El élder Cook aconseja a los santos peruanos en cuanto a la familia y la obra misional

- Por Sarah Jane Weaver, asistente de editor de Church News

  • 11 septiembre 2013

El élder Quentin L. Cook, del Quórum de los Doce Apóstoles, y el élder Tad R. Callister, de la Presidencia de los Setenta y sus respectivas esposas, la hermana Mary Cook y la hermana Kathryn Callister, saludan a los miembros y líderes en Perú.  Foto por James Dalrymple.

En Perú, un país rico en historia, el élder Quentin L. Cook, del Quórum de los Doce Apóstoles, y el élder Tad R. Callister, de la Presidencia de los Setenta, llevaron a cabo numerosas reuniones para miembros y para el liderazgo del sacerdocio, y visitaron 7 de las 12 misiones en el país durante su viaje del 19 al 26 de agosto.

Perú, ubicado al oeste de Sudamérica, fue el hogar de muchas culturas antiguas, incluyendo la civilización Norte Chico (una de las más antiguas en el mundo) y el Imperio Inca. Los españoles llegaron a la zona en el siglo XVI. “Lo que hace a Perú único es que tienen una historia que entienden”, dijo el élder Cook, explicando que los miembros de la Iglesia honran su rica historia.

Esa historia también hace que los Santos de los Últimos Días locales estén más al tanto del Libro de Mormón. Los miembros de la Iglesia de Perú “se identifican con los principios en el Libro de Mormón porque esas enseñanzas también se encuentran, en muchos aspectos, en su propia historia”, explicó.

La visita del élder Cook a Perú llegó poco después de que el élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, organizara la centésima estaca en Perú, que se llevó a cabo el 30 de junio.

Perú tiene más de medio millón de miembros, 12 misiones, un templo en la ciudad capital y tiene planes de construir dos más: uno en Trujillo y otro en Arequipa. Sólo otras tres naciones: los Estados Unidos, México y Brasil, han llegado a la cifra de 100 estacas.

Uno de los puntos destacados de la visita a Perú fue participar en una revisión de Área con la Presidencia de Área y los Setentas de Área en el país, dijo el élder Callister. “Cada uno dio un informe de lo que se está haciendo en su Área”, dijo. “Son hombres elocuentes y devotos. Fue agradable ver la experiencia que tienen los líderes para el tiempo que el Evangelio ha estado en Perú”.

Durante las reuniones con los miembros, el élder Cook dijo a los Santos de los Últimos Días peruanos que “debe haber cohesión, amor y unidad en la familia” y que ésta debe sacrificarse para ayudar a la nueva generación.

Además, él dijo que los miembros locales no sólo deben preparar a los misioneros para entrar al campo misional, sino que también deben ayudar a los misioneros asignados a prestar servicio en su propia área para encontrar oportunidades de enseñar.

“Creo que la respuesta fue extraordinaria”, dijo.

Él enseñó a los miembros que la cooperación entre los misioneros y los miembros de la Iglesia es una manera en que el señor está apresurando la obra, resaltando que seguramente habrá 85.000 misioneros en el campo para final del año.

“Nunca hubo, en esta dispensación o cualquier otra dispensación, algo así”, dijo el élder Cook.

El élder Cook señaló que, a pesar del reciente éxito económico en Perú, todavía hay grandes cantidades de Santos de los Últimos Días que son muy pobres. “Ellos reconocen que lo realmente importante es tener el Evangelio, obtener las bendiciones del templo y saber que uno puede reunirse con su familia, con Dios el Padre y con Jesucristo”, dijo él. “Ésa es su posesión; es el conocimiento que tienen”.

Las Autoridades Generales también visitaron Venezuela como parte del mismo viaje, acompañados por sus respectivas esposas, la hermana Mary Cook y la hermana Kathryn Callister. También estuvieron acompañados en partes del viaje por los miembros de la Presidencia del Área Sudamérica Noroeste de la Iglesia: el élder Juan A. Uceda y su esposa, la hermana María Uceda; el élder W. Christopher Waddell y su esposa, la hermana Carol Waddell; y el élder C. Scott Grow y su esposa, la hermana Rhonda Grow.

En cada país, el élder Cook y el élder Callister dijeron que se reunieron con miembros locales y líderes que eran “excepcionales y fuertes espiritualmente” y que “estaban centrados en los convenios del templo”.