El élder Andersen consuela a las víctimas del terremoto en Filipinas

- Por Jason Swensen, redactor de Church News

  • 12 noviembre 2013

El élder Neil L. Andersen habla con los miembros voluntarios en un centro de reuniones de la Iglesia. Los voluntarios llenaron bolsas con provisiones que proporcionó la Iglesia y después las distribuyeron a las personas afectadas por el terremoto del 15 de octubre en las Filipinas.  Cortesía del Área Filipinas

Puntos destacados del artículo

  • El viaje del élder Andersen a las Filipinas, del 25 de octubre al 4 de noviembre, se destacó más debido a su visita a la zona afectada de Bohol.
  • La Iglesia proporcionó diez mil paquetes de alimentos, ocho mil estuches de higiene y quinientos kits de refugio temporales a las víctimas del terremoto.
  • El élder Andersen y otras Autoridades Generales se reunieron con los líderes religiosos y políticos locales para ofrecer apoyo continuo.

“Estamos aquí para brindarles tranquilidad y traerles el amor del Señor, para hacerles saber que Él los conoce y vela por ustedes”. —Élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles

El 15 de octubre, un terremoto de 7.2 de magnitud, sacudió la isla Behol en Filipinas, donde murieron 222 personas y en el que miles de familias quedaron sin hogar.

El terremoto causó una gran devastación afectando a muchos miembros filipinos. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de los líderes de la Iglesia y de muchas otras personas, nadie padeció la tragedia en soledad.

“Quedamos sumamente impresionados con los líderes de las ramas [afectadas] y sobre todo lo que hicieron por sus miembros”, dijo el élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce.

Durante su reciente viaje al Área Filipinas de la Iglesia, el apóstol fue testigo de la fe y del optimismo de los miembros filipinos. El élder L. Whitney Clayton, de la Presidencia de los Setenta, lo acompañó en su viaje del 25 de octubre al 4 de noviembre. Los miembros de la presidencia del Área Filipinas, el élder Brent H. Nielson, el élder Ian S. Arden y el élder Larry J. Echo Hawk, junto con el élder Abenir Pájaro, el élder César Pérez y el élder Ramón Nobleza, Setentas de Área, se unieron a ellos en varias de las asignaciones realizadas por el país.

Durante el tiempo en que el élder Andersen pasó en las Filipinas se destacó su visita a Bohol, la zona afectada por el terremoto, donde el 27 de octubre presidió sobre una reunión de miembros. Los miembros de los Distritos Calape y Tagbilaran, de Bohol, se abarrotaron en un centro de reuniones para escuchar las palabras de consuelo y el consejo del élder Andersen, del élder Clayton y del élder Nielson.

El élder Andersen expresó su amor por los Santos de los Últimos Días filipinos y les recordó que el Señor está consciente de Su pueblo en Bohol. “Estamos aquí para brindarles tranquilidad y traerles el amor del Señor, para hacerles saber que Él los conoce y vela por ustedes”, les dijo el élder Andersen.

También empleó las palabras del presidente Tomas S. Monson, quien enseñó acerca de afrontar con valentía las dificultades de la vida: “Cada vez que nos inclinemos a sentirnos abrumados por los golpes de la vida, tenemos que recordar que otros han pasado las mismas pruebas, las han soportado y han logrado recuperarse” (“Contemplad a Dios y vivid”, Conferencia General de abril de 1998).

El apóstol bendijo a la gente de Bohol para que pudiera tener felicidad, un techo sobre ellos, alimentos en sus mesas y ropa para vestirse.

“Me sentí reconfortada por el mensaje [del élder Andersen] acerca del terremoto”, dijo Maryjane Adllaon, del Distrito Tagbilaran, Filipinas. “Me gustó lo que dijo, que no podemos predecir las cosas negativas que van a suceder en nuestra vida, pero que siempre hay esperanza ya que nosotros sabemos… que no importa qué suceda con nosotros, ya sea que estemos despiertos o dormidos, estaremos con Dios”.

Los miembros de Bohol, Filipinas, quienes llevaban puestos los chalecos amarillos de Manos mormonas que ayudan, esperan en el muelle para ir en bote a los pueblos que fueron más devastados por el terremoto del 15 de octubre. Cortesía del Área Filipinas.

La visita al Área Filipinas fue programada meses antes de que tuviera lugar el terremoto. “Pero no fue una coincidencia que nuestra visita nos llevara a Bohol”, declaró el élder Andersen al periódico Church News. La mano del Señor fue evidente durante todo el viaje, dijo.

Los líderes locales del sacerdocio y de la Sociedad de Socorro actuaron inmediatamente después del terremoto para ayudar a los necesitados. Horas y días después del desastre, la Iglesia proporcionó diez mil paquetes de alimentos, ocho mil estuches de higiene, quinientos kits de refugio temporales, equipos de filtración de agua y generadores. A la vez, se organizaron y se pusieron en práctica diversos proyectos de limpieza.

Se proporcionaron también materiales de construcción para ayudar a 75 familias SUD a reconstruir sus casas.

Una joven mira dentro de una bolsa llena de provisiones que van a ser distribuidas entre los damnificados del terremoto que sacudió a Bohol, Filipinas. Cortesía del Área Filipinas.

Al día siguiente de la reunión de miembros en Bohol, unos 500 voluntarios se congregaron en el centro del distrito de Tagbilaran para un día de servicio. Se pusieron los chalecos amarillos de Manos mormonas que Ayudan y se dividieron en siete grupos antes de ir a los pueblos que fueron especialmente más afectados por el desastre. Muchos se embarcaron en botes para cruzar el Río Abatan ya que el puente que llevaba a los pueblos damnificados había sido destruido por el terremoto.

Un grupo de unos 20 hábiles trabajadores de la construcción SUD, de la isla cercana de Cebú, también viajaron a Bohol para ayudar a los miembros afectados a reconstruir sus casas.

Los miembros, quienes vestían los familiares chalecos de Manos mormonas que Ayudan, distribuyeron arroz y otras provisiones a las familias damnificadas por el terremoto del 15 de octubre en Filipinas. Cortesía del Área Filipinas.

Mientras se encontraban en Bohol, el élder Andersen, el élder Clayton y el élder Nielson se reunieron con el gobernador Edgardo Chatto, le dieron sus condolencias y le ofrecieron un continuo apoyo. Las Autoridades Generales visitaron también al obispo Leonardo Medroso de la diócesis católica de Tagbilaran. Los líderes religiosos hablaron de sus deberes compartidos para el cuidado de las necesidades espirituales y temporales de la gente. El élder Andersen y el obispo Medroso ofrecieron entonces oraciones para la provincia de Bohol.

El élder Andersen y otras Autoridades Generales participaron también en varias reuniones de la Iglesia y en sesiones de capacitación en Cebú, Manila y Bacolod. Por lo general, las reuniones estaban llenas y los miembros entusiasmados llegaron muchas veces horas antes de que comenzaran las reuniones.

Los filipinos SUD cruzaron el Río Abatan en botes para proporcionar servicio a los pueblos afectados por el terremoto. El puente que conectaba los pueblos fue destruido. Cortesía del Área Filipinas.

“Los miembros filipinos son la gente más feliz que jamás haya conocido”, dijo el élder Clayton. “Son personas cariñosas y amables”.

El élder Andersen dijo que había sido elevado e inspirado “por la bondad” de la gente de Filipinas dondequiera que había ido. “Su fe en Cristo es sincera y natural”.