Capacitación anual para las organizaciones auxiliares: Primaria


La parte 1 de la capacitación consiste en una deliberación de mesa redonda con el élder Holland sobre los principios que guían el aprendizaje y la enseñanza a la manera del Salvador. Vea la deliberación de mesa redonda y considere la manera de aplicar esos principios en la capacitación de su estaca o barrio.


Bienvenida

 

Descargar: Pequeño (360p), Mediano (720p), Grande (1080p)

A medida que las líderes y los maestros de la primaria trabajan para mejorar el aprendizaje y la enseñanza en la vida de aquellos a quienes sirven, consideran la oportunidad que tienen de no sólo influir en los niños sino también de aprender de ellos mientras comienzan a hacer convenios y guardarlos.


Enseñar a la manera del Salvador

“Y todos tus hijos serán instruidos por el Señor; y grande será la paz de tus hijos” (3 Nefi 22:13).


Reflexionar en el ejemplo del Salvador

Para ayudar a las líderes y a los maestros a preparar su corazón para esta capacitación, lean el siguiente párrafo:

“Reflexione por un momento sobre lo que usted sabe del Salvador. ¿Puede imaginárselo rodeado de Sus discípulos? ¿Puede visualizarlo enseñando a la multitud junto al mar de Galilea o hablando personalmente a la mujer junto al pozo? ¿Qué percibe de Su manera de enseñar y dirigir? ¿Cómo ayudó Él a los demás a aprender, a crecer espiritualmente y a convertirse a Su evangelio? (“Enseñar a la manera del Salvador”).

  • ¿Cuáles fueron sus reflexiones al meditar en esas preguntas?

“...[Jesús] tomó a sus niños pequeños, uno por uno, y los bendijo, y rogó al Padre por ellos” (3 Nefi 17:21).

Recursos


Seguir el ejemplo del Salvador

Divida a los participantes en grupos pequeños. Asigne a cada grupo uno o más de los siguientes párrafos, que han sido tomados de “Enseñar a la manera del Salvador”, de los materiales de capacitación de Ven. sígueme. Invite a los grupos a analizar de qué manera los párrafos que se les asignaron se aplican en sus esfuerzos para enseñar a los niños. Mientras lo hacen, pídales que compartan pasajes de las Escrituras y experiencias personales relacionadas. Luego pida a cada uno de los grupos que comparta lo que haya analizado.

Él los amó, oró por ellos y les prestó servicio continuamente. Buscó oportunidades para estar a su lado y expresarles Su amor. Conocía sus aficiones, esperanzas, deseos y lo que sucedía en la vida de ellos.

Él sabía quiénes eran y lo que podían llegar a ser. Encontró maneras especiales para ayudarlos a aprender, maneras específicas para ellos. Cuando tropezaban, Él no los abandonaba, sino que seguía amándolos y ministrándolos.

Él se preparó para enseñar, dedicando tiempo a solas a la oración y el ayuno. Diariamente, en momentos de privacidad, procuró la guía de Su Padre Celestial.

Él utilizó las Escrituras para enseñar y testificar acerca de Su misión, y enseñó a la gente a pensar acerca de las Escrituras por sí misma y a utilizarlas para encontrar respuestas a sus preguntas. El corazón de las personas ardía cuando Él les enseñaba la palabra de Dios con poder y autoridad, y supieron por ellas mismas que las Escrituras eran verdaderas.

Empleó relatos sencillos, parábolas y ejemplos de la vida real que tuviesen sentido para ellas. Les ayudó a descubrir lecciones del Evangelio en sus propias experiencias y en su entorno. Les habló de pescar, de nacer y de trabajar la tierra. Para enseñarles a velar el uno por el otro, les contó relatos de rescates de ovejas perdidas. Para enseñar a Sus discípulos a confiar en los tiernos cuidados del Padre Celestial les instó a “considera[r] los lirios del campo”.

Él formuló preguntas que los hacían pensar y sentir de manera profunda; se interesó sinceramente por escuchar sus respuestas y se regocijó con sus expresiones de fe. Les dio oportunidades para hacer sus propias preguntas y compartir sus conocimientos y, además, respondió a sus interrogantes y escuchó sus experiencias. Gracias a Su amor, ellos se sentían seguros de compartir sus pensamientos y sentimientos personales.

Él los invitó a testificar y, cuando lo hacían, el Espíritu tocaba su corazón. ‘¿Quién decís que soy yo?’, preguntó Él. Al responder Pedro, su testimonio se fortaleció: ‘¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!’.

Él confió en ellos, los preparó y les dio las responsabilidades importantes de enseñar, bendecir y servir a los demás. ‘Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura’, les encomendó. Su objetivo era el de ayudarlos a convertirse por medio del servicio a los demás.

Él los invitó a actuar con fe y a vivir las verdades que enseñó. En todas Sus enseñanzas se concentró en ayudar a Sus seguidores a vivir el Evangelio con todo su corazón. Para lograrlo, encontró la manera de que aprendieran por medio de experiencias poderosas. Cuando se apareció a los nefitas, los invitó a venir a Él uno a uno, para que ellos pudieran verlo, tocarlo y conocerlo por ellos mismos. Cuando percibió que no entendían plenamente Su mensaje, los invitó a ir a casa y prepararse para volver y aprender más.

““En cada situación, Él fue su ejemplo y mentor. Les enseñó a orar al orar con ellos. Les enseñó a amar y a prestar servicio por la manera en que Él los amó y los sirvió. Les enseñó el modo de enseñar Su evangelio mediante la forma en que Él lo enseñó.

Muestre el video “Mi gozo es completo”. Luego pregunte:

  • ¿Qué principios adicionales aprendieron acerca del Salvador al ver este video? ¿Cómo podemos seguir Su ejemplo?

“Éste es... su llamamiento sagrado: enseñar como el Salvador enseñó. Al hacerlo, los [niños] abrirán su corazón para que las semillas del Evangelio se puedan plantar, henchir y crecer; lo cual los llevará a la conversión, la meta final de su enseñanza” (“Enseñar a la manera del Salvador).

“La meta del maestro es más que dar una clase acerca de la verdad; es invitar al Espíritu y emplear las técnicas que aumenten la posibilidad de que el alumno descubra la verdad por sí mismo y se sienta motivado a aplicarla” (Virginia H. Pearce, en La enseñanza: El llamamiento más importante, pág. 66).

Recursos


Conclusión

Invite a los participantes a aplicar a sí mismos cada principio que han analizado. Por ejemplo, utilizando los principios antes mencionados, un participante podría decir: “Amo a los niños a los que enseño; sé quienes son; me preparo para enseñar; utilizo las Escrituras”, y así sucesivamente.

  • ¿Qué ha sentido y aprendido durante esta capacitación que le ayude en su función de padre, maestro y líder?

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