Dándole futuro a la historia

  • 28 octubre 2010

Despegando cinta adhesiva de documentos históricos.

Puntos destacados del artículo

  • La Iglesia cuenta con tres conservadores que trabajan jornada completa y un pasante a fin de preservar fotografías y objetos en papel.
  • La labor de los conservadores se centra más en preservar que en restaurar materiales.

El tiempo, algunos químicos y el tratar los libros y papeles en forma descuidada son enemigos de Chris McAfee, quien trabaja día tras día en la tarea de evitar que la historia de la Iglesia desaparezca. Esto lo hace asegurándose de que sobrevivan documentos, fotografías y objetos importantes.

Su motivación no es únicamente histórica. “Si puedo ayudar a estabilizar la historia de la Iglesia preservando los documentos y lo que podríamos llamar la evidencia de la verdad, entonces siento que estoy haciendo una obra importante”.

El hermano McAfee, conservador principal del Departamento de Historia de la Iglesia, trabaja con dos conservadores más y un pasante para preservar los objetos en papel, que incluyen documentos, libros y fotografías. Un día cualquiera, los materiales que se encuentren sobre sus mesas de trabajo pueden incluir documentos firmados por José Smith, un ejemplar de la primera edición del Libro de Mormón o cartas de Brigham Young. Pero su trabajo también incluye proteger libros y otros materiales relativamente recientes que se usan mucho.

Por el laboratorio de los conservadores de la Biblioteca de Historia de la Iglesia pasan entre 400 y 600 objetos por año, dice el hermano McAfee. Él es uno de los dos conservadores de documentos que trabaja jornada completa en el equipo; el tercer conservador que trabaja jornada completa trabaja con fotografías.

“Escogí dedicarme a esto porque me gusta trabajar con las manos y usar el cerebro”, dice. El trabajo es un proceso creativo. “La razón por la que decidí trabajar para la Iglesia es que deseaba que mi labor como conservador sirviera para algo que es importante para mí”.

El hermano McAfee no usa la palabra “restaurar” para explicar la tarea que realizan él y su equipo. Si bien ellos “reparan objetos que tienen importancia histórica”, la función de un conservador es “estabilizar” el objeto, o sea preservarlo al mismo tiempo que mantienen su carácter de “historia tangible”, explica. Por ejemplo, un conservador podría colocar una tapa nueva, para completar o reemplazar la vieja, en un libro con tapa de cuero. El libro quizá necesite nuevas hojas de papel antes y después de las páginas impresas originales. El conservador, con sumo cuidado, hará coincidir el material nuevo con el cuero que se usó en la cubierta original, ya fuese piel de cordero o de ternero, y el proceso original de curtido y de tintura. Las nuevas hojas agregadas coincidirán con el color y el estilo de las originales. De todos modos, cuando el trabajo quede terminado, aún será posible distinguir entre la parte nueva y la original.

A menudo, los documentos deben ser lavados para ayudar a preservarlos. Durante el siglo pasado, muchos documentos se imprimían en papel altamente ácido, el cual tiende a deteriorarse rápidamente. Como parte del proceso de preservación, algunos documentos se tienen que “alcalinizar” con el lavado.

Para el que observa, el trabajo que se lleva a cabo en el laboratorio de los conservadores puede parecer sumamente creativo, incluso ingenioso. El conservador Russ Fuhriman, fotógrafo desde hace mucho tiempo, ha guardado negativos fotográficos viejos, en blanco y negro, cuya base de acetato estaba muy arrugada y deformada. El proceso que lleva a cabo consiste en dejar en remojo los negativos, y luego escurrir la emulsión de haluro de plata (el material químico del negativo) en una lámina de poliéster o una placa de vidrio. Las impresiones que resulten de este negativo en placa de vidrio pueden no mostrar ninguna señal de deterioro ni distorsión.

Los conservadores usan algunas técnicas de fotografía, encuadernación y producción de papel que es posible que se remonten a décadas o siglos atrás. Al hacerlo, ayudan a preservar técnicas del pasado. Sin embargo, no les molesta usar las herramientas más modernas, dice el hermano McAfee. Una de sus valiosas herramientas nuevas es un dispositivo de análisis por fluorescencia de rayos X, el cual puede escanear una página o pieza de cuero y determinar cuál es la composición del material hasta el nivel molecular. Cuando el conservador dispone de esta información, puede hacer coincidir el papel, el cuero, la tintura y la tinta con exactitud al reparar los objetos.