más voy a dejar de ir a la Iglesia. Mientras viva, allí estaré.

Ben: Me sentí orgulloso, pero no de forma jactanciosa. Me sentí bien de que nuestro Padre Celestial estaba complacido con mi labor con ellos y por animarlos y darles apoyo.

Élder Ballard: ¿Qué aprendemos de esa presidencia de quórum de élderes?

Élder Rasband: Ante todo, élder Ballard, es de la vida real. Se trata de Ben Blackburn, que es presidente del quórum de élderes, que tiende la mano y ministra a un miembro del quórum, y que con otros miembros del quórum llevan a una familia al templo, a las ordenanzas y a los convenios. Es impactante.

Élder Ballard: Tenemos que preguntarnos, al ver ese ejemplo, cuántos hijos más de nuestro Padre Celestial, hombres, mujeres y hasta niños, andan por ahí y a los cuales si se les da ese tipo de atención se podría generar ese tipo de resultados.

Élder Andersen: El presidente Monson nos ha enseñado muchas veces que una de las mejores sensaciones de la vida es saber que el Señor nos ha enviado a responder la oración de alguien. Hay muchas personas en el mundo actualmente que oran por soluciones y por esperanza, y tal vez ni siquiera sepan que lo que buscan es la Iglesia o volver a ella. Este presidente del quórum tiene el deseo de tender la mano y de ayudar a una familia. Es el modelo que el presidente Monson nos ha enseñado reiteradamente.

Élder Ballard: Las Autoridades Generales hicieron hincapié en ello al principio del programa. Nos dieron sugerencias respecto a cómo obtener ese tipo de resultados en la vida de más hijos de nuestro Padre Celestial.

Hermana Wixom.

Hermana Wixom: Me gusta cuando el maestro orientador le enseña al hermano a darle una bendición a su esposa. Los maestros orientadores pudieron hacerlo, pero no hay nada mejor para una esposa que su esposo le ponga las manos en la cabeza. Le enseñó cómo hacerlo y le brindó la oportunidad.

Élder Ballard: Gracias. Élder Rasband, el presidente Packer a menudo enseña sobre la experiencia del élder. ¿Podría compartir con las personas del mundo cuando se le pidió que diera una bendición? pero decidió no hacerlo, explíqueles.

Élder Rasband: Es muy similar a lo que acabamos de ver. El presidente Packer estaba ayudando a un padre que antes era menos activo y se le pidió una bendición. Entonces le pidieron al presidente Packer que la diera, él se volvió al padre y le dijo: “Usted sabe cómo hacerlo, y si algo no sabe, yo le ayudaré”. El presidente Packer le ayudó, así como vimos al presidente del quórum de élderes describirle al hermano la manera de dar la bendición, y lo hizo. El presidente Packer siempre ha dicho, “Agradezco no haber estorbado en esa bendición para que la diera un padre y esposo digno”.

Élder Ballard: Es un gran ejemplo. ¿Qué sucede, élder Andersen, con ese padre menos activo o ese líder del Sacerdocio de Melquisedec que da una bendición después de mucho tiempo o tal vez por primera vez en su vida?

Élder Andersen: Tuve esa experiencia cuando ayudé a un hombre que tenía diez años de miembro y nunca había dado una bendición. Y en las siguientes líneas donde el presidente Packer cita que cada hombre puede hablar en el nombre de Dios, justo después de eso dice que “para que también la fe aumente en la tierra” (D. y C. 1:21), y lo que sucede es que una abundancia de fe penetra en el corazón de la persona que da la bendición.

Élder Ballard: Si todos los que participamos en esta reunión en todo el mundo pensáramos en esos maravillosos hombres que no han dado una bendición en mucho tiempo, y pudiéramos buscarlos y enseñarles mediante los principios que aprendimos de los miembros de los Doce al principio del programa.

Élder Andersen: ¿Podría agregar otro punto de importancia, el cual recalcó el élder Perry? Él dijo que, si es posible, debemos dar más importancia a la función del presidente del quórum de élderes y del líder del grupo de sumos sacerdotes, a fin de que el obispado cumpla con sus tareas. Además dijo que, si fuese posible, deberían durar en su llamamiento mucho más que unos cuantos meses o hasta uno o dos años. Se debe dar más importancia a la función del presidente del quórum de élderes y del líder del grupo de sumos sacerdotes en los barrios.

Élder Ballard: ¿Cuál es el principal objetivo de la Iglesia hermana Dalton? ¿En qué consiste nuestra obra?

Hermana Dalton: En traer familias, en sellar familias, para que puedan ser eternas en el reino de nuestro Padre Celestial.

Élder Ballard: Por supuesto. Sus palabras son, “Ésta es mi obra”.

Hermana Dalton: “Y mi gloria”.

Élder Ballard: “Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). En todo lo que hacemos en la Iglesia, siempre debemos recordar que tratamos de ayudarnos el uno al otro a cumplir la maravillosa meta de regresar a nuestro Padre Celestial después de esta vida.

Élder Ballard: Élder Andersen y élder Rasband, analicemos la labor de llevar a ese buen hermano al templo. ¿Por qué es importante? ¿Cuál es su punto de vista?

Élder Andersen: El élder Perry y el élder Christofferson dijeron que todo esto nos conduce al templo. El presidente del quórum de élderes de Inglaterra no solo intentaba traer de nuevo al hermano a la Iglesia. Su objetivo eran los convenios y traerlo a Cristo mediante las ordenanzas del templo. Fue hermoso ver las fotos del exterior del templo. El presidente del quórum se veía como un padre orgulloso al ver a esas personas con las que había trabajado en varias ocasiones ya que dijo que antes lo había llevado a hacer bautismos por los muertos. Su plan iba más allá de sólo llevarlo a la Iglesia. Le ayudó a acercarse a su Padre Celestial.

Hermana Dalton: Me encanta eso porque realmente es así, necesitamos tener la mira puesta en el templo en nuestra labor al tratar de ministrar a los demás.

Élder Rasband: Al ver el video recordé 3 Nefi 18:32. Pensemos en el presidente del quórum de élderes, en la familia y también en el papel que desempeñó el Señor.

“No obstante, no lo echaréis de vuestras sinagogas ni de vuestros lugares donde adoráis, porque debéis continuar ministrando por éstos; pues no sabéis si tal vez vuelvan, y se arrepientan, y vengan a mí con íntegro propósito de corazón, y yo los sane; y vosotros seréis el medio de traerles la salvación”.

Se menciona el poder del Señor para sanar y que todos los presidentes y miembros de los quórumes de élderes son el medio de traerlos a ese proceso.

Élder Andersen: El presidente del quórum de élderes llevó a ese buen hombre a Dios y a la oración, y le permitió crecer poco a poco, paso a paso.

Élder Rasband: Recibió un llamamiento muy pronto.

Élder Andersen: Así es.

Élder Rasband: El hermano vuelve a la Iglesia y se le llama como consejero de la presidencia del quórum.

Élder Ballard: Todo eso es parte del programa. Es buena idea ayudarle a progresar, darle algo que hacer.

Élder Andersen: Así es.

Élder Ballard: ¿Algo más?

Hermana Wixom: Quiero comentar algo de lo que usted leyó en 3 Nefi 18, donde dice: “No obstante… debéis continuar ministrando”. ¿Notó que en esos versículos se dice dos veces la misma frase: “No obstante… debéis continuar ministrando” (véase 3 Nefi 18:30, 32)? Esa es la forma en la que el Señor nos dice: “Nunca se den por vencidos”. Y si los rechazan, no obstante, sigan amando y ministrando.

Élder Ballard: Ese es un gran ejemplo. Gracias élder Rasband por compartirlo. Cambiemos de tema y hablemos del futuro de la Iglesia, el cual son los hombres y las mujeres jóvenes, y los niños de la Iglesia. Recibimos maravillosas enseñanzas sobre el servicio y la poderosa influencia que tiene en las personas que sirven y en los que reciben el servicio.

Élder Andersen, usted tiene un ejemplo que desea compartir con nosotros donde se demuestra esto en forma extraordinaria.

Élder Andersen: El élder Perry y el élder Christofferson hablaron del poder santificador del servicio y de que el Señor enseñó sobre la importancia de ello, de que el que es mayor es el siervo, no el amo. Este ejemplo es de un presidente del quórum de diáconos de nombre Spencer en el Estado de Arizona, Estados Unidos, que ayudó a un joven de nombre Dayton, que es miembro de su quórum. Es un caso muy dramático y quizás no ejemplifique lo que harían todos los presidentes de quórum de diáconos, pero marcará la pauta de lo que deseamos aprender. Veamos.

Segmento de video 3: Las piernas de Dayton

Spencer: Cuando me llamaron como presidente del quórum de diáconos, sentí la responsabilidad de velar por todos ellos. Conocí a Dayton en el quórum de diáconos. Él sufre de parálisis cerebral y no habla ni se comunica muy bien, pero se puede sentir su espíritu. Él debería tener la oportunidad de hacer lo que hacen los demás.

Padres de Dayton: Siempre lo hemos incluido en todo lo que hacemos. Con el tiempo, nos dimos cuenta que le encanta sentir el viento en la cara.

Padres de Spencer: Spencer se arrodilló frente a Dayton, le puso las manos en las rodillas y le preguntó, “¿Dayton, te gustaría hacer un triatlón conmigo?”.

Su única forma de comunicarse es que parpadea para decir que sí y no parpadea para decir no. Entonces parpadeó, y dijo, “¡Papá, dijo que sí!”.

Spencer: Fue distinto a los demás triatlones en los que he participado, porque al subirme a la bicicleta fue más difícil llevar a otra persona todo el trayecto. Dayton estuvo a metro y medio de distancia de mí todo el tiempo, fue genial saber que había alguien más conmigo y que se trataba de uno de mis buenos amigos.

Padres de Spencer: He aprendido grandes lecciones de amor con un chico que hace lo que Cristo haría si estuviera aquí, al cumplir su responsabilidad de presidente de quórum de diáconos y de amigo.

Spencer: Cerca de la meta fue muy espiritual para Dayton y para mí, porque él es muestra de que podemos hacer cosas difíciles, a pesar de los retos y las circunstancias. Sentía que ya no daba más. Ya no tenía energía, y de pronto, Dayton comenzó a sonreír, yo comencé a acelerar y tuve la energía para pegar una carrera en los últimos metros y llegar a la meta, y al cruzarla la sensación fue grandiosa. Ya no me sentía exhausto, sentí que el Espíritu estaba con Dayton y conmigo para que termináramos la carrera.

Madre de Spencer: Él no quiere que se le considere héroe. Desea que Dayton sea el héroe y solamente ser las piernas de él.

Spencer: Me siento bendecido por poseer el sacerdocio. Siento la confianza que me tienen nuestro Padre Celestial y mi obispo, de que puedo servir a los demás y actuar en lo que se tenga que hacer.

Élder Ballard: He visto el video dos o tres veces y me cuesta contener las lágrimas, pero, ¿que hemos aprendido? Analicemos esto. ¿Qué principios debe seguir un presidente de quórum de diáconos? No tiene que ser igual que Spencer, pero, ¿cómo pueden los líderes de quórum del Sacerdocio Aarónico conmover la vida de los demás miembros del quórum?

Élder Andersen: Lo primero que dijo Spencer fue, “Cuando fui llamado a ser presidente del quórum de diáconos sentí la gran responsabilidad de velar por todos los miembros del quórum”. Es algo que veremos más en el futuro, que los presidentes de quórum y las jovencitas asuman más la responsabilidad de los jóvenes de su misma edad. En Doctrina y Convenios se aconseja a los presidentes de quórum de diáconos. Dice:

“Y además, de cierto os digo, el deber del presidente del oficio de diácono es presidir a doce diáconos, sentarse en concilio con ellos y enseñarles sus deberes, edificándose el uno al otro conforme a lo indicado en los convenios” (D. y C. 107:85).

Es una enorme responsabilidad que ellos tienen.

Élder Ballard: Hermana Dalton, ¿cómo funciona eso con las Mujeres Jóvenes?

Hermana Dalton: Me toca el corazón porque vemos a jovencitas que hacen lo mismo, ayudan a otras jóvenes que no pueden solas a trabajar en El Progreso Personal. Al igual que usted, élder Andersen, recuerdo un versículo que se encuentra en Doctrina y Convenios 84:106 que dice:

“Y si de entre vosotros uno es fuerte en el Espíritu, lleve consigo al que es débil, a fin de que sea edificado con toda mansedumbre para que se haga fuerte también”.

Los jóvenes de nuestra Iglesia son increíbles, pueden y hacen por los demás lo que ellos no pueden por sí mismos, y quieren hacerlo. Son asombrosos.

Élder Ballard: Muchas gracias. Élder Rasband, ¿donde están los futuros presidentes de quórum de élderes, miembros del sumo consejo, obispados y presidencias de estaca? ¿Dónde están ahora?

Élder Rasband: Son miembros de todos los quórumes de diáconos, maestros y presbíteros de toda la Iglesia. Ellos están rodeados de maravillosas jovencitas de las Abejitas y de las demás clases de las Mujeres Jóvenes. Ahí está el poder del futuro de la Iglesia. Ahí está Spencer, ese presidente de quórum de diáconos, que me inspira, sirve con el corazón y es tan sincero.

Hermana Dalton: Ojalá todos los diáconos de la Iglesia pudieran ver ese video.

Élder Ballard: No veo por qué no. Estará en internet.

Élder Andersen: Así es, está en los Recursos de capacitación para líderes. Todos los presidentes de quórum de diáconos podrán verlo con la ayuda de su obispo.

Hermana Wixom: Algunos de esos futuros líderes están en la Primaria. Cuando Spencer dijo que vio que podía hacer algo difícil, eso es exactamente lo que los jóvenes de hoy tienen que saber y sentir intensamente, que pueden hacer cosas difíciles y hacerlo solos, si es necesario, como el presidente Monson dijo en la conferencia.

Élder Ballard: Me imagino que todos los que escucharon al élder Nelson hablar de la importancia del matrimonio podrán ver esta pequeña demostración o tomar un ejemplo de su barrio o rama. Cuán valiosos son los niños. Cuán importante es el matrimonio. Cuán preciado es tener a un joven como Dayton y a un presidente de quórum de diáconos como Spencer que van por el mismo rumbo. Ellos tienen a un padre y a una madre, y sin el matrimonio estos hijos espirituales de nuestro Padre Celestial no podrían llegar a hogares como esos.

Hermana Dalton: ¿Observaron lo conmovidos que estaban el padre y la madre de que alguien pudiera preocuparse así? Nos aumenta la fe ver a un jovencito ministrar como lo haría el Salvador, eso fortalece mi fe.

Élder Andersen: El élder Perry y yo estuvimos hace unas semanas en un barrio y él iba a enseñar algunos principios del Sacerdocio de Melquisedec. Todo el sacerdocio estaba presente y justo cuando comencé a hablar, dos jóvenes repentinamente salieron del salón. En mis adentros dije: “No sé qué pensar al respecto”. Como a los 15 minutos, bueno, era un barrio de Utah, donde las casas están cerca de la capilla, regresaron cargando a otro joven en los brazos. Después de la reunión, nos dimos cuenta de lo que habían hecho. Tuvieron el deseo de traerlo. El joven no estaba ahí y lo habían ido a buscar. En el espíritu de las enseñanzas del presidente Monson, esa mañana habían acudido al rescate.

Élder Ballard: Si el presidente Monson estuviera aquí, diría: “Tiendan la mano a las viudas y busquen a las personas solas y a los que necesiten las bendiciones de la Iglesia”. Hemos tenido una gran oportunidad de instruirnos juntos a fin de que aprendamos a actuar y llevar a cabo el cumplimiento de los convenios que les aguardan a los hijos de nuestro Padre Celestial, a medida que ellos llevan a la práctica los principios que se han enseñado aquí.

Si podemos turnarnos para dar fin a nuestra conversación. Élder Andersen y hermana Dalton, ¿algún comentario para terminar?

Élder Andersen: Lo que acude a mi mente es la santidad del matrimonio, el poder de la familia. Recuerdo que el presidente Packer dijo: “Somos una organización de familias, no una organización de solo barrios y ramas”. Debemos traer a las familias a Cristo, donde un poseedor del sacerdocio, si es posible, actúe en el nombre del Señor para ayudar a toda la familia a venir a Cristo. Deseo testificarles a ustedes y a los que nos están viendo, que yo sé que a medida que procuremos traer a los demás a Cristo, el poder de Él nos bendecirá para que sepamos a quién buscar y a quién ayudar.

Élder Ballard: Hermana Dalton.

Hermana Dalton: Lo que me viene a la mente es que ésta es la obra del Señor y que se lleva a cabo persona a persona. Se realiza una persona a la vez y nuestro profeta es un gran ejemplo de ello. Él marca la pauta y ministra persona por persona. Los líderes no deben sentirse abrumados. Hay muchos que necesitan ayuda, pero lo que observé hoy es que nos centramos en algo, esos líderes se centraron en una persona a la que podían ayudar. Si todos pudiéramos hacer eso, todo cambiaría. Las familias serían distintas, las personas serían distintas. Quiero ser como nuestro profeta porque él es como el Salvador.

Élder Ballard: Muchas gracias. Hermana Wixom.

Hermana Wixom: Gracias, élder Ballard. En el capítulo 24 de Alma, los anti-nefi-lehitas mencionan lo que les ayudó a cambiar su actitud de iniquidad por una de rectitud para volver al redil y su líder dijo, “doy gracias a mi gran Dios por habernos dado una porción de su Espíritu para ablandar nuestros corazones, de modo que hemos iniciado relaciones con estos hermanos, los nefitas” (Alma 24:8). El inicio de esas relaciones con las personas del barrio y de la rama fue lo que marcó toda la diferencia. El corazón de esos lamanitas se ablandó y volvieron.

Élder Ballard: Esas relaciones significan comunicación.

Hermana Wixom: Sí, ministrar, conversar, visitar sus hogares, comprender sus necesidades y amarlos como hermanos y hermanas, como hijos e hijas de nuestro Padre Celestial.

Élder Ballard: Muchas gracias. ¿Élder Rasband?

Élder Rasband: De lo que se ha dicho, he disfrutado del deseo de deliberar en consejo que se demostró en los videos; presidencias de primarias que deliberan en consejo con el obispado, presidencias de quórum que deliberan en consejo sobre la forma de ministrar a sus miembros y hasta la presidencia de quórum de diáconos, estoy seguro que habló de Dayton. Los consejos en los que podemos participar en la Iglesia del Señor son una gran ayuda para los padres.

Élder Ballard: Gracias. Hermanos y hermanas, ha sido un placer y un honor para nosotros poder participar. Esperamos que todos los que vean esta transmisión para líderes la vean detenidamente, y la vean más de una vez, que consideren su situación y sus circunstancias, y que determinen qué más pueden hacer en sus diversas asignaciones a fin de edificar, inspirar y bendecir a los hijos de nuestro Padre Celestial.

Pedimos a nuestro Padre Celestial que les bendiga, que les cuide, que les bendiga en sus asignaciones y les inspire, y que reciban Sus susurros e impresiones de lo que pueden hacer a su discreción, y trabajen juntos en su barrio o estaca, o en sus consejos familiares para que bendigan a más hijos de nuestro Padre Celestial.

Pensemos en lo que sucedería si cada quórum de élderes trajera a una o dos personas al año. Me refiero a cada presidencia trabajando junta para lograrlo. No es tan difícil si nos centramos en las personas y vemos que la labor consiste en tender la mano a los hijos de nuestro Padre Celestial, a quienes Él ama y por quienes somos responsables, porque tenemos la plenitud del Evangelio eterno de Jesucristo.

Agradecemos a nuestro Padre Celestial la restauración del Evangelio por medio del profeta José, y testifico que ésta es la Iglesia verdadera de Jesucristo en la tierra y que nuestro Padre Celestial y el Señor nos bendecirán a medida que actuemos. Esperamos que así sea en la vida de cada uno de ustedes, es nuestra humilde oración en el nombre de Jesucristo. Amén.