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Datos básicos sobre la Iglesia


Crecimiento de la Iglesia

De acuerdo con el Consejo Nacional de Iglesias, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la segunda iglesia de más rápido crecimiento en los Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de sus crecientes números, la Iglesia advierte no hacer excesivo hincapié en las estadísticas de crecimiento. La Iglesia no hace comparaciones estadísticas con otras iglesias y no reclama ser la denominación cristiana de más rápido crecimiento, a pesar de que haya comentarios frecuentes en los medios de comunicación que apuntan en ese sentido. Tales comparaciones raramente toman en cuenta una gran cantidad de factores más complejos, tales como los índices de actividad y los índices de mortalidad, la metodología utilizada para registrar o contabilizar miembros, y qué factores determinan el número de miembros. Los índices de crecimiento también varían significativamente alrededor del mundo. Además, muchos otros factores contribuyen a la fortaleza de la Iglesia; en especial, la devoción y el compromiso de sus miembros.

A la Iglesia le tomó 117 años —hasta 1947— crecer de los primeros seis miembros a un millón. Los misioneros caracterizaron a la Iglesia desde sus primeros días, al viajar por todo el mundo a las tierras de los amerindios, a Canadá, y en 1837, más allá del Continente de América del Norte hasta Inglaterra. No mucho después, los misioneros estaban trabajando en el Continente Europeo y tan lejos como India y las Islas del Pacífico. La marca de los dos millones de miembros se logró solamente 16 años después, en 1963, y la marca de los tres millones en ocho años más. Este modelo acelerado de crecimiento ha continuado con alrededor de un millón de miembros nuevos agregándose ahora cada tres años o menos. El crecimiento consiste tanto en los bautismos de conversos como en el crecimiento natural a través del nacimiento de niños. Hoy en día, el número de miembros de la Iglesia es de más de 14 millones.

Programa misional

Más de 52.483 misioneros están prestando servicio en misiones para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en cualquier momento dado. La mayoría son jóvenes de menos de 25 años, sirviendo en casi 340 misiones alrededor del mundo.

Los misioneros son hombres solteros entre las edades de 19 a 25, mujeres solteras mayores de 21, o parejas jubiladas. Los misioneros trabajan con un compañero del mismo sexo durante su misión, con la excepción de las parejas, que trabajan con su cónyuge. El número de misioneros de servicio a la Iglesia que prestaba servicio era de 20.813, muchos de los cuales viven en casa y son llamados para apoyar una variedad de funciones de la Iglesia. Los hombres solteros sirven misiones durante dos años y las mujeres solteras sirven misiones durante 18 meses.

Misionera en la Manzana del Templo

El servicio misional es voluntario. Los misioneros financian sus propias misiones —excepto para su transporte hasta su campo de trabajo y desde él— y no se les paga por sus servicios. El ponerse en contacto con la familia y amigos durante este tiempo de servicio está limitado a cartas y llamadas telefónicas ocasionales a la familia en fechas especiales. Los misioneros evitan el entretenimiento, las fiestas u otras actividades comunes de su edad mientras están en la misión, de manera que puedan centrarse completamente en la obra de servir y enseñar a otras personas el evangelio de Jesucristo.

Templos

La santidad del templo se puede ver antiguamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, Moisés hizo que los hijos de Israel llevaran con ellos el Tabernáculo (un templo grande y portátil) a medida que andaban en el desierto. El Rey Salomón construyó y dedicó el gran templo que fue destruido por los babilonios en el año 586 a.C. Fue reconstruido y luego sustancialmente expandido, pero nuevamente fue destruido por los romanos en el año 70 d.C. El gran Muro de los Lamentos puede verse hoy todavía en Jerusalén, y aún luego de mil años, permanece como un lugar sagrado para los judíos. El Nuevo Testamento relata el momento en que Jesucristo despejó el templo cuando su santidad fue violada por personas que utilizaban sus atrios como un mercado común.

Los templos dirigen la atención de los Santos de los Últimos Días a Jesucristo y su eventual vida con Él, su Padre Celestial y los miembros de su familia con la condición de ser fieles a las enseñanzas de Cristo.

En una revelación moderna, José Smith recibió guía para construir un templo en Kirtland, Ohio (dedicado en 1836). Luego se le instruyó que construyera un templo en Nauvoo, Illinois (1846). Los templos eran tan importantes para los primeros miembros de la Iglesia que a los pocos días de haber llegado al Valle de Lago Salado, Brigham Young seleccionó el lugar del Templo de Salt Lake.

Existen 166 templos alrededor del mundo ya sea en funcionamiento, en construcción o anunciados.

La estructura organizativa de la Iglesia

La Iglesia es dirigida por 15 apóstoles. El apóstol de mayor antigüedad es el Presidente de la Iglesia, y él selecciona a otros dos apóstoles como consejeros. Ellos conforman la Primera Presidencia, que es el máximo organismo de gobierno de la Iglesia. Los otros doce forman el Quórum de los Doce, que es el segundo organismo de gobierno máximo de la Iglesia. Juntos, la Primera Presidencia y los Doce supervisan toda la Iglesia. Los miembros de la Iglesia toman del Nuevo Testamento esta estructura organizativa.

Todos los apóstoles son considerados por los miembros de la Iglesia como “testigos especiales” de Jesucristo en todo el mundo. Ellos viajan a menudo y hablan y animan a grandes congregaciones de miembros y no miembros que puedan estar interesados en la Iglesia, y se reúnen con los líderes locales.

Los líderes llamados Setentas (otro oficio del Nuevo Testamento) ayudan a los Doce Apóstoles y sirven en diferentes lugares alrededor del mundo. Actualmente existen ocho quórumes de los Setenta. Cada quórum puede tener hasta 70 miembros. A algunos Setentas se les asignan funciones administrativas en las Oficinas Generales de la Iglesia, pero la mayoría de ellos viven y trabajan dentro de una región geográfica específica de la Iglesia.

Al líder de una congregación se le llama obispo. A su “parroquia” administrativa se le llama barrio. Un grupo de barrios forma una estaca y el líder de una estaca es el presidente de estaca. El término “estaca” no se encuentra en el Nuevo Testamento, sino que se toma de la metáfora de una tienda del Antiguo Testamento en la cual dicha “tienda”, o la iglesia, se sostiene mediante estacas de apoyo. Los presidentes de estaca y obispos son los líderes más comúnmente encontrados por los miembros generales de la Iglesia. Estos líderes no son asalariados y poseen una gran cantidad de autonomía local.

Educación

En marzo de 2001, el presidente Gordon B. Hinckley anunció la creación del Fondo Perpetuo para la Educación, a fin de brindar a los miembros oportunidades de obtener formación académica y capacitación que ofrezcan oportunidades de empleo en sus propios países. Los hombres y las mujeres jóvenes que viven en determinadas áreas fuera de los Estados Unidos pueden solicitar ayuda de este fondo. El fondo ofrece al estudiante préstamos, a un interés mínimo, para pagar la matrícula y los libros. Tras completar sus estudios, el estudiante devuelve el préstamo en un período de ocho años. Los miembros de la Iglesia donan dinero para que el fondo continúe funcionando.

Genealogía (Historia familiar)

Desde temprano en su historia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha alentado a los miembros a buscar su historia familiar. En 1894 se estableció la Sociedad Genealógica de Utah para ese propósito. Durante el siglo XX, se llevaron a cabo muchas negociaciones con gobiernos y custodios de registros públicos a fin de preservar los registros de nacimiento, matrimonio y defunción microfilmándolos. Más recientemente, la microfilmación ha sido reemplazada por la tecnología digital.

La Biblioteca de Historia Familiar en Salt Lake City, Utah, es la biblioteca genealógica más grande del mundo y brinda acceso a muchas colecciones de registros, con más de dos billones de nombres de personas fallecidas. Más de 700 empleados y voluntarios ayudan a los usuarios con la obra de historia familiar. Aproximadamente, 1900 personas visitan la biblioteca cada año.

Debido a que los registros genealógicos son irremplazables, la Iglesia ha construido un edificio climatizado en Utah que alberga más de 2,3 millones de rollos de microfilmes y 180.000 juegos de microfichas.

Servicio humanitario

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días brinda socorro y proyectos de desarrollo para propósitos humanitarios en países alrededor del mundo. Los proyectos se operan sin tener en cuenta la nacionalidad o religión de los beneficiarios. El servicio humanitario puede incluir la respuesta de emergencias a desastres naturales, como un terremoto o un tsunami, o desastres generados por el hombre, como los efectos de la guerra y hambruna. Puede ser también parte de un esfuerzo de largo plazo para cubrir necesidades humanas más arraigadas y serias, como la necesidad de aliviar una enfermedad.

La labor de LDS Charities en Haití

Las donaciones, principalmente de los miembros de la Iglesia pero también de personas de todo el mundo, se utilizan para hacer posibles los proyectos de socorro. El cien por ciento de las donaciones dadas a los servicios humanitarios de la Iglesia se utilizan para esfuerzos de socorro. La Iglesia utiliza otros fondos para pagar todos los gastos administrativos.

La rama de los servicios humanitarios de la Iglesia patrocina cinco proyectos mundiales para ayudar a las personas a ser más autosuficientes. Las iniciativas incluyen capacitación sobre resucitación neonatal, proyectos para agua limpia, distribución de sillas de ruedas, tratamiento visual y vacunación contra el sarampión.