Carol F. McConkie: Enseñen a las Mujeres Jóvenes a dirigir a la manera del Salvador

Por Carol F. McConkie, Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

  • 23 Junio 2014

La hermana Jenessa Hutchins, de la Misión Florida Jacksonville, posa para un “selfie o autofoto” de una manera en que contribuye a compartir el mensaje del Evangelio al promocionar el Libro de Mormón.  Fotografía cortesía de la hermana Jenessa Hutchins.

Puntos destacados del artículo

  • Las jóvenes tienen una capacidad extraordinaria de volverse hacia los demás y de guiar a otras personas al Salvador y Su Evangelio.
  • Los padres y líderes pueden enseñar a las jóvenes la forma eficiente de dirigir utilizando los recursos que hay en el sitio web de las Mujeres Jóvenes en LDS.org.
  • Las jóvenes dirigen a la manera del Salvador al publicar selfies o autofotos que comparten mensajes del Evangelio, reflejan la Luz de Cristo y defienden las normas de rectitud del Señor.

El año pasado, el diccionario Oxford [de inglés] designó oficialmente el término “selfie” como la palabra del año. “Selfie” se define como “fotografía que uno toma de sí mismo, por lo general con un teléfono inteligente o una cámara web, y lo carga a un sitio web de comunicación social”.

Mientras los blogueros y expertos analizan si el surgimiento de una “sociedad de selfies” indica una mayor conciencia del yo o un egocentrismo total, las estadísticas demuestran que diariamente aparecen más de un millón de selfies. Los estudios señalan que entre una cuarta y una tercera parte de los selfies se mejoran o retocan en forma digital. Podríamos preguntarnos: Una pose estilizada ¿desarrolla realmente un sentimiento perdurable de autoestima o verdadero gozo?

El Libro de Mormón nos enseña sobre los daños de llegar a ser egocéntricos, o sea, continuamente concentrados en nosotros mismos. Los hijos de los lamanitas causaron gran pesar por haber llegado a “actuar por sí mismos” (3 Nefi 1:29). Como consecuencia, los hicieron desviarse con palabras mentirosas y halagadoras, provocando una disminución de fe y rectitud en otras personas. Así se les apartó del plan perfecto de felicidad.

En contraste con esa actitud de concentrarse en sí mismo, el Salvador enseñó: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Marcos 8:34–35).

Nuestras jóvenes tienen una capacidad extraordinaria de volverse hacia los demás y de guiar a otras personas al Salvador y Su Evangelio. Con su testimonio, llegan “a ser las transmisoras de la Luz de Cristo para sus hermanos y hermanas por todo el mundo, y por generaciones” (Henry B. Eyring, “Un testimonio viviente”, Liahona, mayo de 2011, pág 126).

En las presidencias de clase, como líderes de campamento de jóvenes, como mentoras en el Progreso Personal y de diversas maneras en el hogar, en instituciones educativas y mediante su propio ejemplo, las jóvenes dirigen con rectitud. Para enseñarles a dirigir eficazmente, los padres y líderes tienen un excelente recurso en el sitio web de las Mujeres Jóvenes en LDS.org, Enseñar a la manera del Salvador: Lecciones de liderazgo para las presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes. Estas son lecciones breves de diez minutos para enseñar principios de liderazgo a las presidencias de clase. Pero los principios se aplican a toda mujer joven y también se pueden utilizar en el hogar, como parte de una lección de domingo o incluso en una actividad de la Mutual. Éstos son los principios que se encuentran en el Manual 2: Administración de la Iglesia, sección 3: prepararse espiritualmente, participar en consejos, ministrar a los demás y enseñar el evangelio de Jesucristo.

Prepararse espiritualmente

Las lecciones de liderazgo ayudan a las jóvenes a comprender que el liderazgo que se lleva a cabo con rectitud comienza con la preparación espiritual. El ayuno, la oración, el estudio de las Escrituras y la obediencia fiel a las palabras de los profetas preparan a una mujer joven para disfrutar de la compañía del Espíritu Santo. Con el Espíritu del Señor como guía, las jóvenes pueden recibir revelación e inspiración para actuar con el fin de bendecir a los demás. Con la compañía del Espíritu Santo, las jóvenes sienten amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y humildad (véase Gálatas 5:22); esas características semejantes a las de Cristo las capacitan para ser “ejemplo de los creyentes” (1 Timoteo 4:12) y para dirigir a la manera del Salvador.

Participar en consejos

Las lecciones de liderazgo enseñan a las jóvenes a deliberar en consejo con miembros de su familia, en las presidencias de clase, o como parte de un Comité del Obispado para la juventud. Las jóvenes aprenden así que el deliberar con otras personas, siguiendo la guía del Espíritu, les revela una sabiduría y una comprensión mayores de las que ellas poseen. En las reuniones de la presidencia de clase, planean lecciones dominicales y actividades, y determinan cómo ayudar a fortalecer a las personas individualmente y llevar unidad y amor a toda la clase. Aprenden a dirigir una reunión con la dignidad y la reverencia que invita al Espíritu del Señor. Las que integran la presidencia de una clase recuerdan que toda joven es una hija de Dios; y al reunirse en consejo, buscan inspiración para hacer la obra del Salvador a Su manera.

Ministrar a los demás

Las lecciones de liderazgo enseñan a las jóvenes a ministrar a los demás como lo hizo el Salvador. Por eso, se acercan a otras personas con amor y compasión. Dan la bienvenida y abrazan a cada una de las jovencitas cuando entra en el programa de las Mujeres Jóvenes, y luego le hacen sentir que la aceptan y se ocupan de ella a medida que avanza en la organización. Las jóvenes también aprenden a prestar servicio en su hogar y a su familia. Son amables y consideradas, y un ejemplo de lo que hacía el Salvador. Andan por la vía de la verdad y la moderación, y se aman y prestan servicio unas a otras (véase Mosíah 4:15).

Enseñar el Evangelio

Las Mujeres Jóvenes enseñan el Evangelio, tanto formalmente como de manera espontánea y sencilla. Lo enseñan en las reuniones de presidencia de la clase, en la Mutual, en campamentos, en la noche de hogar, o cuando participan en los análisis en seminario y en las lecciones del domingo. Pueden enseñarlo en medio de conversaciones con miembros de la familia, amigos y otras personas. Lo enseñan al compartir mensajes edificantes en los medios sociales de comunicación. Están enseñándolo siempre por medio del ejemplo. Las lecciones de liderazgo ayudan a las jóvenes a enseñar y compartir el Evangelio a la manera del Salvador.

El actuar de acuerdo con estos principios de liderazgo contribuirá a preparar a las jóvenes para invitar a otras personas a venir a Cristo. Sentirán la confianza, la seguridad y el sincero sentido de autoestima que se recibe por medio del Espíritu del Señor. Se sentirán más preparadas para tomar parte en la dirección de su futuro hogar y familia, en la Iglesia y en la comunidad. Publicar selfies puede ser muy divertido, pero nuestras jóvenes pueden dirigir a la manera del Salvador y publicar selfies que compartan mensajes del Evangelio, que reflejen la Luz de Cristo y defiendan las normas de rectitud del Señor. Jesucristo ha prometido esto si lo hacen: “¡Cuán grande será vuestro gozo!” (D. y C. 18:15).