La Iglesia expresa preocupación y amor por la gente en Japón

- Heather Wrigley, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 17 marzo 2011

Durante la conferencia de prensa del martes, el élder Jeffrey R. Holland del Quórum de los Doce Apóstoles y el élder David F. Evans de los Setenta, expresaron su preocupación y confianza en el pueblo japonés.

Puntos destacados del artículo

  • Todos los misioneros están sanos y salvos, y han sido trasladados a una distancia segura de cualquier radiación.
  • Casi todos los miembros de Japón, excepto los que hay en tres unidades de Sendai, han sido contactados. Hasta el momento no se han reportado lesionados ni muertos entre los miembros.
  • La Iglesia está trabajando con el gobierno y organizaciones locales para ofrecer alivio, en forma de alimentos, agua y combustible para el pueblo japonés.

“En última instancia... dependemos de las bendiciones del Señor. …Necesitamos la fe, el apoyo y el interés en las oraciones de toda la gente del mundo. Nosotros podemos ofrecer eso, ustedes pueden ofrecer eso, y las personas preocupadas en todo el mundo, pueden ofrecer eso”.

—Élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles

El martes por la tarde, el élder Jeffrey R. Holland del Quórum de los Doce Apóstoles, expresó compasión y apoyo a nombre de la Iglesia para todas las personas de Japón, tras el terremoto y el tsunami de la semana anterior, así como las subsiguientes preocupaciones sobre radiación.

“Nuestra preocupación y nuestras oraciones, nuestra ansiedad, nuestras esperanzas y confianza [son] para todas las personas de Japón, sean o no Santos de los Últimos Días”, dijo el élder Holland. “Nuestras oraciones se ofrecen por ellos, y una substancial ayuda económica ya se ha apartado para la nación y para la gente, independientemente de su afiliación religiosa. …vendrá más según sea necesario”.

Durante la conferencia de prensa, el élder Holland informó sobre el estado de los misioneros y miembros en Japón, y expresó gratitud por los esfuerzos de los líderes locales por contactar con ellos.

Todos los misioneros están sanos y salvos. Todos los miembros, a excepción de los de tres unidades en la zona devastada de Sendai, han sido contactados. Hasta el momento no se han reportado lesionados ni muertos entre los miembros.

El élder David F. Evans de los Setenta, uno de los ayudantes del director ejecutivo del Departamento Misional, anterior presidente de la Misión Japón Nagoya (1998–2001), y antiguo miembro de la Presidencia del Área Asia Norte, habló de la alegría que se sintió cuando los dos últimos misioneros llegaron al centro de evacuación, y se informó de que estaban a salvo, aproximadamente a las 3:00 a.m., hora local de Utah, el sábado: “Hubo gran alegría—tanto entre los líderes de Japón como entre los de aquí—cuando finalmente pudimos informar de que todos los misioneros estaban sanos y salvos”, dijo él.

Los misioneros de Sendai y Tokio están siendo trasladados a las regiones del norte y el sur de Japón, donde, por el momento, estarán en las otras misiones.

“Les puedo decir ahora mismo que una de las respuestas de los misioneros de la zona de Sendai, será que no van a querer irse”, dijo el élder Holland. “Tendrán la determinación, si se lo permitiéramos, lo cual no haremos, de quedarse y estar junto a las personas a quienes aman, las personas de sus ramas y barrios”.

Los líderes locales de la Iglesia están actuando de acuerdo con su preocupación por los misioneros, miembros y las personas de Japón en general, para brindar ayuda.

La valoración visual inicial de los edificios de la Iglesia en Japón indican que aproximadamente la mitad de las capillas en la zona afectada están dañadas. Las que están bien serán consideradas para usarse como lugares de preparación de comidas, distribución o refugio, según sea necesario.

“Me faltan palabras para hablar acerca de los líderes que han trabajado de día y de noche—con ya varios días y varias noches—sin dormir, para cuidar de las personas locales”, dijo el élder Holland. “Una respuesta cristiana notable y humana, ya se ha dado, y mucha está ya en su destino”.

La situación de comunicación y transporte hace que sea casi imposible que cualquier organización llegue ahora mismo a las zonas afectadas, aunque el gobierno de Japón tenga acceso limitado. Los equipos de Bienestar y ayuda humanitaria de la Iglesia están trabajando con el gobierno local y otras organizaciones, para valorar las necesidades y ayudar en los esfuerzos de rescate y alivio.

“Nuestro sentimiento es de gran compasión y preocupación, y de una gran expresión de apoyo, pero no sentimos pánico”, dijo el élder Holland.

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