El propósito del programa de maestras visitantes


El propósito del programa de maestras visitantes es ministrar


¿Cómo ministramos?

  • maestras visitantes
    Orar diariamente por la hermana [que visita] y por su familia.
  • Buscar inspiración para llegar a conocer a la hermana y a su familia.
  • Visitarla con regularidad para saber cómo está y para consolarla y fortalecerla.
  • Mantener un contacto frecuente con ella por medio de visitas, llamadas telefónicas, cartas, correos electrónicos, mensajes de texto y pequeños actos de bondad.
  • Saludarla en las reuniones de la Iglesia.
  • Ayudarla cuando tenga alguna emergencia, enfermedad u otra necesidad urgente.
  • Enseñarle el Evangelio por medio de las Escrituras y de los mensajes de las maestras visitantes.
  • Inspirarla mediante su buen ejemplo.
    (Véase “Cómo pueden las maestras visitantes amar, cuidar y fortalecer a una hermana”, en Hijas en Mi reino, pág. 135.)

“El propósito de ministrar es ayudar a los demás a llegar a ser verdaderos seguidores de Jesucristo. Ministrar a los demás incluye:

  • Recordar cómo se llaman y familiarizarse con ellos (véase Moroni 6:4).
  • Amarlos sin juzgarlos (véase Juan 13:34–35).
  • Velar por ellos y fortalecer su fe ‘uno por uno’, como lo hizo el Salvador (3 Nefi 11:15; 17:21).
  • Establecer una amistad sincera con ellos, así como visitarlos en sus hogares y en cualquier otro lugar (véase D. y C. 20:47)” (Manual 2, 3.2.3).

Sabremos que estamos teniendo éxito en nuestro ministerio como maestras visitantes cuando nuestras hermanas puedan decir:

  • Mi maestra visitante me ayuda a progresar espiritualmente,
  • sé que mi maestra visitante se preocupa de verdad por mí y por mi familia, y
  • si tengo problemas, sé que mi maestra visitante tomará las medidas necesarias sin esperar una invitación


Al hacer estas cosas, estaremos logrando los propósitos de la Sociedad de Socorro de:

  • Aumentar en fe y rectitud personal.

    “Las maestras visitantes llegan a conocer y amar a cada hermana con sinceridad, la ayudan a fortalecer su fe y le dan servicio. Procuran inspiración personal para saber cómo responder a las necesidades espirituales y temporales de cada hermana que se les haya asignado visitar…

    “Cuando sea apropiado, las maestras visitantes comparten un mensaje del Evangelio. Estos mensajes pueden proceder del mensaje mensual de las maestras visitantes… de las Escrituras” (Manual 2, 9.5.1).

    “Y se inscribían sus nombres, a fin de que se hiciese memoria de ellos y fuesen nutridos por la buena palabra de Dios, para guardarlos en el camino recto, para conservarlos continuamente atentos a orar” (Moroni 6:4).
  • Fortalecer las familias y los hogares.

    “El fortalecimiento de las familias es el objetivo de programas inspirados de la Iglesia tales como la orientación familiar (véase D. y C. 20:47, 51), las maestras visitantes o la noche de hogar para la familia. “Como en todas las cosas, Jesús dio el ejemplo al ir a los hogares a ministrar, enseñar y bendecir” (Manual 2, 1.4.1).

    “Muchos miembros no tienen fieles poseedores del Sacerdocio de Melquisedec en sus hogares. Los líderes de la Iglesia deben prestar especial atención a amar y apoyar a esos miembros por medio del cuidado inspirado y atento, incluso la orientación familiar y las maestras visitantes” (Manual 2, 2.3).
  • Ayudar a los necesitados.

    “La ayuda relacionada con el bienestar espiritual y temporal con frecuencia comienza con los maestros orientadores y las maestras visitantes. En espíritu de bondad y amistad que va más allá de las visitas mensuales, los maestros orientadores y las maestras visitantes ayudan a las personas y a las familias necesitadas. Informan a sus líderes del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro en cuanto a las necesidades de aquellos a quienes sirven” (Manual 2, 6.2.4).

    [El almacén del Señor] también incluye las ofrendas que los miembros de la Iglesia hacen de tiempo, talentos, compasión, materiales y medios económicos que ponen a disposición del obispo para ayudar en el cuidado del pobre y del necesitado. Por lo tanto, el almacén del Señor existe en cada barrio” (Manual 2, 6.1.3).

    El presidente Joseph F. Smith, el sexto presidente de la Iglesia, relató una experiencia: “Nunca había visto yo tan claramente ejemplificadas la utilidad y la hermosura de esta organización grandiosa como en el ejemplo que allí presenciamos, y pensé cuán lleno de gracia fue que el Señor inspirara al profeta José Smith para establecer tal organización en la Iglesia”. Si desea leer más…

Organizar a las maestras visitantes

maestras visitantes


La presidencia de la Sociedad de Socorro, en consejo con el obispo y en oración conversan sobre cómo se debería estructurar y organizar el programa de maestras visitantes en su barrio o rama.

  • Dan especial prioridad a las hermanas que ingresan en la Sociedad de Socorro procedentes de las Mujeres Jóvenes, hermanas solteras, miembros nuevos del barrio, conversas recientes, hermanas recién casadas, hermanas miembros menos activas y otras con necesidades especiales.
  • Conversan sobre las necesidades de las personas y familias, tienen en cuenta necesidades y circunstancias locales (tales como la distancia, el traslado y la seguridad).
  • Por medio de la oración busque revelación al organizar a las hermanas en pareja y al asignar maestras visitantes para cada hermana del barrio.
  • Busque la aprobación del obispo para cada asignación.
  • No organice a las hermanas en grupos para el propósito del programa de maestras visitantes. (Véase Manual 2, 9.5.2)

    “Según sea necesario, el obispo puede invitar a la presidenta de la Sociedad de Socorro a asistir a algunas reuniones del CES para… coordinar las asignaciones de la orientación familiar y de las maestras visitantes” (Manual 2, 4.3).

Adaptar el programa de maestras visitantes

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“Las líderes pueden adaptar el programa de maestras visitantes para asegurarse de que las hermanas que tengan las necesidades más grandes siempre reciban una visita mensual” (Manual 2, 9.5.3).

“Con la aprobación del obispo en casos excepcionales, los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y las líderes de la Sociedad de Socorro pueden asignar a un esposo y a una esposa como compañeros cuando sean necesarias las visitas de un matrimonio” (Manual 2, 9.5.2).

“También tienen en cuenta factores tales como la distancia, el traslado y la seguridad.” (Manual 2, 9.5.2).

Con la aprobación del obispo, los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y las líderes de la Sociedad de Socorro pueden asignar provisionalmente:

  • Sólo maestros orientadores o sólo maestras visitantes a determinadas familias.
  • Maestros orientadores para que visiten a una familia un mes y asignar a maestras visitantes para que visiten al mes siguiente a los miembros de esa misma familia que pertenezcan a la Sociedad de Socorro.

Con la aprobación del presidente de misión, los líderes pueden considerar pedir a las hermanas misioneras de tiempo completo que ayuden con el programa de maestras visitantes de manera limitada… Una vez que se conceda esta aprobación, se asigna a las misioneras de tiempo completo a visitar principalmente a miembros nuevos, a familias en las que no todos sean miembros de la Iglesia y a miembros menos activos. (Véase Manual 2, 9.5.3).

Consulte el Manual 2, 17.2.2, “Transporte y comunicación”.

“La presidenta de la Sociedad de Socorro me asignó como maestra visitante de doce hermanas que vivían en una barriada al otro extremo de la ciudad… Estaba ocupada con mis otros llamamientos y temía no saber cómo ayudarles…” Lea más acerca de la experiencia de esta hermana.


Asignar una maestra visitante

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“El obispo y la presidencia de la Sociedad de Socorro determinan… [el] programa de maestras visitantes en el barrio después de considerar[lo] en oración” (Manual 2, 9.5.2).

“[Las] hermanas de la Sociedad de Socorro aceptan su asignación de visitar a otra como llamamiento del Señor” (Henry B. Eyring, “El perdurable legado de la Sociedad de Socorro”, Liahona, noviembre de 2009, pág. 123; véase también Hijas en Mi reino, pág. 123).

“Las integrantes de la presidencia de la Sociedad de Socorro instruyen a las maestras visitantes sobre cómo cuidarse unas a otras, acordarse las unas de las otras y fortalecerse mutuamente… Para cada asignación obtienen la aprobación del obispo” (Manual 2, 9.5 y 9.5.2).

Cuando asigne una hermana, ella debería poder decir: “Cuando me dieron mi asignación de maestra visitante, fue de una manera que me ayudó a sentir que tengo una importante misión espiritual que cumplir”.

Cuando haga la asignación:

  • Explique el objetivo de la asignación.
  • Ayúdela a entender porqué el Señor la ha llamado a ministrar a una hermana en particular.
  • Sugiera formas en que ello se pueda llevar a cabo.
  • Proporcione información de contacto sobre las personas a las que le asignó visitar.
  • Brinde ánimo e instrucción si es necesario.
  • Pídale que le informe a la presidencia de la Sociedad de Socorro sobre cualquier necesidad especial de las hermanas y el servicio prestado. Las líderes instruyen a las maestras visitantes que mantengan la confidencialidad (véase Manual 2, 6.4).

capacitación
Proporcione capacitación e instrucción continuos:

  • En las lecciones de los domingos o las reuniones de la Sociedad de Socorro (véase Manual 2, 9.5).
  • Las integrantes de la presidencia se reúnen regularmente con las maestras visitantes para analizar el bienestar espiritual y temporal de las hermanas (de forma individual) (véase el Manual 2, 9.5.4).

La presidencia de la Sociedad de Socorro y la líder de las jóvenes adultas solteras se reúnen con regularidad para asegurarse de que las asignaciones de las maestras visitantes ayuden a tratar las necesidades de las jóvenes adultas solteras (véase Manual 2, 16.3.3).

“Al darles asignaciones como maestras visitantes, les brindamos la oportunidad de desarrollar el amor puro de Cristo, que puede constituirse en la bendición más grande de su vida” (Barbara Winder, en Hijas en Mi reino, pág. 134).


Informar, medir el cuidado expresado

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“La presidencia de la Sociedad de Socorro o aquéllas que han sido llamadas para ayudarlas reciben informes mensuales de las maestras visitantes. Las maestras visitantes informan de cualquier necesidad especial de las hermanas a las que visiten y de cualquier servicio prestado. Además, [de recibir los informes mensuales de las maestras visitantes], las integrantes de la presidencia se reúnen regularmente con las maestras visitantes para analizar el bienestar espiritual y temporal de las hermanas y hacer planes para ayudar a las personas necesitadas” (Manual 2, 9.5.4; cursiva agregada).

Si una coordinadora y supervisoras de maestras visitantes son llamadas para ayudar a la presidencia, la presidencia de la Sociedad de Socorro ha de enseñarles en cuanto a sus funciones y responsabilidades dentro del programa de maestras visitantes y qué preguntas necesita usted que ellas pregunten a las maestras visitantes al recabar información:

  • ¿Visitó y cuidó a [Mary]? Hijas en Mi reino, pág. 135.)
  • ¿Tienen [Mary] y/ o su familia necesidades confidenciales o urgentes que deben informarse a la presidenta de la Sociedad de Socorro?
  • ¿Hay algo que pueda hacer la presidencia de la Sociedad de Socorro para ayudarle a usted a atender las necesidades de las hermanas a las que usted visita y sus familias?


“La información confidencial se debe comunicar únicamente a la presidenta de la Sociedad de Socorro, quien la comunica al obispo.

“La presidenta de la Sociedad de Socorro da al obispo un informe mensual de las maestras visitantes. Cada informe incluye una lista de las personas con las que no se estableció contacto. Si una hermana y su familia tuvieran necesidades urgentes, la presidenta de la Sociedad de Socorro comunica inmediatamente esta información al obispo” (Manual 2, 9.5.4).

Cuidar

“Quisiera suplicar a nuestras hermanas que dejen de preocuparse de si una llamada por teléfono o una visita trimestral o mensual son suficientes, y que, en vez de ello, se concentren en brindar cuidado amoroso a esas almas tiernas” (Mary Ellen Smoot, en Hijas en Mi reino, pág. 131).

“Comprendí que yo era más que un número en sus registros de visitas. Supe que ella se preocupaba por mí” (Hijas en Mi reino, pág. 134).


La obra de salvación

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“Esta organización es divinamente hecha, divinamente autorizada, divinamente instituida, divinamente ordenada por Dios a fin de ministrar para la salvación de las almas de mujeres y hombres” (Joseph F. Smith, en Hijas en Mi reino, pág. 7).

“Tengamos compasión unos con otros y tratemos de que los fuertes ayuden con devoción a los débiles hasta que éstos se conviertan en fuertes, y que los que puedan ver guíen a los ciegos hasta que éstos puedan ver por sí mismos el camino” (Brigham Young, en Hijas en Mi reino, pág. 119).

El programa de maestras visitantes influye

Obra misional

“En las reuniones de consejo de barrio, los miembros del consejo [de barrio]… brindan consejo en cuanto a los posibles maestros orientadores y maestras visitantes para los investigadores que se estén preparando para ser bautizados y confirmados” (Manual 2, 5.1.2).

“Gran parte del progreso y del crecimiento que tendrá la Iglesia en estos últimos días se deberá a que habrá muchas mujeres en el mundo que, teniendo un gran sentido de espiritualidad, se sentirán atraídas a la Iglesia. Pero eso sólo puede suceder si las mujeres de la Iglesia viven en forma justa y son elocuentes hasta el punto en que las consideren diferentes —en forma positiva— de las mujeres del mundo” (Spencer W. Kimball, en Hijas en Mi reino, págs. 105 y 106).

La retención de conversos

“Los miembros nuevos de la Iglesia necesitan el apoyo y la amistad de los líderes de la Iglesia, de los maestros orientadores, de las maestras visitantes y de los demás miembros. Este apoyo ayuda a los miembros nuevos a estar firmemente ‘convertidos al Señor’ (Alma 23:6)” (Manual 2, 5.2).

“[Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares] Se aseguran de que los miembros nuevos aprendan las prácticas básicas de la Iglesia, tales como… servir como maestro orientador o maestra visitante” (Manual 2, 5.2.4).

“Los maestros orientadores y las maestras visitantes tienen importantes responsabilidades de entablar amistad con los miembros nuevos. En consulta con el obispo, los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y de la Sociedad de Socorro dan suma prioridad a la tarea de asignar abnegados maestros orientadores y maestras visitantes a los miembros nuevos” (Manual 2, 5.2.5).

“Ustedes van a salvar almas, y quién podría decir cuántas de las buenas personas que actualmente son activas en la Iglesia lo son a causa de que ustedes estuvieron en sus hogares… No están salvando únicamente a hermanas sino quizás también a esposos y hogares” (Spencer W. Kimball, en Hijas en Mi reino, pág. 132).

Activación

“En consulta con el obispo, los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y de la Sociedad de Socorro asignan abnegados maestros orientadores y maestras visitantes a los miembros menos activos. Estos líderes concentran sus esfuerzos en los miembros menos activos que tengan más probabilidades de aceptar las invitaciones para volver a la actividad” (Manual 2, 5.3.3).

“El presidente José Smith dijo que esta sociedad se organizó para salvar almas. ¿Qué han hecho las hermanas para activar a los que se han apartado del camino, para calentar el corazón de los que se han enfriado para con el Evangelio? Hay otro libro que se lleva con un registro de su fe, bondad, buenas obras y palabras. Se lleva otro registro. Ningún servicio queda en el olvido” (Eliza R. Snow, en Hijas en Mi reino, págs. 93 y 94).

“Se lleva un registro celestial de la obra de las hermanas de la Sociedad de Socorro que sirven a las personas cuyo corazón se ha enfriado y que necesitan fe, bondad, buenas obras y buenas palabras” (Hijas en Mi reino, pág. 94).

Templo e Historia familiar

Las maestras visitantes pueden alentar la participación en historia familiar.

“Sarah M. Kimball y Margaret Cook… querían ayudar a preparar un templo para el pueblo. Bajo la inspiración y la guía de un profeta y de otros líderes del sacerdocio, ellas y sus hermanas, al final, contribuyeron a preparar un pueblo para el templo. Dicha obra continúa hoy en día. Guiadas por los principios que José Smith enseñó, las hermanas de la Sociedad de Socorro trabajan juntas para preparar a las mujeres y a sus familias para las bendiciones supremas de Dios” (Hijas en Mi reino, pág. 29).

La enseñanza del Evangelio

“El programa de maestras visitantes da a las mujeres la oportunidad de velar, fortalecerse e instruirse mutuamente” (Manual 2, 9.5).

“La hermana Eliza R. Snow, segunda presidenta general de la Sociedad de Socorro Presidenta, enseñó: ‘Considero el oficio de maestra como un oficio elevado y sagrado’” (en Hijas en Mi Reino, página 120).

“La hermana Snow esperaba que las hermanas pudieran ‘percibir una diferencia en su casa’ después de la visita”. Lea más (Véase Hijas en Mi reino, pág. 120.)

“Y si de entre vosotros uno es fuerte en el Espíritu, lleve consigo al que es débil, a fin de que sea edificado con toda mansedumbre para que se haga fuerte también” (D. y C. 84:106).


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