Apresurar la obra por medio de guardar nuestros convenios

Por Por Sarah Jane Weaver, redactora de Church News

  • 13 enero 2014

Inés Faci con conversas recientes; desde la izquierda, Ana Manzano, Almudena Arroyo y Gerarda Villegas.

Puntos destacados del artículo

  • Cada semana, a una hermana de la Sociedad de Socorro se le ofrece el desafío de compartir un Libro de Mormón, mientras las otras hermanas oran para que tenga éxito.
  • El desafío del Libro de Mormón fue fructífero para Victoria Guillén, cuando los vecinos a los que invitó a aprender acerca del Evangelio se bautizaron.
  • El Señor ayudará a quienes guardan sus convenios y procuran compartir Su evangelio.

“[El Señor] ha preparado los medios para que nosotros compartamos el Evangelio en una variedad de formas, y Él nos ayudará en nuestros esfuerzos si actuamos con fe para cumplir con Su obra”. —Presidente Thomas S. Monson

Las mujeres Santos de los Últimos Días de Zaragoza, España, han unido fuerzas al compartir el Evangelio. “Aquí están sucediendo milagros”, dijo una hermana de la Sociedad de Socorro, Inés Faci, de la Rama Zaragoza 2, Estaca Lléida, España.

Esto comenzó con la presidenta de la Sociedad de Socorro, la hermana Beatriz Arnal, que sintió el deseo de que las hermanas de la rama participaran más en la obra misional, en acelerar la obra de salvación en su rama y en recibir las bendiciones prometidas a quienes guardan sus convenios. Al unirse en consejo, tuvieron el sentimiento de que cada semana, se le daría un Libro de Mormón a una hermana de la Sociedad de Socorro, con la meta de compartirlo con alguien durante la semana siguiente. Al hacerlo, el resto de las hermanas de la rama orarían por ella. Este esfuerzo conjunto unió a las hermanas mediante oraciones de fe y ofreció a cada una la oportunidad de experimentar la dulzura de la obra misional.

Una semana, le llegó el turno de compartir el Libro de Mormón a la hermana Victoria Guillén. Esa semana, se le acercó una vecina, Almudena Arroyo, que le pidió consejo con algunas dificultades con las que se estaba enfrentando. Hacía poco que la hermana Guillén y su familia habían aceptado la invitación del presidente de rama, Manuel Gómez, de regresar ellos mismos a la Iglesia; y sus hijos adolescentes estaban preparándose para bautizarse. La hermana Guillén compartió su testimonio del evangelio de Jesucristo al compartir el Libro de Mormón con su amiga. Invitó a Almudena y a su familia al bautismo de sus hijos adolescentes.

Los investigadores y los muchos miembros que asistieron al servicio bautismal, sintieron la influencia del Espíritu. Almudena y su esposo, José Luis, estaban entre las personas que asistieron a los bautismos de los hijos de la familia Guillén, y expresaron interés en el Evangelio. Aceptaron la invitación de que los visitaran los misioneros y les enseñaran el mensaje del Evangelio. Toda la rama comenzó a orar por la familia y estuvieron agradecidos cuando, unas semanas más tarde, José Luis, Almudena, y su hija de 13 años, se bautizaron como miembros de la Iglesia.

El hermano Guillén sirve en la presidencia del quórum de élderes. El hermano y la hermana Arroyo prestan servicio como misioneros de rama. La hermana Faci dijo: “El amor por la obra misional se ha extendido por toda la rama”. El entusiasmo por la obra ha crecido en la rama, a medida que los miembros han dado oído al consejo y recibido la promesa del presidente Thomas S. Monson en la Conferencia General de octubre de 2013: “[El Señor] ha preparado los medios para que compartamos el Evangelio de muchas maneras, y Él nos ayudará en nuestros esfuerzos si actuamos con fe para llevar a cabo Su obra” (“Bienvenidos a la conferencia”).

Inés Faci con conversas recientes; desde la izquierda, Ana Manzano, Almudena Arroyo y Gerarda Villegas.

Los miembros de esta pequeña rama sabían que los convenios que hicieron cuando se bautizaron incluían servir al Señor, y que el Él les ayudaría en sus labores, especialmente si unían su fe y sus oraciones al procurar una manera de poder compartir el Evangelio de forma activa. Guardaron sus convenios con gozo al compartir el evangelio de Jesucristo. Continúan teniendo bautismos y dando la bienvenida a nuevos miembros al trabajar juntos en amor y unidad.

En verdad están ocurriendo milagros en Zaragoza, España; milagros que llegan por la fe y las oraciones unificadas de los miembros que guardan sus convenios con gozo.