Crónica de la visita a la ciudad de Mérida de la hermana Carole M. Stephens, Primer Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro

  Laura Mera -Misionera de Servicio- Comité de Medios Área México

  • 18 enero 2013

Después del himno y la oración el élder De Hoyos presentó a la hermana a la congregación y le cedió el tiempo. Los próximos sesenta minutos fueron entonces un deleite espiritual.

La hermana Stephens promovió ampliamente la participación de todas las asistentes por lo que ella escuchó atentamente a varias hermanas de la congregación.

A escasos minutos de que dieran las seis de la tarde del viernes 11 de enero, cuando la hermana Carole M. Stephens primer consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro arribó al centro de estaca Brisas en Mérida, Yucatán acompañada por el élder Benjamín De Hoyos, primer consejero de la Presidencia de Área México y su esposa. Al entrar en el recinto se llenó de emoción y su rostro se iluminó al ver reverentemente congregadas a más de mil seiscientas hermanas (algunas de ellas en salones con circuito cerrado)  que con callada devoción esperaban escuchar su mensaje.

Al término del devocional, claramente emocionada, la hermana Stephens pidió saludar de mano a todas y cada una de las hermanas que así lo desearan. A continuación, la mayoría de las allí congregadas hicieron una larguísima y nutrida fila para así hacerlo. No les importó el tiempo de espera, todas ellas con un sentimiento de gratitud aguardaron pacientemente y en orden su turno. A su vez, la hermana Stephens dedicó a cada una el tiempo que le requería.

Todas recibieron un apretón de manos, un fuerte abrazo y un beso en la mejilla por parte de la consejera, muchas pudieron intercambiar alguna frase, y algunas incluso alcanzaron a tomarse una fotografía con ella.  Sea cual haya sido la interacción que tuvieron con la hermana, todas salieron del lugar con un corazón lleno de gratitud y con el firme conocimiento de que su Padre Celestial las ama.

El día sábado 12 de enero sería un día único para un número un poco más reducido de fieles. La jornada comenzó con tres “grupos de enfoque” los cuales son sesiones de interacción y capacitación  impartida por la hermana con diferentes tipos de asistentes y con duración de 60 minutos -que parecieron de 6- cada uno. El primero reunió a las seis presidentas de la Sociedad de Socorro de las seis estacas pertenecientes a la ciudad de Mérida, un presidente de estaca y un obispo. En el segundo grupo se congregaron dos adultas solteras de cada estaca formando un obvio total de doce. La última reunión de este tipo, dio cita a seis fieles presidentas de la Sociedad de Socorro, una de cada estaca. 

 

 

 

 

 

Es digno de mencionar que en cada una de estas reuniones la hermana Stephens predicó con el ejemplo al ministrar personalmente a cada una de las asistentes; así mismo, ambas partes compartieron experiencias sagradas y personales con tal reverencia que el Espíritu Santo dejó sentir su influencia con mucha fuerza. Es justo añadir que el élder De Hoyos también tuvo algunas participaciones que sirvieron para corroborar ciertos temas.

Pasado el mediodía, la hermana Stephens y la hermana De Hoyos visitaron a tres familias las cuales mostraron una clara emoción y gratitud por tener a la líder en sus hogares. Ella conversó con las hermanas, conoció a sus familias y sin duda se llevó un agradable recuerdo de cada una de ellas. Como anécdota, en uno de los hogares, dos hermanas expresaron que era el día de su cumpleaños así que todas las demás asistentes cantaron las mañanitas, hecho que con curiosidad y una gran sonrisa la hermana grabó de principio a fin.

 

Al concluir las visitas, la hermana Stephens tuvo tiempo de relajarse unos minutos y concentrarse para la capacitación de dos horas que estaba a punto de impartir. En esta ocasión la congregación presente, que incluía presidencias de la Sociedad de Socorro con sus líderes del sacerdocio era tan sólo de 244 personas; sin embargo, dicha capacitación fue grabada para ser  posteriormente transmitida al resto del Área México. En ésta como en las reuniones que se llevaron al cabo en la mañana, la hermana Stephens promovió ampliamente la participación de todas las asistentes por lo que ella escuchó atentamente a varias hermanas de la congregación que, al participar, dieron muestra del alto nivel de la preparación espiritual que llevaban  para dicha reunión. La hermana compartió videos, leyó algunos puntos del manual 2 de Administración de la Iglesia e impartió capacitación sobre cómo ministrar, cómo tener consejos de barrio  y cómo fortalecer a las familias.

Al final de la jornada el élder De Hoyos le expresó a la hermana Stephens su pesar por no haber tenido tiempo de llevarla a conocer el hermoso Templo de la Ciudad de Mérida. Lo que ella respondió resume sensiblemente lo que piensa sobre su visita a la hermosa Ciudad Blanca: “Siento que he estado en el templo estos tres días” mismo sentimiento que, estoy segura, compartimos todos los que gozamos de su compañía.