El hermano Randall L. Ridd dice que su ética de trabajo ha sido una bendición para él

- Por Jason Swensen, redactor de Church News

  • 16 julio 2013

El hermano Randall L. Ridd, segundo consejero de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes, y su esposa, la hermana Tamina Ridd.  Foto por Jason Swenson.

Puntos destacados del artículo

  • El hermano Ridd es hijo de un obrero de la construcción que le inculcó el valor del trabajo arduo.
  • El hermano Ridd ha establecido un modelo en su vida de tratar de poner la voluntad del Señor en primer lugar.
  • El 14 de mayo de 2013 fue llamado a servir como segundo consejero de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes.

“La relación personal que un joven tenga con su Padre Celestial y Jesucristo es lo más importante en su vida”. —Hermano Randall L. Ridd, de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes

Randall L. Ridd aprendió a temprana edad sobre la importancia de hacer las cosas de la manera correcta. El trabajar de manera adecuada ha dejado una impresión duradera en el hombre que ahora presta servicio como segundo consejero de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes.

El hermano Ridd dijo que la ética de trabajo de su familia ha sido una bendición en su vida. “Tuve padres grandiosos que me enseñaron el valor del trabajo”.

Cuando muchos de sus compañeros de la escuela secundaria aceptaron llamamientos para ir a una misión a los 19 años, Randall se inscribió en la universidad y se enlistó en la reserva del ejército de Estados Unidos.

“Pude pensar en muchas razones para no servir [en una misión]: el trabajo, la escuela, una novia que esperó mientras yo estaba en el ejército, ser tímido; pero cuando oré supe que todas eran razones por las que quería quedarme en casa. En el fondo yo sabía lo que el Señor quería que hiciera”.

Esto estableció un modelo en su vida. “No puedo imaginarme lo que sería mi vida si no hubiera servido en una misión”, dijo él.

El prestar servicio en el campo misional también lo hizo amar al pueblo de América Latina. Su servicio en la Misión México Norte no sería la última vez que él serviría al Señor en el mundo de habla hispana.

El hermano Ridd regresó a casa, continuó sus estudios y, en 1975, se casó con Tamina Roark en el Templo de Salt Lake y tienen cuatro hijos.

El Evangelio es el centro de la familia Ridd. Descubrieron que el ser padres es la manera más importante de aprender acerca del amor de Dios hacia Sus hijos.

En el año 2005, el hermano Randall L. Ridd fue llamado a presidir la Misión Ecuador Guayaquil Norte. Otra vez presenció el cambio que una misión de tiempo completo puede ejercer en la vida de un joven o una jovencita.

En 2008, el hermano y hermana Ridd regresaron a su hogar en Utah. Un año más tarde fue llamado a servir en la mesa directiva de los Hombres Jóvenes.

Esto le ha dado una oportunidad única de viajar y conocer a miles de poseedores del Sacerdocio Aarónico. Él ha aprendido la importancia de que un joven esté dedicado activamente a la obra del Evangelio.

Él dijo que no es probable que un joven se sienta tentado a hacer lo malo “cuando el joven está ‘anhelosamente consagrado’ a una buena causa”.

El hermano Ridd ahora se basa en estas lecciones al servir en la Presidencia General de los Hombres Jóvenes.

Él se siente tanto humilde como honrado para guiar y prestar servicio a los poseedores del Sacerdocio Aarónico en un momento decisivo en la historia de la Iglesia. “Los hombres jóvenes ahora están respondiendo al llamado de una misión a los 18 años. Muchos están entrando al campo misional sólo unos días después de graduarse de la escuela secundaria. Es esencial obtener un firme testimonio personal a temprana edad”.

“Hay una tremenda urgencia que se siente en los quórumes del Sacerdocio Aarónico en toda la Iglesia”, dijo. “Estamos viendo cómo el Espíritu entra en la vida de los jóvenes y los cambia”.

Con tanto en juego, los jóvenes deben decidir elevarse hoy mismo y responder al llamado de servir, dijo él. Tal desafío está impactando y bendiciendo muchas vidas. “Éste es un momento decisivo en la vida de los jóvenes. Ellos están decidiendo si seguirán la voluntad del Señor”.

El hermano Ridd dijo que los jóvenes de la Iglesia deben saber que nunca están solos. Devotos líderes del sacerdocio, padres y consejeros están orando por su seguridad y éxito. Lo más importante es que el Señor conoce a Sus jóvenes. Él los ama y desea que ellos lo amen y lo conozcan.

“La relación personal que un joven tenga con su Padre Celestial y Jesucristo es lo más importante en su vida”, dijo.