El Programa para la recuperación de adicciones solicita historias sobre recuperación y curación

- Por Melissa Merrill, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 8 marzo 2012

Como preparación para el nuevo sitio web que brindará una experiencia similar a una reunión del Programa para la recuperación de adicciones (tal como se muestra arriba), quienes dirigen el PRA buscan historias personales sobre recuperación de adicciones. 

Puntos destacados del artículo

  • La Iglesia está interesada en conocer las experiencias personales sobre la recuperación de adicciones para el próximo sitio web del Programa para la recuperación de adicciones.
  • Las personas pueden compartir sus propias historias enviándolas a arp@ldschurch.org.
  • Se anima a aquellas personas que no se sientan cómodas con compartir sus historias en el sitio web a que busquen oportunidades de hacerlo en sus reuniones locales y que compartan sus experiencias de recuperación.

“Cuando [las personas con una adicción] van a un ambiente como el del Programa para la recuperación de adicciones y conocen a personas con desafíos similares, encuentran apoyo y el estigma desaparece. Deshacerse del sentimiento de vergüenza es tan poderoso, tan sanador, que casi instantáneamente empiezan a sentir el amor del Salvador”. — Dr. Ben Erwin, gerente del programa de orientación de Servicios para la familia SUD

Como preparación para el sitio web del Programa para la recuperación de adicciones (PRA) que se lanzará más adelante este año, la Iglesia está buscando historias personales sobre recuperación de adicciones.

El sitio web proporcionará acceso a las personas de todas partes a una experiencia en el PRA, en particular a quienes no pueden asistir a las reuniones del PRA por vivir en lugares apartados o con horarios muy ocupados. El gerente del programa de orientación del PRA de Servicios para la familia SUD, el Dr. Ben Erwin, dijo que las historias de recuperación son un elemento crucial de esa experiencia.

El poder de compartir

“Uno de los recursos indispensable de ayuda es el apoyo mutuo, y el Programa para la recuperación de adicciones ofrece eso”, dijo. “Muchas personas con una adicción sienten que están destrozadas o que son las únicas en la Iglesia que tienen un problema. Van a la Iglesia y sienten que todas las personas a su alrededor parecen tan perfectos, mientras que ellos tienen este terrible y desagradable secreto.

“Pero cuando van a un ambiente como el del PRA y conocen a personas con desafíos similares, encuentran apoyo y el estigma desaparece. Deshacerse del sentimiento de vergüenza es tan poderoso, tan sanador, que casi instantáneamente empiezan a sentir el amor del Salvador. Una vez que se quita ese obstáculo, sienten fuertemente el Espíritu y que son aceptados. Sienten que están acompañados y que tienen un lugar en la Iglesia”.

McKay (por razones de privacidad se menciona sólo su nombre de pila) está entre quienes han escogido compartir en el nuevo sitio web sus historias de recuperación de adicción, en este caso, recuperación de adicción a las drogas. Él dice que el principio que se enseña en Mosíah 24:13–14 es la razón por la cual está dispuesto a contar su experiencia a otras personas:

“Y aconteció que la voz del Señor vino a ellos en sus aflicciones, diciendo: Alzad vuestras cabezas y animaos, pues sé del convenio que habéis hecho conmigo; y yo haré convenio con mi pueblo y lo libraré del cautiverio.

“Y también aliviaré las cargas que pongan sobre vuestros hombros, de manera que no podréis sentirlas sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que me seáis testigos en lo futuro, y para que sepáis de seguro que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones” (cursiva agregada).

“Ésa es la verdadera razón por la que comparto mi historia, para que otras personas puedan saber con certeza que el Señor visita a Su pueblo en sus aflicciones”, dice McKay. “El Señor llevó a cabo un milagro en mi vida. Pasé de tal vez cumplir una sentencia en prisión de entre 2 y 30 años, a ser un poseedor del sacerdocio de Melquisedec investido.

“Sé que lo que me ocurrió fue a causa del Señor y creo también que Él hizo lo que hizo de la forma en que lo hizo no sólo para que yo pudiera compartirlo, sino también para que aquellos con quienes yo comparta mi historia tengan esperanza por ellos mismos o tal vez por un ser amado que esté en la misma situación en la que yo estaba”.

Compartir su historia

Los creadores del sitio web están buscando experiencias tanto de personas que hayan enfrentado una adicción, como de familiares y amigos que hayan experimentado su propia curación cuando afrontaron la adicción de un ser querido. Ninguno de los grupos necesita haber participado en el Programa para la recuperación de adicciones para compartir su experiencia sobre la recuperación, dijo el hermano Erwin; también se invita a compartir sus experiencias a quienes han encontrado éxito y curación en otros programas o por otros medios.

Quienes decidan compartir sus historias deberán enviar un correo electrónico a arp@ldschurch.org con la siguiente información, la cual se mantendrá confidencial:

  • Nombre completo. (Tenga en cuenta que sólo se usarán los nombres de pila en la producción de videos, archivos de audio e historias impresas que se originen de su experiencia; esta información es necesaria con el único objeto de proporcionar su consentimiento para que la Iglesia comparta su historia.)
  • Edad.
  • Sexo.
  • Su fotografía. (No se requiere, pero es preferible.)
  • Su afiliación con la Iglesia/su situación como miembro.
  • Una breve descripción de su adicción o de la adicción de su ser querido. (Tenga a bien ser específico acerca de los tipos de drogas o bebidas alcohólicas que ha consumido si su adicción está relacionada con estas sustancias, o acerca del tipo de conducta, como puede ser el caso de la adicción a la pornografía o al juego.)
  • Indique que desea compartir su historia mediante video, audio, texto o todas las opciones antes mencionadas.
  • Su historia. Incluya las consecuencias de su adicción (tenga a bien no compartir detalles excesivos o inapropiados, pero hable de sus momentos más difíciles y los efectos que su conducta adictiva tuvieron en usted y en las personas a su alrededor). Asegúrese de incluir lo siguiente:
    • El momento en el que “tocó fondo” (una breve descripción de su vida cuando alcanzó su punto más bajo y las circunstancias y eventos que experimentó cuando se dio cuenta de que necesitaba ayuda).
    • El momento de “cambio” (una breve descripción de su vida cuando sintió la curación mediante Cristo y las circunstancias y eventos que experimentó cuando se restauró su esperanza).
    • Su situación actual (una breve descripción de su vida en la actualidad y las lecciones y bendiciones que ha experimentado mediante el perdón, el arrepentimiento y el servicio).

El hermano Erwin también comenta que la mayoría de las personas valoran una historia similar a la suya, por lo tanto el sitio web necesitará varios ejemplos de historias que muestren variedad con respecto a adicción, edad, cultura, sexo, idioma, ubicación, raza y circunstancias socioeconómicas. Los representantes de la Iglesia se pondrán en contacto con las personas cuyas historias se haya aceptado para conocer más detalles.

Otras maneras de servir

El hermano Erwin sugiere que quienes no se sientan cómodos compartiendo sus historias de recuperación en un ambiente público como el sitio web podrían encontrar otras maneras de compartirlas al contárselas a su obispo o presidente de rama, y explicar su deseo de ayudar a otras personas en el barrio o rama que se encuentren actualmente tratando de superar una adicción.

“Lo que el obispo puede hacer entonces, con el permiso de esa persona, es informar a aquellas personas con quienes él está trabajando para que sepan que en el barrio hay alguien que puede prestarles apoyo”, dijo el hermano Erwin. “Estas personas pueden convertirse en un recurso increíble para alguien que esté tratando de superar una adicción; de hecho, ése es probablemente uno de los grandes recursos que no se ha usado en el almacén del Señor.

“Hemos solicitado esto para el nuevo sitio web, pero la invitación se dirige a todas las personas para que sirvan donde quiera que se encuentren, independientemente del sitio web”, continuó. “Pueden ayudar a compartir las buenas noticias de la recuperación mediante la Expiación y ofrecerse a sí mismos como evidencia de ello. Eso, por sí solo, haría mucho bien”.

Testificar del poder del Salvador

El hermano Erwin dijo que aunque la Iglesia aconseja a los miembros a no compartir transgresiones personales (aquellos que dan apoyo o sirven como mentores no comparten detalles inapropiados), el compartir testimonios del Salvador y de los pasos que dieron para acceder a Su poder son muy apropiados para compartir.

De hecho, dijo, el compartir experiencias con otras personas que están tratando de curarse puede ser poderoso, no sólo para aquellos que escuchan las experiencias, sino para aquellos que las comparten.

La razón de ello, dijo el hermano Erwin, tiene que ver con la admonición de “[fortalecer] a tus hermanos” en nuestras conversaciones (véase Lucas 22:32), en nuestro convenio bautismal de “consolar a los que necesitan de consuelo” (Mosíah 18:9) y el ruego del Salvador de “[apacentar Sus] ovejas” (Juan 21:16, 17).

“La aplicación de estos pasajes de Escrituras es que cuando alguien ha recibido en su vida un milagro de recuperación mediante la Expiación, quiere proclamar a todas las personas sobre el poder sanador del Salvador”, dijo. “Este proceso de ayudar a otra persona a venir a Él para ser sanado es un privilegio sagrado y una bendición. Cuando comparte lo que ha encontrado, no puede evitar este tipo de experiencia. Le cambia y le bendice”.