Mensajes de los líderes

Mensajes de los líderes generales de la Iglesia para ayudar a las presidencias de quórum de élderes y a los líderes de grupo de sumos sacerdotes y sus ayudantes en sus sagrados llamamientos.


  • El poder del sacerdocio

    “El sacerdocio no tiene la fuerza que debería tener, y no la tendrá sino hasta que el poder del sacerdocio esté firmemente arraigado en las familias” (Boyd K. Packer, Liahona, mayo de 2010, págs. 6-10). Lea el discurso completo de la conferencia del presidente Packer acerca del poder del sacerdocio.

  • El programa para la unidad básica — Cómo adaptarlo a las necesidades locales

    El élder L. Tom Perry dio un consejo enormemente útil en la Reunión Mundial de Capacitación de Líderes de enero de 2003: “El secreto para edificar una rama, un distrito, un barrio o una estaca es conocer a sus miembros, sus aptitudes y sus necesidades, y edificar su programa basado en el liderazgo disponible y en las necesidades de sus miembros… En todo lo que hagan, tengan presente que ser grande no necesariamente significa ser mejor. Crezcan tan rápidamente como el tamaño y la madurez de sus unidades lo permitan. Cuiden la fortaleza de sus miembros” (Reunión Mundial de Capacitación de Líderes, 11 de enero de 2003, pág. 10).

  • Elévense a la altura de su llamamiento

    “Se le ha llamado para representar al Salvador. Cuando usted testifica, su voz es la de Él, sus manos que auxilian son las de Él. Su labor consiste en bendecir a los hijos espirituales de Su padre con la oportunidad de escoger la vida eterna. Por tanto, su llamamiento consiste en bendecir vidas, y esto es así aún en las tareas más sencillas que le hayan sido asignadas o en los momentos en los que podría estar haciendo algo aparentemente sin relación alguna con su llamamiento. Su forma de sonreír o la manera de ofrecer ayuda a alguien puede edificar la fe de esa persona” (“Elévense a la altura de su llamamiento”, Henry B. Eyring, Liahona, noviembre de 2002). Lea el discurso completo del presidente Eyring sobre estar a la altura de su llamamiento.