El sacerdocio y la Sociedad de Socorro trabajan unidos


 


“Los líderes y los maestros del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares se esfuerzan por ayudar a las personas a llegar a ser verdaderos seguidores de Jesucristo (véase Mosíah 18:18–30). A fin de ayudar a las personas y a las familias en esta labor, ellos:

  1. Enseñan las doctrinas puras del evangelio de Jesucristo y testifican de ellas.
  2. Fortalecen a las personas y a las familias en sus esfuerzos por guardar sus convenios sagrados.
  3. Brindan consejo, apoyo y oportunidades de prestar servicio” (Manual 2, 1.2.2).

La Sociedad de Socorro prepara a las mujeres para las bendiciones de la vida eterna al ayudarlas a aumentar su fe y su rectitud personal, a fortalecer a las familias y los hogares, y ayudar a los necesitados. La Sociedad de Socorro logra estos propósitos por medio de la instrucción dominical del Evangelio, de otras reuniones de la Sociedad de Socorro, del programa de maestras visitantes y del servicio caritativo y de Bienestar” (Manual 2 9.1.1).

 

“El presidente Lorenzo Snow, quinto Presidente de la Iglesia, dijo al dirigirse a un grupo de hermanas de la Sociedad de Socorro: ‘Siempre se les ha hallado al lado del sacerdocio, prestas para fortalecer las manos de ellos y para hacer su parte con el fin de ayudar al avance de los intereses del reino de Dios; y así como han compartido estas labores, así también compartirán muy ciertamente en el triunfo de la obra y en la exaltación y la gloria que el Señor dará a Sus hijos fieles’. Cuando las mujeres participan en la Sociedad de Socorro, sirven como valientes discípulas de Jesucristo en la obra de salvación. Al igual que las mujeres de la Iglesia primitiva, trabajan hombro a hombro con los hombres que poseen el sacerdocio a efectos de aumentar la fe y la rectitud personales, fortalecer a las familias y los hogares, y buscar y ayudar a los necesitados” (Hijas en Mi reino, págs. 7 y 8).


Autoridad del sacerdocio

“Todas las organizaciones auxiliares de barrio y estaca funcionan bajo la dirección del obispo y del presidente de estaca, quienes poseen las llaves para presidir” Manual 2 2.1.1).

“En calidad de profeta del Señor, José Smith poseía todas las llaves de la autoridad del sacerdocio en la tierra. Por lo tanto, al organizar la Sociedad de Socorro para que funcionara bajo su dirección general, les dio acceso a las mujeres de la Iglesia a oportunidades de desempeñar funciones cruciales en la obra del reino del Señor” (Hijas en Mi reino, pág. 17).


Edificar unidad y armonía


“El Señor ha dicho: ‘Si no sois uno, no sois míos’ (D. y C. 38:27). Los oficiales presidentes fomentan la unidad al buscar el consejo de los hombres y las mujeres que prestan servicio con ellos. Los miembros de las presidencias y de los consejos colaboran en el establecimiento de la unidad al compartir sus ideas y sentimientos de manera sincera, al comunicarse con claridad y al escucharse los unos a los otros.

“Cuando los líderes de las organizaciones de la Iglesia siguen a sus líderes del sacerdocio y cuando los miembros de las presidencias y los consejos están unidos, pueden recibir guía del Espíritu Santo y dirigir de acuerdo con la voluntad del Señor” (Manual 2, 3.3.2).

“El profeta José Smith enseñó: ‘Todos deben trabajar en armonía, o no se podrá hacer nada’. Y él dio el ejemplo al trabajar en armonía con los demás. La hermana Eliza R. Snow recordó y valoró este ejemplo toda su vida; y lo compartió con líderes locales de la Iglesia cuando se restableció la Sociedad de Socorro en Utah. Ella enseñaba que los obispos debían ‘tener la misma relación’ con la Sociedad de Socorro del barrio que la que José Smith tuvo con la Sociedad de Socorro en Nauvoo. Ella también enseñó que ‘ninguna Sociedad de Socorro… podría existir sin el consejo [del obispo]’” (Hijas en Mi reino, págs. 155).


Reuniones de consejo de barrio

“Se anima a los miembros del consejo a hablar con franqueza, tanto de su experiencia personal como de sus cargos como líderes de organización. Tanto los hombres como las mujeres deben sentir que se valoran sus comentarios como participantes con pleno derecho. El obispo pide la opinión de las líderes de la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes y la Primaria en todos los asuntos que considere el consejo de barrio. El punto de vista de las mujeres es a veces diferente del de los hombres y añade una perspectiva esencial para entender y satisfacer las necesidades de los miembros” (Manual 2, 4.6.1).

“El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: ‘Creemos en ustedes, confiamos en su bondad y su fortaleza, en su inclinación a la virtud y a la valentía, en su amabilidad y valor, en su fuerza y resistencia, y contamos con todo ello. Creemos en su misión como mujeres de Dios… Creemos que la Iglesia simplemente no podrá alcanzar su potencial sin la fe, la fidelidad, la tendencia innata a anteponer el bienestar de los demás al suyo, y la fortaleza y la tenacidad espiritual de ustedes’” (Hijas en Mi reino, págs. 190 y 191).


La obra de salvación


“A los miembros de la Iglesia de Jesucristo se les manda ‘obrar en su viña en bien de la salvación de las almas de los hombres’ (D. y C. 138:56). Esta obra de salvación incluye la obra misional de los miembros, la retención de conversos, la activación de los miembros menos activos, la obra del templo y de historia familiar, y la enseñanza del Evangelio” (Manual 2, 5).

“El presidente Joseph F. Smith, sexto Presidente de la Iglesia, dijo: ‘Esta organización es divinamente hecha, divinamente autorizada, divinamente instituida, divinamente ordenada por Dios a fin de ministrar para la salvación de las almas de mujeres y hombres’” (Hijas en Mi reino, pág. 7).


La obra misional de los miembros

“La obra misional de los miembros es más eficaz cuando los miembros del consejo de barrio participan plenamente en la labor misional. En los quórumes y en las organizaciones auxiliares ellos animan a los miembros a participar en la obra misional de la siguiente manera:

  1. Encontrar y preparar personas para enseñar.
  2. Ayudar a los misioneros cuando enseñan (si es posible, en el hogar de los miembros).
  3. Hermanar a los investigadores.
  4. Prepararse ellos mismos y a sus hijos para servir como misioneros de tiempo completo” (Manual 2, 5.1.2).

“El presidente Spencer W. Kimball, duodécimo Presidente de la Iglesia: ‘Gran parte del progreso y del crecimiento que tendrá la Iglesia en estos últimos días se deberá a que habrá muchas mujeres en el mundo que, teniendo un gran sentido de espiritualidad, se sentirán atraídas a la Iglesia. Pero eso sólo puede suceder si las mujeres de la Iglesia viven en forma justa y son elocuentes hasta el punto en que las consideren diferentes —en forma positiva— de las mujeres del mundo’” (Hijas en Mi reino, págs. 105 y 106).


La retención de conversos

“Los miembros nuevos de la Iglesia necesitan el apoyo y la amistad de los líderes de la Iglesia, de los maestros orientadores, de las maestras visitantes y de los demás miembros. Este apoyo ayuda a los miembros nuevos a estar firmemente ‘convertidos al Señor’ (Alma 23:6)” (Manual 2, 5.2).

“‘Ustedes van a salvar almas, y quién podría decir cuántas de las buenas personas que actualmente son activas en la Iglesia lo son a causa de que ustedes estuvieron en sus hogares… Como ven, no están salvando únicamente a hermanas sino quizás también a esposos y hogares’” (Spencer W. Kimball, en Hijas en Mi reino, página 132).


Activación

“Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares de barrio se esfuerzan continuamente por ayudar a los miembros menos activos a regresar a la actividad en la Iglesia. El Salvador dijo: ‘No obstante, no lo echaréis de vuestras sinagogas ni de vuestros lugares donde adoráis, porque debéis continuar ministrando por éstos; pues no sabéis si tal vez vuelvan, y se arrepientan, y vengan a mí con íntegro propósito de corazón, y yo los sane; y vosotros seréis el medio de traerles la salvación’ (3 Nefi 18:32)” (Manual 2, 5.3).

“‘El presidente José Smith dijo que esta sociedad se organizó para salvar almas. ¿Qué han hecho las hermanas para activar a los que se han apartado del camino, para calentar el corazón de los que se han enfriado para con el Evangelio? Hay otro libro que se lleva con un registro de su fe, bondad, buenas obras y palabras. Se lleva otro registro. Ningún servicio queda en el olvido’” (Hijas en Mi reino, págs. 93 y 94).


Templo e Historia familiar


“Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares les enseñan a los miembros acerca de las responsabilidades básicas en la obra del templo y de historia familiar…

“Animan a los miembros a recibir sus propias ordenanzas del templo y a ayudar a sus familiares más cercanos a que reciban las suyas. Los líderes enseñan a los miembros que el propósito de la investidura es prepararse para la exaltación, y no sólo para prepararse para el matrimonio o la misión.

“Los líderes animan a cada miembro investido a tener una recomendación vigente para el templo y a ir al templo con la frecuencia que las circunstancias y las necesidades familiares lo permitan. También animan a los adultos que no han sido investidos y a los jóvenes de 12 años en adelante, incluso a los miembros nuevos, a tener recomendaciones de uso limitado para ir al templo con frecuencia para ser bautizados y confirmados por los muertos …

“Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares enseñan a los miembros a participar en la obra de historia familiar al buscar los nombres de sus antepasados, al solicitar las ordenanzas del templo para ellos, si fuera necesario, y al efectuar ellos mismos dichas ordenanzas en el templo, si fuera posible” (Manual 2, 5.4).

“Sarah M. Kimball y Margaret Cook… querían ayudar a preparar un templo para el pueblo. Bajo la inspiración y la guía de un profeta y de otros líderes del sacerdocio, ellas y sus hermanas, al final, contribuyeron a preparar un pueblo para el templo. Dicha obra continúa hoy en día. Guiadas por los principios que José Smith enseñó, las hermanas de la Sociedad de Socorro trabajan juntas para preparar a las mujeres y a sus familias para las bendiciones supremas de Dios” (Hijas en Mi reino, pág. 29).


La enseñanza del Evangelio

“Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares se esfuerzan por enseñar el Evangelio de manera eficaz. También son responsables de los esfuerzos para mejorar el aprendizaje y la enseñanza en sus organizaciones” (Manual 2, 5.5.3).

“El presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo:

‘La Sociedad de Socorro trabaja bajo la dirección del Sacerdocio de Melquisedec, ya que ‘todas las otras autoridades u oficios de la iglesia son dependencias de este sacerdocio’; fue organizada ‘siguiendo el modelo del sacerdocio …’.

‘Las Autoridades Generales saben que pertenecen a un quórum del sacerdocio; sin embargo, muchas hermanas conciben la Sociedad de Socorro apenas como una clase a la que hay que asistir. El mismo sentido de pertenecer a la Sociedad de Socorro, en vez de simplemente asistir a una clase, debe forjarse en el corazón de toda mujer’”.

“Los quórumes del sacerdocio organizan a los hombres en una hermandad para prestar servicio, aprender y llevar a cabo sus deberes y estudiar las doctrinas del Evangelio. La Sociedad de Socorro logra los mismos objetivos en las mujeres de la Iglesia. Todas las mujeres de la Iglesia pertenecen a la Sociedad de Socorro, aun cuando puedan tener otras responsabilidades que impidan su asistencia a las reuniones de dicha organización. Por medio de la hermandad de la Sociedad de Socorro se sigue enseñando y cuidando a estas hermanas” (Hijas en Mi reino, pág. 154).

“La hermana Snow esperaba que las hermanas pudieran ‘percibir una diferencia en su casa’ después de la visita. Aconsejó a las maestras visitantes que se prepararan espiritualmente antes de visitar los hogares a fin de que pudieran determinar y satisfacer tanto las necesidades espirituales como las temporales: ‘Una maestra… ciertamente debería tener consigo el Espíritu del Señor al entrar en una casa lo suficiente como para saber qué impresiones tiene al llegar allí… Supliquen ante Dios y el Espíritu Santo para recibir [el Espíritu] a fin de que puedan reconocer el sentimiento que prevalece en esa casa… y entonces quizá deseen expresar palabras de paz y consuelo; y si ustedes hallan a una hermana en frialdad, llévenla a su corazón como tomarían a un niño en los brazos y denle abrigo’” (Hijas en Mi reino, pág. 120).


Principios y liderazgo de Bienestar


“El Bienestar es fundamental en la obra del grupo de sumos sacerdotes, del quórum de élderes y de la Sociedad de Socorro. En las reuniones de líderes del grupo de sumos sacerdotes, de la presidencia del quórum de élderes y de la presidencia de la Sociedad de Socorro, los líderes elaboran planes para enseñar principios de autosuficiencia y de servicio, y para tratar las necesidades de Bienestar. Bajo la dirección del obispo, estos líderes ayudan a los miembros a llegar a ser autosuficientes y a encontrar soluciones a los problemas de Bienestar a corto y a largo plazo” (Manual 2, 6.2.4).

“El presidente Young, segundo Presidente de la Iglesia, expresó el deseo de volver a establecer las Sociedades de Socorro en toda la Iglesia. El año siguiente, el presidente Young sintió una mayor urgencia de ayudar a los obispos con su responsabilidad de buscar y ayudar a los necesitados. Al iniciar la labor para volver a establecer la Sociedad de Socorro en todos los barrios, él dio el siguiente consejo a los obispos: ‘Dispongan que [las hermanas] organicen Sociedades de Socorro [Femeninas]… en los diversos barrios. Contamos con muchas mujeres talentosas y deseamos que nos ayuden en esto. Algunos podrían pensar que esto es algo trivial, pero no lo es; y descubrirán que las hermanas serán la parte esencial de esta causa Concédanles ustedes el beneficio de su sabiduría y experiencia, provéanles su propia influencia, guíenlas y diríjanlas consciente y eficazmente, y ellas encontrarán alojamiento para los pobres y obtendrán los medios para sustentarlos aun diez veces más rápidamente de lo que el obispo podría hacerlo’” (Hijas en Mi reino, pág. 47).


 

“El presidente Spencer W. Kimball, duodécimo Presidente de la Iglesia, dijo: “En esta organización [de la Sociedad de Socorro] radica un poder que aún no ha sido completamente aprovechado para fortalecer los hogares de Sión y edificar el reino de Dios; ni lo será, hasta que tanto las hermanas como los hermanos comprendan la misión que le ha sido encomendada’” (Hijas en Mi reino, pág. 157).