El élder Ballard habla en el aniversario de la histórica cárcel de Liberty

- Por R. Scott Lloyd, redactor de Church News, y Sharon Shull, colaboradora de Church News

  • 22 octubre 2013

El público escucha cuando el élder M. Russell Ballard habla desde el púlpito en una de las secciones de reconstrucción de la cárcel, durante la recepción de la conmemoración de los 50 años desde que el élder Joseph Fielding Smith dedicó el Centro de visitantes de la histórica cárcel de Liberty.  Foto por Lori Garcia.

Puntos destacados del artículo

  • En el evento, el élder M. Russell Ballard y eruditos de la historia de la Iglesia hablaron sobre los acontecimientos relacionados con el encarcelamiento de José Smith en la cárcel de Liberty.
  • José Smith y cinco de los líderes de la Iglesia fueron apresados durante cuatro meses y medio en una cárcel de 4.25 m x 4.25 m durante un invierno crudo.
  • El élder Ballard explicó que los padecimientos en la cárcel le enseñaron a José Smith más profundamente acerca de la expiación de Jesucristo.

“José Smith tenía sólo 38 años cuando fue traicionado otra vez y puesto en la cárcel injustamente. Pero él dijo: ‘Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra’”. —Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce

Ha transcurrido medio siglo desde que la histórica cárcel de Liberty fue dedicada por Joseph Fielding Smith. El aniversario número 50 de la dedicación se celebró el fin de semana del 12 y 13 de octubre; el mismo contó con la presencia del apóstol M. Russell Ballard, otros líderes de la Iglesia y eruditos de la historia de la Iglesia.

La cárcel de Liberty, el calabozo vil donde el Profeta fue apresado junto a cinco de sus compañeros durante cuatro meses y medio, inspira la reverencia en la mente de los Santos de los Últimos Días. El élder B. H. Roberts la llamó una “prisión-templo” (véase A Comprehensive History of the Church, tomo 1, pág. 521) a causa de las revelaciones sublimes que recibió allí.

En la dedicación del centro de visitantes del 15 de septiembre de 1963, el élder Joseph Fielding Smith, entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo de la cárcel: “En ese edificio, la cárcel, bajo los sufrimientos difíciles que vivieron, fue donde el Profeta, en el espíritu de humildad, se arrodilló ante el Señor, oró y le preguntó por cuánto tiempo más tendría que seguir este sufrimiento, y el Señor le respondió” (de Church News, 21 de septiembre de 1963, pág. 14).

Cincuenta años más tarde, el élder Ballard hizo eco de esos sentimientos cuando habló el 13 de octubre desde el púlpito en la sección de la reconstrucción de la cárcel dentro de la rotonda del centro de visitantes.

Dirigiéndose a las personas que asistieron que no eran miembros de la Iglesia SUD, explicó quién era el profeta José Smith “y por qué es tan importante para nosotros”.

“Fueron cuatro meses y medio horribles aquí en el invierno”, dijo el élder Ballard, en cuanto a la experiencia del Profeta y sus compañeros en la cárcel de Liberty. “Pero aprendieron algo sobre el sufrimiento que les dio una comprensión de algo muy valioso. Aprendieron sobre la expiación de Jesucristo, y a entender más acerca de las palabras pronunciadas por Cristo en Getsemaní y en la cruz. El cielo estaba muy cerca de estos hombres mientras sufrían aquí”.

Al hablar del martirio en Carthage, Illinois, el élder Ballard dijo: “José Smith tenía sólo 38 años cuando fue traicionado otra vez y puesto en la cárcel injustamente. Pero él dijo: ‘Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra’”.

Entre los eruditos que hicieron presentaciones el sábado en la cárcel de Liberty estaba Alexander Baugh, profesor de Doctrina e Historia de la Iglesia en la Universidad Brigham Young, quien habló de la cárcel de Liberty como “una prisión solitaria”.

La cárcel tenía aproximadamente 4.25 m x 4.25 m, dijo él, y el calabozo inferior tenía un techo de aproximadamente 1.9 metros de alto. Las paredes eran de 1.2 metros de espesor con rocas sueltas en el centro de la pared. También había piedras sueltas sobre el techo del piso superior. Había dos ventanas pequeñas con barrotes en el nivel superior y ventanas aun más pequeñas en el calabozo.

El público escucha cuando el élder M. Russell Ballard habla desde el púlpito en una de las secciones de reconstrucción de la cárcel, durante la recepción de la conmemoración de los 50 años desde que el élder Joseph Fielding Smith dedicó el Centro de visitantes de la histórica cárcel de Liberty. Foto por Lori Garcia.

La comida de los prisioneros no estaba bien preparada, tenía tierra y carecía de variedad, dijo el hermano Baugh. “De vez en cuando los visitantes les traían comida y ropa limpia, lo cual apreciaban grandemente. También agradecían las mantas y la ropa de invierno, ya que no había ningún tipo de calefacción en la cárcel”. Se permitían las visitas de familiares. Cuando eran bebés, Joseph F. Smith y Joseph Smith III fueron probablemente bendecidos por sus padres en la cárcel, dijo el hermano Baugh.

“La cárcel de Liberty cambió a José Smith”, dijo el hermano Baugh. “Se hizo más compasivo, más amable y estaba más resuelto a hacer lo que el Señor pidiera”.

El 20 de marzo de 1839, José Smith señaló en una carta a Edward Partridge, que la experiencia de la cárcel de Liberty fue una prueba “igual a la de Abraham”.

La hermana Sophie Wilson, de Bellevue, Washington, misionera en el Centro de visitantes de Independence, toca en su violín “Un pobre forastero” para la conmemoración de la cárcel de Liberty. Foto por Lori Garcia.

Susan Easton Black, profesora de Doctrina e Historia de la Iglesia en la Universidad Brigham Young, habló de Alexander W. Doniphan, el oficial de la milicia de Misuri que defendió a José Smith y a otros líderes de la Iglesia en contra de la ejecución ilegal en los acontecimientos que precedieron a su encarcelamiento en Liberty.

Ella citó el bien conocido desafío escrito de Doniphan hacia la orden del teniente general Samuel D. Lucas, de disparar a José y a los otros prisioneros en la plaza pública en Far West. También citó su declaración privada a Lucas: “Si se anima a lastimar a cualquiera de estos hombres, lo haré personalmente responsable, y en algún momento, usted y yo, nos encontraremos en batalla y veremos quién es el mejor”.

Daniel C. Peterson, profesor de estudios islámicos en la Universidad Brigham Young, explicó los sufrimientos en la cárcel de Liberty de una manera en la que todos nos sentimos identificados. “Todos pasamos por pruebas ya sea de mayor o menor medida”, dijo él; “de pérdidas, aflicción, derrota, traición de las personas que pensábamos que eran amigos y el Señor nos promete el triunfo final. Pero viene en Su propio tiempo, no en el nuestro… [La adversidad de José Smith] en realidad se prolongó durante más de cinco años, y en un sentido muy real, su triunfo vino sólo después de su muerte”.

El hermano Peterson hizo referencia a la declaración del Señor: “El hijo del hombre ha descendido debajo de todo ello” y a la pregunta “¿eres tú mayor que él?” (D. y C. 122:8). El hermano Peterson dijo que el centro único del cristianismo es que Dios no está distanciado; más bien, Él entiende las pruebas mortales, después de haber pasado por todas ellas.