Industrias Deseret — Diamantes en bruto

- Heather Whittle Wrigley, Noticias y Eventos de la Iglesia

  • 13 mayo 2011

El programa de rehabilitación vocacional de Industrias Deseret ayuda a las personas a alcanzar su máximo potencial.

Puntos destacados del artículo

  • Las I. D. son una organización de rehabilitación vocacional sin fines de lucro que además es una tienda de productos usados con fines benéficos y que está patrocinada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
  • Quienes estén interesados en el programa deben procurar que su obispo SUD local los recomiende para ello y luego comunicarse con las I. D. o el centro de empleos SUD local.

“Las I. D. ayudan a las personas a llegar a ser más de lo que son”. —Katie, especialista en formación de Industrias Deseret

Wes Oliver había “tocado fondo”. Poco después de cursar la escuela secundaria, donde se había destacado como nadador y había integrado el equipo olímpico de menores, comenzó a caer en una espiral de adicción a las drogas y al alcohol hasta que un día se vio en la cárcel.

El programa de tratamiento para la adicción a las drogas requería que quienes se estuvieran rehabilitando obtuvieran un empleo antes de su partida. Fue entonces que el obispo de Wes pensó en el programa de rehabilitación vocacional de Industrias Deseret (I. D.).

Las I. D. son una organización de rehabilitación vocacional sin fines de lucro que además es una tienda de productos usados con fines benéficos y que está patrocinada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Existen 43 filiales por toda la zona occidental de Estados Unidos.

Quienes estén interesados en el programa deben procurar que su obispo SUD local los recomiende para ello y luego comunicarse con las I. D. o el centro de empleos SUD local.

“Antes de participar en I. D., las consideraba sólo como un lugar donde donas lo que ya no deseas”, dijo Wes. “Ahora que he participado, las veo como un sitio que ofrece oportunidades a las personas, mientras que muchas otras no lo harían”.

En una etapa de la vida en la que sentía que ya no había esperanzas, Wes participó en las I. D. locales, donde aprendió reglas y habilidades laborales básicas, cosas que nunca había conocido.

“Aunque se sentía inseguro de sí mismo, pude ver que tenía mucha más capacidad de la que había utilizado”, dijo el obispo de Wes.

Al principio, Wes experimentó problemas para obedecer reglas y centrarse en las tareas, pero con la ayuda de un tutor y mediante el consejo de su obispo, comenzó a mejorar.

“Las I. D. ayudan a las personas a llegar a ser más de lo que son”, dijo una especialista en formación que supervisa a los aprendices y los ayuda a mejorar su rendimiento. “Nuestra finalidad es asistir a los líderes de la Iglesia conforme éstos ayudan a las personas a lograr la autosuficiencia”.

Los tutores son una parte crucial del programa. “La idea básica es ser un amigo”, dijo Dave Wright, un miembro de la Iglesia que fue el tutor de Wes.

Los supervisores, los familiares, los amigos y el obispo y el tutor de Wes trabajaron en conjunto para crear una atmósfera en la que Wes pudiera cambiar. Cuando llegó la hora de que Wes buscara empleo, Dave estaba listo para ofrecerle un puesto en su negocio.

“Yo no tenía idea de que las Industrias Deseret hicieran lo que hicieron por Wes”, dijo Janet Oliver, su madre. “Wes recuperó su luz otra vez; recobró la felicidad en su vida”.

En las Industrias Deseret, se multiplicaron los esfuerzos de Wes y llegó a creer en sí mismo, superando sus adicciones y su encarcelamiento hasta lograr una maestría en administración de empresas y entrar al templo.

En I. D. las personas donan los artículos que ya no necesitan y comprenden que, para algunos, tales artículos son de gran valor.

Incluso en el caso de las personas, “es muy similar en I. D.”, dijo Wes. Es donde la gente puede descubrir que tiene mayor valor de lo que jamás se hubiera imaginado.