El programa para la recuperación de adicciones lleva a las personas a Cristo

- Heather Whittle Wrigley, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 26 mayo 2011

“He encontrado paz y esperanza en este programa, así como la resolución de superar mis adicciones por medio de Cristo, lo cual jamás había pensado que fuera posible para alguien como yo”. —Luanne, quien se está recuperando de una adicción a las drogas

NOTA DEL DIRECTOR: desplácese hacia abajo para ver un video sobre el posible cambio por medio de la Expiación.

“Hace poco más de tres años había ‘tocado fondo’.Estaba solo. Estaba destrozado. Mi esposa y mis cuatro hijos me habían dejado. Pensé que había perdido toda posibilidad de ser feliz. Pensé que tenía todo bajo control; creí que podía vivir una vida doble. Pensé que podía llegar al cielo mintiendo. Estaba muy atado a mi adicción a la metanfetamina”.

Hace tres años, Jared (por cuestiones de privacidad, en este artículo sólo se usan los nombres de pila) sintió que estaba muy atado a su adicción como para encontrar una salida. No fue sino hasta que un amigo cercano se sentó y le preguntó qué le pasaba que se sintió capaz de confiar en otra persona por primera vez.

Esa decisión con el tiempo lo llevó al Programa de 12 pasos de recuperación de adicciones de la Iglesia (PRA), patrocinado por los Servicios para la familia SUD.

El presidente Boyd K. Packer del Quórum de los Doce Apóstoles ha dicho: “El estudio de las doctrinas del Evangelio mejorará la conducta más rápido que un mero estudio de la conducta” (“Lavados y purificados”, Liahona, julio de 1997, 9).

Esta promesa puede hacerse realidad con el programa de 12 pasos, el cual ayuda a aquellos que tienen adicciones (drogodependencia, alcoholismo, adicción a la pornografía, trastornos de la alimentación, codependencia, etc.) a aplicar principios clave del Evangelio en sus vidas. A medida que los participantes estudian y ejercen la sinceridad, la confianza en Dios, la humildad y los demás principios del programa, ellos encuentran esperanza, se acercan más a Cristo y permiten que Su Expiación surta efecto en sus vidas.

“Fue un proceso doloroso”, dijo Jared; pero, añadió, “estos pasos han hecho que mi relación con mi Padre Celestial sea más hermosa de lo que jamás me hubiera imaginado”.

Jared actúa ahora como moderador en su reunión local del programa para la recuperación de adicciones. Él comparte sus conocimientos basados en su propia recuperación, con la esperanza de ayudar a otros a que entiendan que las adicciones se pueden superar.

Esperanza y sinceridad

La mayoría de las personas que han sufrido adicciones nos dirán que nunca están “curados” o “recuperados”, sino que siempre están recuperándose. En otras palabras, la recuperación es un proceso que dura toda la vida.

Karen dijo que cuando asistió a su primera reunión del PRA hace cinco años, “no podía admitir que era una adicta” a los medicamentos de prescripción.

Las reuniones de recuperación se llevan a cabo en capillas SUD alrededor del mundo, y también en prisiones y cárceles. Las reuniones son gratuitas, sólo se usan los nombres de pila, no se permite interrumpir, y se espera amabilidad por parte de todos.

Cada reunión, que dura de 60 a 90 minutos, incluye una parte en la que cada participante se presenta—“Hola, me llamo Karen soy una drogadicta en vías de recuperación”— y habla unos tres a cinco minutos sobre un paso en particular, el cual cambia en cada reunión.

El primer paso es que “Admita la incapacidad para superar sus adicciones por sí mismo y que ha perdido el control de su vida” (Programa de recuperación de adicciones: Guía para la recuperación y curación de adicciones, “La sinceridad”, pág. 1).

“No se finge; no se juzga”, dijo Luanne, quien se está recuperando de una adicción a la heroína y a las metanfetaminas. “Nos reunimos, nos fortalecemos los unos a los otros y establecemos unas relaciones que no podemos tener en ningún otro ambiente”.

En un lugar así, la curación desesperadamente necesaria puede llevarse a cabo a medida que los adictos en fase de recuperación leen y meditan las Escrituras, oran, estudian el manual del programa, Programa para la recuperación de adicciones: Guía para la recuperación y curación de adicciones y “[creen] que el poder de Dios puede restaurar su salud espiritual por completo” (Programa para la recuperación de adicciones: Guía para la recuperación y curación de adicciones, “La esperanza”, pág. 7).

El ambiente en estas reuniones es diferente al de cualquier otro sitio, dijo el doctor Ben Erwin, gerente del programa de orientación para el PRA de los Servicios para la familia SUD. Muchos de los que se recuperan de las adicciones tienen un sentido de vergüenza o de falta de valor cuando empiezan el programa, pero eso cambia muy pronto, dice él.

“Todas estas malas decisiones que han tomado verdaderamente comprometen su habilidad de amarse a sí mismos y de creer que alguien más los puede amar ”, dijo el Dr. Erwin. “Es casi como si el Salvador extendiera Sus brazos y ellos sintieran Su amor y aceptación. … Gradualmente empiezan a sentir y experimentar que incluso ellos son hijos de Dios”.

Luanne continúa asistiendo a las reuniones del PRA por el espíritu que siente allí. “He encontrado paz y esperanza en este programa, así como la resolución de superar mis adicciones por medio de Cristo, lo cual jamás había pensado que fuera posible para alguien como yo”, dijo ella.

La recuperación de la adicción

“Cuanto más estamos en nuestra adicción… [más] sentimos que la única elección que tenemos es la de consumir”, dijo Luanne. “Satanás realmente los tiene agarrados [a las personas con adicciones] con mentiras, y es difícil distinguir las mentiras de la verdad cuando no tienes el Espíritu contigo”.

La mentira es que aquellos que están luchando con la adicción jamás podrán dejarla.

Cuando Rod tenía tan sólo seis años, presenció el suicidio de su padre. A la edad de 12, quiso escapar de sus emociones, volcándose en las drogas y el alcohol.

“Quince años después me encontré espiritual, mental, emocional, física y económicamente en bancarrota. Lo resumiría a una maleta llena de nada. Más importante aún es que había perdido el sentido de quién era yo. … no sentía ningún amor por mí mismo ni por nadie. Así que decidí que iba a cambiar”.

Rod admitió que era adicto y decidió conseguir ayuda. “Ese fue el momento más grande de mi vida”, dijo él de su decisión de empezar a asistir a las reuniones del PRA.

“Al hacernos humildes ante el Señor y al entregarnos a Él, tenemos la oportunidad personal de que la Expiación realice Su milagro en nuestra vida” dijo él. “Sin esa ayuda, no estaría aquí hoy”.

Ahora Rod es un moderador de reuniones del PRA. Los moderadores—personas que han experimentado tanto la adicción como la recuperación de primera mano—ayudan a otros en el programa a entender que no están solos y que ellos pueden superar sus adicciones.

Aquellos que luchan con la adicción no son los únicos que pueden experimentar un cambio de corazón. A medida que la familia y los amigos que apoyan asisten a las reuniones de recuperación y aplican los 12 pasos en sus propias vidas, ellos pueden descubrir el poder de la Expiación de curar sus propios sentimientos de enojo, culpa y duelo.

Cuando Lisa descubrió que su esposo era adicto a la pornografía, pensó en tirarse con su auto por un barranco, pero giró en la otra dirección y fue a ver a su obispo, quien recomendó a la pareja que asistieran al Programa para la recuperación de adicciones. A medida que ella y su esposo Marty, aplicaron los pasos, los dos encontraron curación.

Más adelante, cuando Lisa comenzó a servir como moderadora, ayudando a los cónyuges de personas adictas a la pornografía, descubrió que tenía una adicción a la comida. Ella continuó aplicando los principios del programa y perdió una cantidad considerable de peso.

“Hay un gran pesar en sus espíritus cuando entran esa primera semana”, dice ella, hablando de los que entran en el programa. “Pero es maravilloso verlos empezar a sanar… cuando empiezan a reconocer que la Expiación está allí para ayudarles con el dolor y el engaño—ver la luz entrar en sus ojos”.

Brad y Gretchen comenzaron a asistir a las reuniones para apoyar a su hijo, quien se volvió adicto a calmantes de prescripción después de una operación en el hombro.

“Este programa no es sólo para gente que tiene lo que llamaríamos adicciones graves”, dijo Brad. “Todos tenemos dolores; todos tenemos sufrimientos; todos tenemos hábitos; todos… necesitamos la Expiación de nuestro Salvador en nuestra vida para ayudarnos a elevarnos”.

La Libertad por medio de la Expiación

El hermano Erwin define la adicción como “un estado espiritual en el que el albedrío queda restringido o se pierde”. Los 12 pasos son simplemente los principios del Evangelio aplicados a la adicción, los cuales ayudarán a la gente a recobrar su albedrío, explicó él.

“A medida que las personas que luchan con la adicción atraviesan este proceso, en esencia están siguiendo al Salvador en Su camino y [experimentando] el poder de la Expiación al nacer de nuevo y ser limpio”, dijo el hermano Erwin.

El milagro más grande es ver a la gente liberarse de la atadura de la adicción, dijo él.

“Pueden volver a decidir”, dijo él. “Ver ese milagro del poder limpiador y santificador de la Expiación es algo milagroso”.


Programa para la recuperación de adicciones - declaración de objetivos:

“Las reuniones de recuperación de adicciones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ayudan a aquellos que desean recuperarse de las adicciones. También damos la bienvenida a los familiares y amigos que puedan estar afectados por la adicción de otro. Somos un grupo de hermanos y hermanas que compartimos nuestra experiencia, fe y esperanza, al estudiar y aplicar los principios del Evangelio, según éstos se correlacionan con los 12 pasos de recuperación. Nuestras reuniones brindan un lugar seguro para que se pueda compartir con sinceridad, porque nos adherimos a los principios de confidencialidad y anonimato, y utilizamos un lenguaje y conducta adecuados para invitar al Espíritu a que esté con nosotros. A medida que ponemos en práctica estos 12 pasos en nuestras propias vidas, recibimos el poder por medio de la Expiación de Jesucristo de superar la adicción y recibir todas las bendiciones del Evangelio. Los familiares y amigos que practican estos mismos 12 pasos también encontrarán esperanza y curación para ellos mismos”.