La indexación trae bendiciones inesperadas a la Estaca Sacramento

Por Por Heather Whittle Wrigley, Noticias y Eventos de la Iglesia

  • 13 abril 2012

Miembros de la estaca Sacramento, —familias muy ocupadas, miembros mayores, jóvenes, niños, líderes y otros— respondieron con entusiasmo al llamado de sus líderes a indexar un millón de registros en octubre de 2011.

Puntos destacados del artículo

  • En julio de 2011, el presidente de la estaca Sacramento, California, John Cassinat presentó la idea del proyecto UMNI: Un Millón de Nombres Indexados, el cual consistía en que 1000 miembros de la estaca indexaran 1000 nombres cada uno durante los 31 días de octubre de 2011.
  • Las personas que participaron se dieron cuenta de que el liderazgo en el sacerdocio y en el barrio fueron la clave para alcanzar el éxito en las iniciativas de historia familiar, especialmente en este proyecto. Participaron líderes de estaca, obispos, miembros del consejo de barrio, presidentes de clases de jóvenes y otras personas.
  • El resultado cuantitativo del proyecto UMNI fue increíble, pero los líderes hicieron hincapié en que algunos de los resultados más importantes incluyeron activar a los miembros, fortalecer a las familias y a los barrios, entablar amistades y crear unidad dentro de la estaca, generar interés en la historia familiar y fortalecer la fe en el Señor y Sus líderes.

"Fue la primera vez que realmente entendí lo que significa ser salvadores: ayudar a salvar, ayudar a conectar". El Stone, miembro de la Estaca Sacramento California.

Cuando el élder Richard G. Maynes del Quórum de los Setenta (que ahora es miembro de la presidencia de los Setenta) salió de una reunión local de presidentes de estaca en Sacramento, California, Estados Unidos, en Marzo de 2011, no podría haberse imaginado que uno de sus breves comentarios afectaría a una de las estacas representada en esa ocasión.

Ese comentario —que los barrios no deberían tener miembros sin llamamiento porque todos podrían ser llamados como indexadores de FamilySearch— resultaría ser la clave de un gran éxito, el cual tuvo efectos de largo alcance sobre los miembros de la Estaca de Sacramento, California.

En Octubre de 2011, después de cuatro meses de preparación y capacitación, los miembros de la Estaca Sacramento, California indexaron más de un millón de registros mediante el programa de indexación de FamilySearch de la Iglesia.

Si bien el presidente de estaca, John Cassinat, reconoció que el número de registros indexados por los miembros de estaca fue impresionante, hizo hincapié en que, si la gente se centra en las cifras, se perderá lo más importante.

Al responder los miembros de la estaca al llamado de los líderes del sacerdocio y al involucrarse en la indexación, fueron bendecidos con mayor unidad y mayores testimonios del Señor, Sus líderes escogidos, la historia familiar y la obra del templo.

El liderazgo del sacerdocio

Inmediatamente después de la visita del élder Maynes, el Presidente Cassinat comenzó a indexar para familiarizarse con el proceso. Poco después, en una reunión de capacitación para los obispos de la estaca, compartió el consejo del élder Maynes y animó a los obispos a que empezaran a llamar como indexadores a los miembros que no tuvieran llamamientos.

“Yo quería que ellos vieran de qué se trata”, dijo el presidente Cassinat. “Así que llevamos computadoras portátiles a la reunión de capacitación de los obispos e hicimos que el miembro del Sumo Consejo llevara a cabo una presentación: 'Así es como se hace'”.

Dos meses más tarde, el presidente Cassinat se asombró al ver un incremento de aproximadamente 10 veces en el uso de la indexacíon en la estaca (a 37.000 registros) desde el comienzo del año. En aquel momento él recibió una impresión: un millón de nombres.

La impresión lo condujo a tener una idea: desafiar a su estaca a indexar un millón de nombres en el mes de octubre. Era principio del mes de julio, y después de consultar con los otros miembros de la presidencia de la estaca, decidieron presentar el proyecto UMNI: Un Millón de Nombres Indexados.

En julio en el viaje pionero para la juventud de la estaca, el presidente Cassinat anunció la meta de que 1000 miembros de la estaca indexaran 1000 nombres durante los 31 días del mes de octubre. Algunos dudaban, aunque no lo decían, pero ejercieron la fe y aceptaron el desafío.

Los líderes de la estaca, que trabajaron con la ayuda del Departamento de Historia Familiar de la Iglesia, decidieron que el proyecto del censo de 1871 en el Reino Unido proporcionaría datos suficientes para mantenerlos ocupados durante el mes.

Desde el principio, el presidente Cassinat sabía que el apoyo, el ejemplo y el enfoque de los líderes de la Iglesia sería esencial para motivar a los miembros. Además de incluir a los obispos y a otros líderes de la Iglesia en la indexación, la estaca ofreció apoyo a través de talleres, oportunidades de capacitación y medios de comunicación social.

Los presidentes de las clases de jóvenes organizaron actividades conjuntas de la Mutual centradas en la indexación como una manera de involucrar a sus compañeros de 12 a 18 años. El obispo Loren D. Smemoe del cuarto Barrio de Laguna Creek informó que la juventud del barrio se reunió una noche con unas 20 computadoras para una “fiesta” de indexación.

Los líderes programaron reuniones para ofrecer ayuda de todos los niveles de experiencia en indexación. En septiembre, una porción significativa de la conferencia de estaca se dedicó a hablar sobre el desafío. La estaca también organizó un taller de todo el día para enseñar los principios básicos de la indexación.

Los líderes de los barrios contaron con el apoyo de los que ya estaban familiarizados con la historia familiar y el programa para indexar de Familysearch, ya fuera extraoficialmente o como consultores de historia familiar.

John McKinney, ahora segundo consejero de la presidencia de estaca, fue el miembro del sumo consejo asignado a la historia familiar. Él ayudó a crear una página de medios sociales donde los miembros en la estaca podrían colaborar.

“Dado que todos estábamos trabajando en el mismo proyecto… nos dio la posibilidad de apoyarnos mutuamente”, explicó el presidente Cassinat. “Las personas podrían cortar y pegar el nombre de un problema que ellos tenían, publicarlo en el sitio web, y en cuestión de minutos, tendrían cinco o seis respuestas de otras personas… Además, al encontrar y tener experiencias espirituales, eso también se compartía”.

Cada día de octubre, el presidente Cassinat utilizaba el sistema de mensajería del software de indexación para comunicar mensajes de aliento y enviar información útil a cada miembro de la estaca que se había inscripto para indexar.

La ayuda más grande, sin embargo, según el presidente Cassinat, llegó a través de los miembros de los diferentes consejos de barrio.

“Aunque el obispo tiene contacto directo con los miembros de su barrio y tiene la capacidad de comunicarse con cada uno de ellos”, dijo, “son los integrantes del consejo de barrio quienes realmente deben llevar el mensaje a las organizaciones auxiliares”.

Todos pueden hacerlo

Antes de octubre muchos miembros de la estaca eran novatos en el uso de las computadoras, y casi nadie estaba familiarizado con la indexación. Sin embargo, los miembros de la estaca —familias muy ocupadas, miembros mayores, jóvenes, niños, líderes y otras personas— respondieron con entusiasmo al llamado a indexar.

La Estaca Sacramento tenía el desafío adicional de ser geográficamente grande y contar con mucha diversidad: sus trece unidades incluyen las ramas en que se habla hmong, marshalés y español, y un barrio tongano.

Sin embargo, con el software de indexación disponible en inglés, español, portugués, francés, italiano, sueco, polaco, ruso, alemán, holandés y japonés, todos pudieron participar.

Al final del proyecto, 748 personas, de entre 9 y 79 años, habían contribuido. Más de 400 indexadores completaron 1000 registros, y algunos indexaron muchísimo más.

Poulivaati Katavake, del barrio Liahona del idioma tongano, sacrificó una gran cantidad de tiempo durante el mes para indexar más de 30.000 registros, aun cuando su computadora se descompuso en medio del desafío. Aunque escéptica al principio, la hermana Katavake dijo que confiaba en las palabras de Nefi en cuanto a que el Señor sólo da mandamientos cuando Él también proporciona una manera de cumplir con esos mandamientos (véase 1 Nefi 3:7).

Una hermana mayor nunca había tocado una computadora. Una noche, los miembros de su familia le enseñaron a usarla y la dejaron hacer un poco de la indexación. Lo disfrutó tanto que se quedó hasta la madrugada, ingresando nombres. Al día siguiente, los miembros de la familia le preguntaron cuánto había sido capaz de lograr.

Dijo ella: “Tres.”Y pensaron que estaba hablando de los lotes. [Pero] en ese momento sólo había hecho tres nombres“, dijo el presidente Cassinat. ”A ella le encantó, y aquella hermana pasó a indexar más de un millar de nombres en el mes de octubre“.

La computadora de Kataline Havea, de diecisiete años, también se descompuso a mediados de octubre, pero todavía era capaz de indexar 5000 nombres mediante las computadoras de su tía y de otras personas.

Otros ejemplos de la fe y el entusiasmo con que los miembros realizaron su tarea incluyen a una mujer con degeneración macular, que tenía que escribir a máquina mientras alguien le leía los registros, y a un soldado enviado a Irak, que se las arregló para agregar 2000 nombres al proyecto.

Muchos de los miembros con niños se las arreglaron para apartar tiempo para que casi todos los miembros de la familia pudieran cumplir el desafío de 1000 registros. El obispo Smemoe comentó que el éxito mayor vino cuando los padres y los niños trabajaron juntos en la indexación.

”Podemos impulsarlos e invitarlos [a jóvenes e hijos], pero si no tienen unidad familiar, entonces parece que no es tan probable que se involucren tampoco“, dijo.

En muchos casos, el juntar a un joven con un adulto fue de beneficio mutuo.

”Lo que descubrí con mis propios hijos es que ellos saben usar las computadoras, pero algunos de ellos no eran muy buenos para entender la escritura cursiva… así que les vino bien trabajar con un adulto“, dijo el obispo de Laguna Creek Fifth Ward, David Phillips.

Muchos miembros de todas las edades y lenguas dijeron que mientras trabajaban en el proyecto sintieron un deseo fuerte de investigar sobre sus propios antepasados. Al participar en UMNI, muchos obtuvieron un entendimiento más claro y pudieron explicar con claridad cómo lo que estaban haciendo contribuía a la obra de salvación por las personas fallecidas.

”A medida que hacía la indexación, sentía que eran personas reales, no solamente espíritus, y sentía como si los conociera personalmente y como si estuvieran allí mientras yo estaba haciendo la indexación de sus nombres“, dijo Erica Suggs, de 15 años.

La mira puesta en un propósito más alto

El Stone y su familia estaban en medio de una temporada de mucho trabajo, estaban renovando su casa, y a menudo llevaban a los niños a los entrenamientos y partidos de fútbol. Sin embargo, la hermana Stone dijo que de pronto captaron la ”UMNIvisión“.

”Como madre, fue muy fácil para mí asimilar que los [nombres del censo] eran padres que querían estar con sus hijos e hijos que querían estar con sus padres“, dijo ella. Ayudar para hacerlo posible fue algo muy natural. Fue la primera vez que realmente entiendí a fondo lo que significa ser salvadores: ayudar a salvar, ayudar a conectar”.

La “visión” que los líderes de la estaca querían que los miembros tuvieran, era que la indexación permite que se preserven más registros y abre la puerta para que aquellos que se han ido puedan participar en todas las bendiciones del Evangelio a través de las ordenanzas del templo.

Los hermanos Lokeni, Heilani, y Haili Hoeft, de 12, 13 y 15 años respectivamente, participaron en el proyecto UMNI.

“Una vez que los líderes de los jóvenes y mis padres comenzaron a enfatizar la importancia de ella, escuché el consejo y pensé acerca de eso, y yo sabía que estaba haciendo, básicamente, la obra misional para los que han fallecido”, dijo Haili. “Entonces me di cuenta de que en realidad los números realmente no importaban, y cuando me di cuenta de que la indexación era para mí y para los demás, empecé a hacer cada día más”.

Esfuerzos recompensados

La indexación puede ser un aspecto menos conocido de la historia familiar, pero los líderes del sacerdocio en la estaca Sacramento California han aprendido que, al igual que todos los esfuerzos de historia familiar, puede ayudar drásticamente a llevar a cabo muchos objetivos del sacerdocio aparentemente no relacionados.

Durante los 31 días del mes de octubre, los líderes vieron que la indexación ayuda a dar a los miembros un sentido de pertenencia y valor propio, fortalece a las familias, crea oportunidades para compartir el Evangelio, efectivamente une generaciones, fortalece los lazos entre los miembros del barrio y de la estaca, crea amistades, genera interés en la historia familiar y fortalece la fe en el Señor y en Sus líderes elegidos.

“Hizo que las pequeñas pláticas en los vestíbulos o pasillos u otros lugares fueron un poco más agradables; las personas que antes no se hablaban tanto, [ahora] lo hacen”, dijo el obispo Phillips.

El hermano McKinney reconoció que puede ser difícil motivar a los miembros en el área de la obra de historia familiar, pero dijo que ver la indexación como un escalón hacia el templo es fundamental.

El presidente Cassinat hizo eco de ese pensamiento, haciendo énfasis en que no es necesario que los individuos, barrios y estacas indexen un millón de nombres para cambiar la vida de las personas.

“La persona que indexó más nombres en la estaca no fue más bendecida espiritualmente que la persona que luchó por hacer dos o tres nombres o los que haya hecho”, dijo. “Éstas son las cosas pequeñas y sencillas que dan lugar a cosas grandes” (véase Alma 37:6).