Responder a preguntas en cuanto a nuestra religión

Por Por Michael Otterson, Director Ejecutivo del Departamento de Asuntos Públicos de la Iglesia

  • 26 abril 2012

Puntos destacados del artículo

  • Nuestra afirmación de que somos seguidores de Jesucristo es más convincente cuando nuestras acciones están en armonía con nuestras creencias.
  • Exponer las creencias básicas de la Iglesia de ese modo, establece un punto de referencia cuando la conversación derive hacia otros principios del Evangelio.
  • Los miembros deben ser sensibles a lo que a ellos les interese, aquello con lo que se sientan cómodos y con su nivel de entendimiento. Demostrar delicadeza y tacto desde un principio, puede hacer sentirse cómoda a la persona que siente curiosidad.

"Los miembros de la Iglesia tienen la oportunidad sin precedente de ser una fuerza de bien para aclarar las ideas falsas en cuanto a lo que no somos y de aumentar la comprensión de los demás sobre quiénes somos y qué creemos". Michael Otterson, Director Ejecutivo del Departamento de Asuntos Públicos de la Iglesia

Había sido miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sólo unos pocos días cuando en una conversación casual entre un grupo de amigos comenzamos a hablar de mi reciente conversión.

Algunos estaban intrigados, incluso fascinados. Algunos eran indiferentes. Una joven de mi edad sencilla e inflexiblemente se negaba a creer que yo era cristiano.

Era mi primer intento de explicar mis creencias a quienes no las compartían. Recuerdo que me sentí sumamente frustrado al tratar de penetrar una mente tan cerrada que por más que razonáramos no se quería abrir.

A medida que la Iglesia crece, afrontamos cada vez más escrutinio, como cualquier religión importante, y eso conducirá a más conversaciones cara a cara o en línea entre los miembros y sus familiares, sus amigos y sus colegas que no son de nuestra fe. En última instancia, la gente de la Iglesia desempeñará una función crucial para aumentar la comprensión entre el público en general.

Ya sea que la interacción sea por medio de escribir un blog, conversaciones cara a cara, comentarios en internet, los perfiles de Mormon.org u otros foros, una cosa es cierta: la mayoría los Santos de los Últimos Días tendrán la oportunidad en sus vidas de compartir su fe con los que conocen poco o nada acerca de la Iglesia.

Muchos miembros han servido como misioneros y muchos otros ya son muy buenos para conversar con no miembros. Pero prestar atención a algunos principios básicos puede ayudar a los miembros a responder a preguntas o comentarios con más confianza.

Vivan su religión

Una de las grandes ventajas que los miembros fieles de la Iglesia tienen es que nuestra religión nos anima a “vivir nuestra religión”. Cuando nuestros amigos y colegas ven la conexión que existe entre lo que decimos y lo que hacemos perciben un aire de autenticidad.

Si la vida de un Santo de los Últimos Días es su mejor sermón, entonces nuestras conversaciones también deben ser abiertas, genuinas y entabladas con un sentimiento de amabilidad, aun cuando la gente haga preguntas inapropiadas o adopte un tono cínico. Nuestra afirmación de que somos seguidores de Jesucristo es más convincente cuando nuestras acciones están en armonía con nuestras creencias. Al responder a preguntas o a críticas, habrá ocasiones en que necesitaremos ser menos sensibles. También necesitaremos un buen sentido del humor.

En 2007, en una ceremonia de graduación de BYU-Hawái, el élder M. Russell Ballard , del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Si viven los principios del Evangelio [en vez de] sólo estudiarlos, esa combinación especial de conocimiento les permitirá sentirse cómodos y preparados para enseñar lo que saben que es verdad, en cualquier entorno”.

Creen el contexto

Cuando respondemos a preguntas o comentarios acerca de nuestra fe, es importante establecer cierto contexto desde un principio.

En lugar de sólo responder a una serie de preguntas al azar, podría ser útil tomar unos treinta segundos primero para establecer un fundamento. Eso puede ser algo tan simple como explicar que consideramos a Jesucristo nuestro Salvador y aceptamos las enseñanzas de la Biblia acerca de Su nacimiento, Su vida, Su ministerio, crucifixión y resurrección. También creemos que el mundo cristiano se alejó de las verdades que Jesús enseñó en la Biblia y que la Iglesia que Él estableció tenía que ser restaurada.

Exponer las creencias básicas de la Iglesia de ese modo, establece un punto de referencia cuando la conversación derive hacia otros principios del Evangelio.

Establezcan una conexión

A medida que los miembros escuchan las preguntas, pueden discernir el principio del Evangelio al que se refiere la pregunta y asociar la respuesta con el Salvador. Por ejemplo: ¿Por qué enviamos misioneros a países cristianos? Porque en Su época, Jesús envió a Sus mensajeros de dos en dos “por todo el mundo” (Marcos 16:15). Y nosotros hacemos lo mismo hoy en día.

¿Por qué vemos mal el hacer vida marital antes del matrimonio? Porque Jesús y Sus Apóstoles enseñaron la santidad del matrimonio y todo lo que lo acompaña. No necesitamos argumentos seculares complicados y sofisticados cuando el principio según el cual tratamos de vivir viene del Hijo de Dios.

Compartir experiencias personales

No se trata de contestar las preguntas de sus amigos recitando respuestas memorizadas; se trata de aprovechar la oportunidad para conversar con ellos y compartir nuestras experiencias. El compartir experiencias sinceras y personales puede invitar al Espíritu a testificar y a hacer que el mensaje llegue al corazón del oyente.

Uno de los obstáculos más grandes que afrontamos al compartir nuestras creencias es el miedo a no tener una respuesta. Pocas personas de otras iglesias son expertas en su propia historia y doctrina, y los estudios demuestran que, en comparación, los Santos de los Últimos Días conocen bien su religión.

Cuando alguien pregunta algo acerca de la doctrina o la historia de la Iglesia que no sabemos, está bien decir: “No sé”. Pero todos podemos compartir experiencias personales para explicar cómo nos sentimos en cuanto a nuestra fe.

Si relatamos nuestras experiencias sobre la oración, el ayuno o la buena comunicación que existe en nuestra familia, esas experiencias no se pueden poner en duda. Son nuestras experiencias y nadie las comprende mejor que nosotros.

Sean conscientes de quiénes los escuchan

Algunas personas no se acercan a los miembros con preguntas porque tienen miedo de quedar atrapados en un sermón de media hora. Si ellos hacen una pregunta informal, sean sensibles a lo que a ellos les interese, aquello con lo que se sientan cómodos y con su nivel de entendimiento. Demostrar sensibilidad desde un principio, puede hacer sentirse cómoda a la persona que siente curiosidad.

Comprendan que no se podrá tener la misma conversación con todas las personas debido a que cada una tendrá diferente formación religiosa, secular y de otro tipo. En consecuencia, adecúense a las circunstancias.

Compartir lo que creemos

Los miembros de la Iglesia tienen la oportunidad sin precedente de ser una fuerza de bien para aclarar las ideas falsas en cuanto a lo que no somos y de aumentar la comprensión de los demás sobre quiénes somos y qué creemos.

A medida que la gente sepa más acerca de las creencias de los Santos de los Últimos Días, puede que vean diferencias notables pero, sin embargo, es probable que encuentren afinidades inesperadas sobre las cuales se podrán establecer mejores relaciones.

Consejos útiles

Supongan lo mejor

Puede ser atemorizante cuando alguien hace preguntas penetrantes en cuanto a nuestra religión. No obstante, en la mayoría de los casos, la gente sólo tiene curiosidad. No estén a la defensiva.

Escuchen atentamente

El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado que el don de discernimiento funciona mejor cuando escuchamos. Para realmente entender la pregunta y la intención, pueden hacer preguntas aclaratorias y estar preparados para escuchar en la misma proporción en que hablen.

Respeten el albedrío

Dios ha conferido el albedrío moral a todas las personas; de modo que podemos invitar, e incluso persuadir, pero no debemos presionar ni obligar. Ofrecemos a todas las personas la oportunidad para aprender más o rechazarlo con amabilidad.

Eviten usar la jerga de la Iglesia

Eviten la terminología Santo de los Últimos Días que pueda sonar extraña, como “barrio”, “noche de hogar” o “Palabra de sabiduría”. Si usan esos términos, explíquenlos antes de que les pregunten.

Utilicen el nombre completo de la Iglesia

Siempre que sea posible, usen el nombre completo de la Iglesia al menos una vez, y al principio de la conversación. El nombre de la Iglesia conlleva un cierto poder, así que, explíquenlo. Dice mucho en cuanto a quiénes somos.

Sean ustedes mismos

Las conversaciones con amigos, colegas y conocidos no deben ser sermones teológicos sino una conversación bidireccional. En la mayoría de los casos, nos han hablado porque nos conocen. Sean ustedes mismos.

Recursos en línea

La iglesia ha creado recursos en línea que pueden resultar útiles a los miembros para compartir con quienes tengan preguntas.

Mormon.org

Mormon.org/Jesucristo

LDS.org

Liahona.LDS.org