Los niños y jóvenes prestan servicio a los ancianos en Brasil

- Por Melissa Merrill, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 12 noviembre 2012

En octubre, los niños, jóvenes y adultos de la estacas de Brasil Campo Grande y de Campo Grande Monte Líbano aprendieron la importancia del servicio personal y familiar.  Foto por Quitéria Duarte Patelli.

Puntos destacados del artículo

  • Los proyectos de Manos Mormonas que Ayudan se están convirtiendo en herramientas para enseñar a los jóvenes y a los niños acerca de la importancia del servicio.
  • Algunos jóvenes pintaron uñas, realizaron números musicales o ayudaron a limpiar los jardines. Muchos hicieron de escribientes y anotaron la historia de cada participante. La estaca tiene planes de publicar en un libro estas historias.
  • Los niños se reunieron y entregaron estuches de higiene para los participantes mayores de la Casa de Abraham.

“Nosotros sabemos que estos niños y jóvenes amarán y respetarán más a otras personas, especialmente a los ancianos, porque el Espíritu del Señor los ha conmovido”. —Márcio Patelli, director de Asuntos Públicos de la Estaca Campo Grande

Temprano por la mañana del 27 de octubre de 2012, el joven de 16 años, Bruno Estigarribia del Barrio Parati, ubicado en Campo Grande, Brasil, se encaminó hacia la Casa de Abraham, un hogar de ancianos, para participar en un evento de Manos Mormonas que Ayudan organizado por las estacas Campo Grande y Campo Grande Monte Líbano.

Una vez allí, Bruno se unió a más de 100 niños, jóvenes y adultos de dos estacas para prestar servicio a los ancianos.

El evento, llamado “Las pequeñas manos mormonas que ayudan a los ancianos”, fue organizado en un esfuerzo por enseñar a niños y jóvenes la importancia del servicio y para ayudar a familias enteras a servir juntos.

“Nuestros líderes querían ayudar a los jóvenes y niños a entender que cuando uno hace algo por su prójimo, puede sentir el amor del Salvador”, dijo Márcio Patelli, director de Asuntos Públicos de la Estaca de Campo Grande.

“Fui porque era una actividad de la Iglesia, pero rápidamente me di cuenta de que también sería una oportunidad única de servir”, dijo Bruno.

En el hogar de ancianos, Bruno pudo conversar y reír con los residentes. Dijo que hablar con ellos fue su parte preferida del día. “Traté de transmitir amor y un poco de gozo”, agregó. “Pensaba continuamente: ‘¿Qué haría nuestro Salvador Jesucristo si estuviera aquí? ¿Qué diría?’”.

Además de compartir chistes y conversar, los jóvenes y niños pintaron uñas, peinaron el cabello y pusieron maquillaje a algunas ancianas. Algunos jóvenes actuaron en números musicales. Muchos hicieron de escribientes y anotaron la historia de cada participante. La estaca tiene planes de publicar en un libro estas historias.

“Fue todo muy especial, pero llegar a saber más acerca de los ancianos ese día fue conmovedor”, dijo Guilherme Zisblat, un joven de 14 años del Barrio Coopharádio.

El hermano Patelli dijo que otra meta de la estaca era planificar una actividad en la que pudiera participar toda la familia. “Fue especial ver que todos participaban, las familias trabajando juntas para ayudar a los demás”, agregó.

Los niños de la Primaria que participaron en el evento entregaron estuches de higiene que habían armado con su familia un mes antes de que el acontecimiento se llevara a cabo.

Dayane Marques del Barrio Pioneiros ayudó a sus dos hijos a armar los estuches. Ella dijo: “Cuando los niños entregaron los estuches de higiene, fue muy especial ver el brillo en sus ojos y ver la reacción de los ancianos”.

Además de repartir los estuches, los niños cantaron para los ancianos y les dieron dibujos que habían hecho y cartas que les habían escrito.

Un residente no pudo contener las lágrimas. Estaba agradecido por la bondad que mostraba todo el mundo.

La Sra. Ediméa, directora de la Casa de Abraham, expresó su gratitud. “Nunca he visto nada semejante. Me siento tan conmovida por el trabajo y la bondad de todos”, dijo. “Esto es de Dios”.

Al final de la actividad, los niños y algunos de los ancianos mayores plantaron un pequeño nogal blanco brasileño, que había sido donado por la administración del Parque Anhandui, a fin de conmemorar la actividad de Manos Mormonas que Ayudan durante un mes que, en Brasil, está dedicado a los niños y ancianos.

“Nosotros sabemos que estos niños y jóvenes amarán y respetarán más a otras personas, especialmente a los ancianos, porque les ha conmovido el espíritu del Señor”, dijo el hermano Patelli.