El Evangelio da respuesta a los problemas y desafíos de la vida


Élder Perry: El día de hoy estamos entusiasmados de tratar el tema de cómo dar respuesta a los problemas y desafíos de la vida al aplicar el evangelio de Jesucristo. En el pasado, los presidentes de la Iglesia nos han dado mucha esperanza de poder hallar las respuestas a esos problemas en el Evangelio. He seleccionado dos citas para que las analicemos aquí el día de hoy. La primera es del presidente Spencer W. Kimball de la conferencia de abril de 1980, en la que dijo: “Quisiera recordarles que si vivimos el Evangelio y seguimos los consejos de nuestros líderes de la Iglesia, seremos bendecidos para evitar muchos de los problemas que nos afligen. El Señor se da cuenta de los problemas a los que nos enfrentamos; si guardamos Sus mandamientos seremos merecedores de recibir sabiduría y bendiciones del cielo para poder resolverlos” (“Profunda dedicación a los Servicios de Bienestar”, Liahona, julio de 1980, pág. 155).

Hermanos y hermanas, sé que el Evangelio es verdadero. Es la respuesta a todas las dudas y problemas que afrontamos. Ahora, la cita del presidente Ezra Taft Benson dirigiéndose a los misioneros: “Os testifico que tenemos la respuesta a los problemas del mundo. Sabemos hacia dónde vamos; estamos en el camino, y el Señor dirige Su obra mediante un Profeta de Dios y los testigos especiales que testifican de la divinidad del Señor Jesucristo, que es el Dios de este mundo bajo la dirección del Padre. No podemos fracasar en esta obra” (“Las claves para tener éxito en la obra misional”, Liahona, abril de 1991, pág. 8).

Con la certeza de los profetas de Dios, es claro que tenemos bien marcado el camino para aplicar el evangelio de Jesucristo en nuestra vida. El élder Christofferson y yo hemos decidido seguir un formato de preguntas y respuestas; utilizaremos tres preguntas en cuanto a la aplicación del Evangelio mediante el servir, el rescatar y el cumplir. Por supuesto, yo plantearé las preguntas y el élder Christofferson las responderá.

La respuesta será breve y esperamos que ustedes sigan adelante y procuren obtener más conocimiento y entendimiento respecto a estas preguntas. Primero, el servicio. Al servir a nuestros semejantes aplicamos el Evangelio, como lo mostró el Salvador durante Su ministerio. Primero debemos entender lo que el mundo piensa de nosotros y quiénes somos. La primera pregunta es: ¿son cristianos los mormones?

Élder Christofferson: Sí. Usted ha dicho que la respuesta a los problemas y desafíos de la vida se hallan en el Evangelio y en su aplicación, lo cual significa seguir las enseñanzas, los mandamientos y el ejemplo de Cristo. Es mediante la manera de conducirnos y de servir que presentamos nuestro mejor y más convincente argumento de ser cristianos. Sé que hay quienes sostienen que no encajamos en su definición particular de la ortodoxia cristiana. Que así sea, pero debemos dar un ejemplo tal que nadie pueda negar que los Santos de los Últimos Días aman al Salvador; que nadie pueda negar que los miembros de la Iglesia procuran emular al Salvador. Lo demostramos, creo, mediante nuestros actos. Como dijo el Salvador: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20). A propósito, da la casualidad que vio en un excelente barrio donde de verdad éste es el ambiente y el patrón de vida.

Un ejemplo rápido. Amy tiene cinco hijos, espera al sexto y ha tenido muchos problemas de salud durante su embarazo. Es probable que Tiffany tenga en este momento más hijos en casa que cualquier otra persona del barrio. Pero de vez en cuando Tiffany pone empeño en cuidar de los hijos de Amy por unas horas en su casa para que ella tenga un tiempo a solas para descansar y recuperarse. Éste es un ejemplo sencillo, pero creo que si lo multiplicamos cientos y miles de veces, eso es lo que significa para nosotros ser cristianos.

Élder Perry: Creo que su respuesta merece la más alta calificación. Gracias.

Élder Christofferson: Gracias.

Élder Perry: La siguiente pregunta: ¿cómo influye en nuestra vida el hecho de prestar servicio?

Élder Christofferson: El punto central de servicio siempre debe ser algo externo. Pensamos en lo que podemos hacer por lo demás, pero sin duda al mismo tiempo tiene un efecto en nosotros. Creo que hay algo en la empatía y la compasión que cambia nuestra perspectiva y nos da valor y fuerza para atender nuestras propias necesidades. Nos refina, nos santifica. El presidente Marion G. Romney dijo en una ocasión que el servicio no es sólo algo que hacemos para entrar en el cielo, sino que es el modo de vida del cielo. Es el modo de vida de Dios. Es lo que hacemos allá.

Cristo mismo, desde luego, no vino para ser servido, sino que Él dijo para ministrar, y pienso en {em}marqué esto antes de venir aquí{em} las palabras de Amulek. En el capítulo 34 de Alma, él nos dice que después de orar y de hacer todo lo demás que hacemos y que forman parte de nuestra adoración y la forma en la que vivimos, él dijo: “si después de haber hecho todas estas cosas, volvéis la espalda al indigente y al desnudo, y no visitáis al enfermo y afligido, y si no dais de vuestros bienes, si los tenéis, a los necesitados, os digo que si no hacéis ninguna de estas cosas, he aquí, vuestra oración es en vano y no os vale nada, y sois como los hipócritas que niegan la fe (Alma 34:28).

Por cierto, creo que el mejor servicio, que prestemos debe hacerse en el hogar. Es ahí donde debe ser más continuo y constante.

Élder Perry: Vayamos a la tercera pregunta de esta sección. Es posible que la gente de otras religiones tenga nuestros valores. ¿Hay maneras de unirnos a ellos para prestar servicio cristiano?

Élder Christofferson: Es algo muy natural. No tenemos que estar de acuerdo en todos los puntos doctrinales para que colaboremos y trabajemos con otras personas. Mi propia experiencia es que soy una mejor persona debido a ese tipo de relaciones. He tenido muchas oportunidades en los diferentes sitios donde he vivido en el país y fuera de los EE. UU. de trabajar con otros grupos, personas de otras religiones, y en muchos casos con personas sin religión, pero gente con mucha buena voluntad. Como dije, siento que soy mejor persona gracias a ello. La organización de la Iglesia se presta al servicio en grupo. Nuestros quórumes, barrios, y todas las organizaciones, de verdad nos facilitan y nos preparan tomar la iniciativa, y en ocasiones para unirnos a los demás. Tenemos mucha experiencia en este aspecto, y no sólo a nivel local sino internacionalmente en todo el mundo. Hemos trabajado con católicos, evangélicos, musulmanes y grupos y personas laicos. Creo que de verdad es, como mencioné antes, el resultado natural de nuestro servicio cristiano y de seguir a Cristo al vivir el Evangelio.

Élder Perry: Pasemos a la siguiente sección en cuanto a rescatar. Aplicamos el Evangelio al rescatar a los demás de sus necesidades espirituales y temporales, como lo mostró el Salvador. Primera pregunta: ¿de qué manera es el rescate el punto central de nuestras creencias?

Élder Christofferson: Otra vez, hablamos de que el Evangelio ofrece soluciones a los problemas de la vida, a nuestras necesidades. Y para mí la clave de todo es el poder redentor de Jesucristo. Dependemos de Su gracia para vencer el pecado, el sufrimiento y aún la muerte. Y creo que participar en esta obra redentora, Su obra redentora, con Él, forma parte de aplicar el Evangelio en nuestra vida. Y eso significa hacerlo en forma individual, como padres, como quórumes, como barrios, como estacas, sea cual sea el caso. Nuestra labor es redimir a las personas: ayudarle a Él a redimir a las personas de sus necesidades espirituales, y también de las temporales.

Todo eso forma parte del rescate, y como leemos en el manual sobre el almacén del obispo, el cual es sólo un ejemplo. El almacén del obispo encierra toda la bondad, los talentos, el tiempo y los recursos de los miembros, todo lo que deseen aportar, ofrecer y ayudar en la obra de redención. Y así hemos hablado del servicio. Esto es lo primordial en cuanto a servicio, y por un buen motivo. El presidente Monson nos exhorta a seguir adelante en ello. En nuestras reuniones de los jueves en el templo damos informe de nuestras actividades de la semana anterior, y parece que sin falta, con todo lo que él haya estado haciendo como Presidente de la Iglesia, siempre tiene casos de personas a quienes ministra individualmente y un esfuerzo de rescate.

Él ha visitado a alguien en un hogar de ancianos; ha dado una bendición a alguien; ha asistido a un funeral; ha llamado a una persona que él sabía estaba sola. Todos ello es un gran ejemplo de lo que significa tener esto, nuestra participación en la obra redentora del Señor, como algo fundamental en nuestra vida.

Élder Perry: ¿Cuál es la función de los quórumes del sacerdocio en esta labor de rescate?

Élder Christofferson: Pues para mí los quórumes del sacerdocio tienen una función primordial de liderazgo. Los presidentes de los quórumes poseen llaves. Y tienen con sus consejeros el poder de cultivar la hermandad dentro del quórum, de tender la mano e incluir a todos los miembros y a las familias de los miembros de los quórumes, sea que estén activas o no, y de fortalecerlos en el convenio del Evangelio, para ayudarles a entender que el Evangelio puede formar parte de su vida y ayudarles a superar sus problemas.

No sé, pero para mí el rescate es de verdad lo que significa el juramento y el convenio del sacerdocio. Magnificar el sacerdocio y las ordenanzas que se efectúan mediante éste son fundamentales para el rescate. Usted ha enseñado a menudo sobre la función de los quórumes y del consejo de barrio en el rescate. ¿Desea decir algo al respecto el día de hoy?

Élder Perry: Siento amor por los líderes de los quórumes de élderes y de los grupos de sumos sacerdotes. Ellos dirigen a los quórumes, y esos quórumes necesitan líderes. Con mucha frecuencia no les damos la importancia adecuada en nuestras congregaciones para que entendamos la gran función que tienen. Espero que mejoremos nuestro entendimiento de lo que ellos están haciendo para adelantar las labores de rescate en el reino de nuestro Padre Celestial. También espero que duren más tiempo en el cargo de lo que duran actualmente.

Élder Christofferson: Estoy de acuerdo. A propósito, yo diría que lo que hacen los quórumes es preparar a la gente, nuevamente, para que entiendan el Evangelio y lo apliquen para superar los retos de la vida.

Élder Perry: Bien, la última pregunta de esta parte: ¿hay semejanzas entre las labores de rescate dirigidas hacia los miembros menos activos y las de acercamiento misional hacia los no miembros?

Élder Christofferson: Me alegro que las haya vinculado, porque creo que son una sola cosa. En el primer caso, la labor se dirige hacia aquellos que han tenido el Evangelio en su vida y los queremos llevar nuevamente de vuelta al Salvador. En el otro caso, consiste en llevarlos a Cristo por primera vez. A fin de cuentas, la labor es la misma. A propósito, yo diría que no se trata de decir a las personas: “vengan y comiencen su vida desde cero”. En algunos casos tal vez, pero por lo general lo que se les dice es, “Sigan como están, conserven todo lo bueno que han acumulado a través de los años y que hasta ahora forme parte de su vida, y nosotros agregaremos el resto. Proporcionaremos el equilibrio que brinda el Salvador mediante Su Evangelio”.

Élder Perry: Pasemos a la última sección: cumplir los convenios que hacemos con Dios. Su primera pregunta: ¿qué función tienen los templos y los convenios en el templo para darnos la facultad de afrontar y superar los problemas de la vida?

Élder Christofferson: En cuanto a vencer los problemas, yo diría que el templo y sus ordenanzas son la aplicación máxima del evangelio de Jesucristo. A la gente le digo que una de las bendiciones del templo y sus ordenanzas es la perspectiva que brinda. Cuando vamos al templo, dejamos nuestras preocupaciones, problemas y asuntos a la entrada. Y cuando salimos todavía están allí. Debemos recogerlos y éstos no han cambiado, pero los que hemos cambiado somos nosotros. Tenemos más fortaleza espiritual, más capacidad, y una perspectiva más clara de la vida y su significado, y tal vez los problemas grandes ya no parezcan tan grandes, y los pequeños que pensábamos que no tenían importancia, más vale que los resolvamos antes de que se conviertan en algo más grande.

Además creo que hay un poder divino relacionado con esos convenios. En Doctrina y Convenios se dice que en las ordenanzas del Sacerdocio de Melquisedec, y creo de manera especial en las del templo, se manifiesta el poder de la divinidad. Entre otras cosas, creo que significa que hay una influencia celestial, un poder divino que fluye en nuestro interior cuando hacemos esos convenios y los guardamos.

Es un lugar de renovación. Un lugar de revelación. Los templos solo cumplen su propósito si nos preparamos. Algunas veces las personas critican nuestra adoración en el templo asegurando que es inapropiadamente secreta. Pero se limita el acceso no por ser secreto, sino para garantizar que estemos preparados. Debemos estar preparados y ser espiritualmente maduros para hacer esos convenios y después guardarlos. Son muy sagrados.

Élder Perry: ¿Qué función tienen los convenios para lograr una verdadera conversión?

Élder Christofferson: Para mí, son el sendero hacia el discipulado. La base de todos estos convenios es la obediencia, incluso el sacrificio y la consagración, pero resumiéndolo en una palabra es la obediencia. En mi opinión, ese cambio se produce con el tiempo del hombre natural a santo. No creo que exista otra manera, ni ningún otro camino para lograr eso. En mi opinión una persona desarrolla gran fe al saber que Dios le ha hecho una promesa en forma personal, a ella, en forma individual aparte de la de cualquier otra persona. Los convenios los hacemos en forma individual, uno por uno.

Hace años leí un artículo en un periódico francés y era sobre nuestra obra por los muertos. En él se decía que lo que mormones hacen es tomar los rollos de microfilme, los sumergen en un balde de agua, los sacan y ¡todas esas personas ya están bautizadas! Pensé: “¡Vaya, eso nos ahorraría mucho tiempo!”. Pero no es así. Ésa no es la forma en la que funciona, porque los convenios son individuales; porque las promesas que Dios nos hace y las que nosotros le hacemos a Él, son de persona a persona, uno a uno.

Y para mí, eso aumenta la fe. Ustedes tienen Su promesa. Saben que Él no miente. Saben que cumplirá Su promesa y eso nos ayuda a afrontar el aquí y ahora. Pase lo que pase ahora, sabemos lo que nos aguarda al final y podremos resolverlo.

Élder Perry: Bien, la última pregunta: ¿qué significa poner en practicar el honrar los convenios?

Élder Christofferson: Recuerdo que una de las Autoridades Generales dijo una vez: “Vamos al templo a hacer convenios. Luego vamos a casa a obedecer esos convenios”. Para mí, en la práctica, guardar los convenios, es otra vez, fundamentalmente algo que se lleva a cabo en el hogar, en el matrimonio y en la familia. Pero hemos estado analizando cómo aplicar el Evangelio al rescatar, servir y ministrar. Para mí, todo eso es lo que significa guardar nuestros convenios. En particular mencionaría el arrepentimiento constante que la Santa Cena hace posible.

Si nos preparamos cada semana resolviendo lo que sea que necesitemos resolver, o arrepintiéndonos de algo o confesando y encargándonos de ello la semana antes del domingo, y entonces asistimos a la reunión sacramental y participamos de los emblemas de la expiación del Señor, bendecidos mediante el poder del sacerdocio, no sólo renovaremos los convenios, sino que otra vez recibiremos la promesa de la remisión de nuestros pecados y del Espíritu Santo como nuestro guía por la vida. Eso es guardar los convenios.

Élder Perry: ¿Le gustaría dar su testimonio de lo que hemos hablado?

Élder Christofferson: Gracias. El Evangelio realmente tiene las respuestas. De eso hemos hablado, de servir, de ministrar, de las ordenanzas y de guardar los convenios. Con el tiempo esto nos transforma. A la larga aumenta nuestra capacidad para tratar los problemas. Nos ayuda a prevenir y a evitar, como dijo el presidente Kimball, me parece, a evitar muchos problemas y desafíos de la vida y a tener acceso a la ayuda divina. Para mí, la clave es el don del Espíritu Santo. Tenemos esa bendición, esa guía, ayuda, consuelo y esos dones constantes del Espíritu que nos ayuden a sobrellevar la vida, sin importar lo que suceda.

Él es nuestro tutor al aplicar el Evangelio, nuestro guía, nuestro consuelo. Mi testimonio es que el Espíritu Santo y Sus poderes son reales; que el Señor Jesucristo y Su poder Redentor son reales; y que Dios, nuestro Padre Celestial, que nos ama y ha preparado la senda mediante el Evangelio, es en verdad nuestro Padre amoroso, y Él vive, y de todo esto testifico. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Élder Perry: Me uno al élder Christofferson con mi testimonio. El Evangelio ha sido restaurado. Ésta es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él está a la cabeza. Él nos dirige y nos guía en la obra sobre la cual tengamos responsabilidad. Ésta es la dispensación del cumplimiento de los tiempos. Él nos ha marcado la senda, la verdad y la vida para que las sigamos.

Doy mi solemne testimonio de que Él nos dirige y nos guía, y nos da respuestas a todos los problemas y desafíos de la vida. En el nombre de Jesucristo. Amén.