Capacitación de Organizaciones Auxiliares: Escuela Dominical - 2011


Los miembros de la presidencia general de la Escuela Dominical de la Iglesia dijeron que existen tres elementos esenciales al enseñar y al ayudar a otras personas a aprender cómo enseñar en la Iglesia: enseñar la doctrina, invitar a que hagan algo y extender una promesa.

Ese mensaje se compartió en las sesiones de capacitación para los líderes de la Escuela Dominical antes de la conferencia general de octubre.

David M. McConkie

El primer consejero de la Escuela Dominical, David M. McConkie, trata el tema de enseñar doctrinas clave como uno de los elementos de la enseñanza en la Iglesia. (Foto por R. Scott Lloyd.)

"Si se fijan en algunas de las clases a las que asisten, hay ocasiones en las que no se puede determinar cuál es la doctrina que se enseña", indicó Russell T. Osguthorpe, presidente general de la Escuela Dominical, en la sesión del 30 de marzo en el teatro del Centro de Conferencias en Salt Lake City. "El aprendizaje y la enseñanza del Evangelio implican enseñar las doctrinas del reino. En toda ocasión debemos enseñar la doctrina clave, invitar a la acción y prometer bendiciones".

El hermano Osguthorpe y sus consejeros de la presidencia se centraron en cada uno de estos elementos. A continuación se encuentran los resúmenes de sus intervenciones:

Enseñar doctrina clave

Matthew O. Richardson, segundo consejero de la presidencia, citó la sección Doctrina y Convenios 88 señalando que ésta tenía el propósito de traer paz entre los primeros miembros de la Iglesia.

"De hecho, el profeta José llamó a la sección 88 'la hoja de olivo'", dijo el hermano Richardson. "Les invito a que lean la sección 88 con ojos nuevos; léanla con ojos de enseñanza y busquen maneras en las que el Señor Jesucristo nos ha invitado a usar la enseñanza para hallar paz en nuestra vida".

Hizo referencia al mandamiento en el versículo 77 de “[enseñarnos] el uno al otro la doctrina del reino”.

"No sólo predicar, enseñar, reunirse y compartir", comentó acerca de este versículo, "sino que este aspecto de mejorar el aprendizaje y la enseñanza será lo que traerá paz a nuestras almas. En especial durante tiempos difíciles se nos manda enseñar las doctrinas del reino".

Matthew O. Richardson

El segundo consejero de la Escuela Dominical, Matthew O. Richardson, trata el tema de enseñar las doctrinas clave como un elemento de la enseñanza en la Iglesia. (Foto por R. Scott Lloyd.)

Para dar un ejemplo de lo que es la doctrina, el hermano Richardson hizo referencia a la declaración del élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce, de que la doctrina se refiere a “las verdades básicas, eternas e inalterables del evangelio de Jesucristo”.

El hermano Richardson expresó la esperanza de que la enseñanza de la doctrina nunca fuera “sopesada con expectativas irreales que causen que las personas se sientan abrumadas”, sino que se fundara en verdades que son elementos básicos del evangelio de Cristo.

Tales verdades responden al “porqué” de las preguntas de la vida, dijo citando al élder Bednar.

“Siempre estaré agradecido”, dijo el hermano Richardson, “a aquellas personas que, por medio de su liderazgo y sus enseñanzas, se mantuvieron leales a las doctrinas del evangelio de Jesucristo”.

Como ejemplo, habló de su padre, un converso a la Iglesia que sirvió durante más de 10 años como maestro Scout antes de bautizarse. Pasó por 23 parejas de misioneros durante esos 10 años, pero el elemento que influyó y verdaderamente le ayudó no fue simplemente la asociación, sino la asociación doctrinal que vino de esos líderes que se aferraron a las verdades básicas que le ayudaron a contestar las preguntas del 'porqué' de su vida".

Matthew O. Richardson

La presidencia general de la Escuela Dominical capacita a los líderes que están de visita para la conferencia general. La capacitación se llevó a cabo en el Teatro del Centro de Conferencias el 30 de marzo de 2011. (Foto por R. Scott Lloyd.)

Mostrando una ilustración animada de una llave entrando en una cerradura y encajando en los elementos esenciales de la cerradura, el hermano Richardson dijo: "Nuestra responsabilidad es hacer girar la cerradura y, aunque parezca que todos tienen la misma cerradura en sus corazones, en sus vidas, etc., ése no es el caso. Debemos encontrar lo que conviene, la llave, las doctrinas que permitan que se pueda abrir esa cerradura".

Animó a los líderes de la Escuela Dominical a que inviten a los demás a prepararse pronto. "Al prepararnos con tiempo, el Espíritu Santo puede guiarnos y dirigirnos, no sólo para entender lo amplio de las doctrinas, e incluso lo profundo de ellas, sino para obrar en nosotros a fin de que podamos extraer las doctrinas clave o esenciales".

Como ejemplo dijo que una lección de doctrina del Evangelio podría cubrir la parábola del Buen samaritano y la del siervo malvado. En una clase determinada "podría destacarse la santidad de la relación matrimonial a medida que filtramos estos elementos de nuestra preparación", dijo él, "y entonces podemos elegir enseñar la parábola del siervo malvado, que enseña que debemos aprender a perdonar las cosas pequeñas y grandes, y eso sería lo más importante en mi clase de doctrina del Evangelio al tratar este tema con personas casadas que pueden mejorar y aprender".

Invitar a la acción

David M. McConkie, primer consejero de la presidencia, compartió una parábola acerca de un reconocido chef que invitó a unas personas a su casa para una velada especial. Preparó una cena muy elaborada para la ocasión. Esa noche le mostró la cocina a sus invitados, donde pudieron percibir los deliciosos aromas de la comida que había preparado. Les habló acerca del proceso de preparación. Cuando la visita concluyó, les dio las gracias por haber venido y los acompañó a la puerta de la casa para despedirse de ellos.

"Como maestros del evangelio de Jesucristo en nuestras clases, a menudo somos como ese chef", dijo el hermano McConkie. "Preparamos al mínimo detalle nuestras lecciones... pero a veces nos olvidamos de invitar a los alumnos a participar e interiorizar aquello que hemos enseñado".

De vez en cuando, después de que el maestro ha presentado una lección bien preparada, el alumno se queda pensando "¿Y ahora qué?", dijo el hermano McConkie.

"Cuando el Salvador estuvo en la Tierra, Él invitó a todos a venir a Él", dijo el hermano McConkie. "Como maestros del evangelio de Jesucristo, somos agentes del Señor. Representamos al Señor Jesucristo; estamos a Su servicio; y nuestra máxima responsabilidad como maestros del Evangelio es la de invitar a nuestros alumnos a venir a Cristo, a ser como Él y a hacer lo que Él hizo. Esto lo hacemos cada semana al enseñar las doctrinas clave".

A partir de allí, el maestro ha de invitar al alumno a actuar, a hacer algo con lo que se les ha enseñado, señaló. "Entonces pueden salir de la clase con algunas metas en la mente. La semana siguiente, al reunirse con ellos como maestro, puede incluso referirse a lo que se les invitó a hacer y tal vez pedirles a algunos de los alumnos que compartan su experiencia de la pasada semana cuando aceptaron su invitación como maestro".

Entonces preguntó: "¿Pueden imaginarse al Salvador enseñando sin invitar a alguien a que haga algo diferente con el mensaje que le dio?".

Y añadió: "Enseñamos y aprendemos línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí. Al hacerlo, la fortaleza y el testimonio de nuestros alumnos y el nuestro como maestros crecerá y se desarrollará. Estaremos más cerca del Salvador, nuestro Señor Jesucristo".

Russell T. Osguthorpe

La presidencia general de la Escuela Dominical capacita a los líderes que están de visita para la conferencia general, que fue en el Teatro del Centro de Conferencias el 30 de marzo de 2011. (Foto por R. Scott Lloyd.)

Prometer bendiciones

El hermano Osguthorpe dijo que ha escuchado a maestros expresar inquietud cuando se trata de invitar a los alumnos a actuar o a prometerles bendiciones; su razonamiento es que les parece presuntuoso hacerlo, dado que no son Autoridades Generales.

“Mi respuesta es que si observan las doctrinas tal cual se explican en las Escrituras, la invitación de hacer algo y las bendiciones prometidas siempre están presentes con la doctrina, ya que cuando el Señor enseña doctrina, Él siempre invita y siempre promete bendiciones.”

Russell T. Osguthorpe

El presidente general de la Escuela Dominical, Russell T. Osguthorpe, habla sobre las bendiciones prometidas como un elemento de la enseñanza en la Iglesia. (Foto por R. Scott Lloyd.)

Citó como ejemplos las enseñanzas sobre el diezmo y la Palabra de Sabiduría. En las Escrituras, estas doctrinas conllevan promesas de que, como en el caso del diezmo, se abrirán las ventanas de los cielos y se derramarán bendiciones y, en el caso de la Palabra de Sabiduría, los obedientes correrán sin fatigarse y andarán sin desmayar; y recibirán tesoros escondidos y protección contra el ángel destructor.

"De modo que el Señor promete las bendiciones", dijo el hermano Osguthorpe. "Nosotros, como maestros, ayudamos a las personas a reconocer la bendición".

Dijo que cuando fue presidente de misión les decía a los misioneros que todos los días debían reconocer la mano del Señor en sus vidas. Aquellos que lo hagan verán cómo Sus bendiciones llegan a ellos, afirmó.

Reconocer las bendiciones prometidas es aprender el Evangelio, una clase de aprendizaje con la que el mundo en general no está familiarizado, dijo el hermano Osguthorpe. "Las bendiciones prometidas son únicas de la enseñanza del Evangelio, y de eso se trata en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, de ayudar a las personas a aceptar invitaciones, a responder a esas invitaciones, a cambiar algo en sus vidas y entonces a recibir la bendición prometida que acompaña a dicha doctrina".  rscott@desnews.com