La División de Traducción cumple 50 años de interpretación en la conferencia general

  Melissa Merrill, Noticias y Eventos de la Iglesia

  • 8 junio 2012

Dos veces al año, 58 equipos de idiomas se reúnen en el Centro de Conferencias para llevar en directo la interpretación de los mensajes de los profetas a los miembros de la Iglesia de todo el mundo. Otros intérpretes y traductores a través del mundo ofrecen servicios de traducción a distancia.

Puntos destacados del artículo

  • Los servicios de interpretación se ofrecieron por primera vez en holandés, alemán, samoano y español en 1961, cuando los presidentes de las estacas recién organizadas, que hablaban estos idiomas, asistieron a la conferencia en Salt Lake City.
  • Más de 800 miembros en todo el mundo se ofrecen como intérpretes voluntarios de la conferencia general.
  • En la actualidad se ofrece interpretación en 93 idiomas tanto desde Salt Lake City como a distancia.
  • Más del 98 por ciento de los miembros de la Iglesia tienen al menos una sesión de conferencia disponible en su propio idioma.

 

Era octubre de 1961 y los presidentes de las estacas recién organizadas fuera de Norteamérica habían venido a Salt Lake City para asistir a la conferencia general. Por primera vez, se ofreció servicios de interpretación —en holandés, alemán, samoano, y español— para que esos líderes del sacerdocio pudieran oír los mensajes de los profetas, videntes y reveladores en sus propios idiomas.

Hoy, 50 años después, el número de idiomas que se ofrecen ha crecido de 4 a 93. (El georgiano, es el último agregado en la conferencia general de octubre de 2011.) Su alcance llega mucho más allá del Tabernáculo, el Centro de Conferencias, o incluso Salt Lake City. Gracias a los avances tecnológicos y a la cantidad de dedicados empleados y voluntarios de la Iglesia en muchos lugares, la palabra profética está llegando a un número cada vez mayor de naciones, tribus, lenguas y pueblos (véase Mosíah 3:20; D. y C. 133:37). De hecho, por lo menos una sesión de la conferencia general está disponible para más del 98 por ciento de los miembros de la Iglesia en su lengua materna.

Intérpretes: una ofrenda de sacrificio

La obra de interpretación en la conferencia general—que significa transmitir el mensaje hablado a otro idioma, mientras que traducción se refiere a poner a disposición el mensaje escrito—comienza desde seis meses antes, casi en cuanto acaba la conferencia anterior, dijo Brad Lindsay, director de los Servicios de Interpretación de la Iglesia.

“Hay mucho trabajo de preparación, desde repasar lo que hemos hecho en el pasado, hasta aprender de los problemas que pudieran haber surgido; y responder a las solicitudes de las áreas que piden que se ponga a disposición nuevos idiomas en la siguiente conferencia general”, dijo el hermano Lindsay. “También damos mucha capacitación a los nuevos intérpretes y pasamos tiempo buscando a personas para reemplazar a intérpretes que han pasado a otras asignaciones”.

Mientras que unos pocos intérpretes de la conferencia general son empleados de la Iglesia en varias partes del mundo, la inmensa mayoría—alrededor de 800—son voluntarios.

Sylvia Contesse, de Suiza, ahora trabaja para la Iglesia traduciendo de forma profesional, pero comenzó como voluntaria durante una época en la que los intérpretes disponían de muy poco tiempo para prepararse antes de que la conferencia empezara. “Recibíamos el texto de los discursos en inglés en el último minuto”, recuerda ella. “Era una gran responsabilidad”.

Pero, “era y sigue siendo un privilegio”, dijo ella. Aunque la labor de interpretación—ya sea consecutiva (donde el discursante dice algo, se detiene y deja que el intérprete diga la frase en el otro idioma) o simultánea (donde el discursante y el interprete hablan al mismo tiempo)—es una labor exigente, y también es un don, dijo la hermana Contesse. “Te hace sentir muy humilde. Claro está que cuando uno usa ese don para la Iglesia , ¡creo que el Espíritu te ayuda más de lo normal”.

El sacrificio de estos voluntarios, ya sean personas nativos de un idioma en particular o ex-misioneros que aprendieron el idioma en la misión, es tremendo, dijo Jeff Bateson, director de la División de Traducciones. Además de compartir sus destrezas y donar su tiempo el fin de semana de conferencia, también asisten a reuniones de capacitación. Y para muchos de ellos, la conferencia general es sólo uno de los muchos eventos en los que ellos ofrecen sus servicios.

Con la excepción de nueve idiomas, para los cuales se envía una grabación después de la conferencia para los miembros que hablan dichos idiomas, la conferencia siempre se transmite en directo. Por supuesto eso no significa que todos la ven en directo. La sesión del domingo por la tarde, que comienza a las 14:00 h hora local de Salt Lake, se transmite en directo a medianoche el lunes a Moscú, Rusia. Los líderes locales del sacerdocio pueden designar el siguiente fin de semana u otro tiempo que sea más conveniente para que la mayoría de los miembros vean la conferencia.

Por otro lado, los intérpretes  participan en directo. En todo el mundo, aquellos que ofrecen su servicio, lo hacen a medida que se realiza la conferencia, aunque sea un horario inusual en su zona.

“Debido a que realizamos todo en directo, quizás haya intérpretes trabajando a las cuatro de la mañana”, dijo el hermano Bateson. “Pasan el día entero en la oficina de área, o en un centro de reuniones local, puesto que sólo hay dos horas entre cada sesión y quizás no haya suficiente tiempo para ir a casa. De lo que se trata es que hay una gran cantidad de sacrificio en lo que hacen”.

La transmisión de idiomas: El don de la tecnología

Aproximadamente unos 500 intérpretes voluntarios trabajan desde el Centro de Conferencias en Salt Lake City. Equipos de idiomas con diferente número de integrantes, comparten 58 cabinas—lugares novedosos y con aislamiento acústico, en los que los intérpretes ven la transmisión en video de la conferencia general, usan auriculares y hacen la interpretación en un micrófono, que luego se mezcla con el video y se transmite vía satélite, por Internet y otros medios tecnológicos en todo el mundo. Debido a que hay más idiomas que cabinas, es posible que algunos idiomas reciban sólo algunas sesiones de la conferencia general.

Aunque la situación no sea la ideal, el hermano Bateson dijo que Alma 29:8 ha dado seguridad al equipo de traducción: “Pues he aquí, el Señor les concede a todas las naciones que, de su propia nación y lengua, enseñen su palabra, sí, con sabiduría, cuanto él juzgue conveniente que tengan; por lo tanto, vemos que el Señor aconseja en sabiduría, de conformidad con lo que es justo y verdadero”.

“Esa frase—‘cuanto él juzgue conveniente que tengan—indica que no todos reciben todo”, dijo el hermano Bateson. “Sino que reciben lo que necesitan en su propia lengua, y eso lo vemos en nuestro trabajo. No todos reciben lo que viene en inglés, en español o en portugués, pero Él se asegura de que la gente tenga lo que necesita”.

Con las limitaciones en cuanto a cabinas en el Centro de Conferencias, la División de Traducción ha podido maximizar la cantidad de idiomas que se interpretan mediante un sistema remoto de interpretación. Cuarenta y tres idiomas se interpretan a distancia, es decir, desde diferentes lugares en el mundo fuera del Centro de Conferencias.

En aproximadamente una docena de casos, normalmente en zonas donde haya un pequeño grupo de Santos de los Últimos Días, un intérprete trabajará en un centro de reuniones e interpreta para la congregación reunida en ese lugar.

Sin embargo, en otros casos, al utilizar una tecnología comercial llamada Tieline, la interpretación a distancia de los voluntarios se envía de vuelta a Salt Lake y después desde Salt Lake, por medio de diversas tecnologías, se distribuye en todo el mundo. Por ejemplo, las palabras de un intérprete que trabaja en Italia se transmiten vía Tieline de vuelta a Salt Lake. En Salt Lake, ese audio se mezclará con el video en directo, y entonces el audio y el video combinados se transmitirán vía satélite desde Salt Lake, de vuelta a Italia o a cualquier otra audiencia de habla italiana en el mundo. Todo esto se hace casi de manera instantánea; el retraso de pocos segundos que se produce se compensa al demorar la señal de video en esa misma cantidad de segundos.

El hermano Bateson, que empezó a trabajar para la División de Traducción en 1991, recuerda que hace 20 años la conferencia se interpretaba en 30 idiomas. En aquel entonces, la conferencia, a menudo, se transmitía por las líneas de telefóno.

“A lo largo de los años, a medida que ha crecido el número de miembros y según lo ha permitido la tecnología, se han añadido idiomas a petición de las Presidencias de Área”, dice el hermano Bateson. “Ha sido maravilloso ver la manera en que la tecnología nos ha permitido continuar la obra y no limitarnos por la falta de espacio”.

Tras la conferencia general, la transcripción del texto interpretado se usa como base para el texto escrito traducido, el cual se publica en LDS.org de dos a ocho semanas después de la conferencia. (Los archivos de audio y de video están disponibles para muchos idiomas en 24 horas.) Las revistas de la Iglesia también publican el texto traducido en los ejemplares de mayo y noviembre de la revista Liahona.(Las ediciones de la conferencia de las revistas de la Iglesia están disponibles en 33 idiomas, con aproximadamente 30 idiomas más que se publican en un documento de texto, de formato sencillo que contiene los mensajes de la conferencia. Juntas, estas publicaciones llegan a casi el 95 por cien de los miembros de la Iglesia.)

“El mundo es mucho más pequeño gracias a la tecnología y a lo que podemos hacer para conectarnos con diferentes lugares”, añadió el hermano Lindsay. “Es porque el Señor nos ha bendecido con la tecnología que hemos podido ampliar el número de idiomas disponibles.

El Espíritu Santo: Un colaborador crucial

Aun con los voluntarias más capacitados y la mejor tecnología disponible, el trabajo de interpretación es uno en el que aquellos que participan en él dependen mucho del Espíritu, dijo el hermano Lindsay.

“Una cosa es escuchar, sentir el Espíritu, absorber el mensaje del discursante, y tratar de entender lo que significa para ti personalmente”, dijo él. “Y otra poner ese mensaje en un idioma diferente y tratar de transmitir lo que el discursante desea transmitir, esa es una tarea monumental”.

Las partes del habla, las metáforas y referencias no siempre funciona de un idioma a otro, destaca el hermano Lindsay, de modo que los intérpretes deben buscar la manera de transmitir lo que el discursante tiene la intención de transmitir; y deben hacerlo de manera precisa, rápida y significativa, para que el “mensaje llegue al corazón de la persona que escucha”.

Esa tarea requiere que los intérpretes confíen en los dones del Espíritu, dijo él.

“El Señor ama a Sus hijos independientemente del idioma que hablen, o del lugar en el que estén”, dijo él. Nuestra responsabilidad es la de utilizar los dones del Espíritu para transmitir el mensaje de los profetas vivientes en todo el mundo”. Eso implica una unidad con el discursante y con el Espíritu, o el mensaje no se va a transmitir adecuadamente. Y donde fallemos en la interpretación, tenemos la seguridad de que el Espíritu proveerá el significado que no comunicamos”.

Debido a que el Espíritu es tan crucial en la obra de interpretación, la División de Traducción pone tanto énfasis en la capacitación espiritual como en la técnica al preparar a los intérpretes para la conferencia general, dijo el hermano Bateson. El resultado de esa preparación es siempre evidente.

“Hemos tenido casos en que los intérpretes salen de la cabina con lágrimas en las mejillas porque han sentido el Espíritu y saben que el Espíritu ha obrado por medio de ellos para ayudar a transmitir el mensaje de un profeta de Dios”, dijo el hermano Bateson. “Trabajamos muchas, muchas horas durante el fin de semana de la conferencia general y esa es la parte gratificante”.

David Selck es un alumno de la Universidad Brigham Young que empezó a servir como intérprete voluntario, poco después de regresar de su misión en Rumanía en 2008. Él está agradecido de poder prestar servicio como voluntario, porque brinda una oportunidad de ayudar a la gente que él llegó a amar en su misión. Dijo que también le ofrece una manera diferente de experimentar la conferencia.

“No sólo escuchas el discurso, de cierto modo también lo estás dando”, dijo el hermano Selck. “Ninguna de las palabras son tuyas, claro, pero estás tratando de transmitir el sentimiento y el significado que quería el discursante, no sólo entender la definición sintáctica de lo que se dice. Definitivamente el Espíritu es partícipe de eso”.

Doctrina y Convenios 90:11 es uno de los pasajes de las Escrituras por el cual la sección de interpretación recibe consejo y consuelo, dijo el hermano Lindsay. “Porque acontecerá que en aquel día todo hombre oirá la plenitud del evangelio en su propia lengua y en su propio idioma, por conducto de los que son ordenados a este poder, mediante la administración del Consolador, derramado sobre ellos para revelar a Jesucristo”.

“Eso nos lo tomamos muy literalmente”, dijo el hermano Lindsay. “La gente lo oye de muchas maneras diferentes, mediante la palabra interpretada, mediante la palabra traducida o la palabra en señas, pero es profecía de los últimos días la que acontece ahora. La interpretación no es algo nuevo, pero estamos en una época en la que está creciendo en gran escala.

“Sé que el Señor desea que llevemos la palabra a todos Sus hijos”, continúa. “Cuando conozco a personas en lugares distantes que son nuevos en el Evangelio y que están aprendiendo los principios del Evangelio, a veces por vez primera, me doy cuenta de que lo desean, que tienen hambre de ello. Lo que hacemos aquí es ayudarles a satisfacer ese deseo y ayudarles a oír lo que dicen los profetas en estos, los últimos días, es una bendición maravillosa. Ésta es la obra del Señor. Él está en cada detalle. Él ama a Sus hijos y desea que sepan lo que Él dice”.