Santos de los Últimos Días de todas partes de África participan en el quinto Día de Servicio

Por Melissa Merrill, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 11 octubre 2011

Durante el Día de Servicio en todo el continente africano 2011, 210 miembros y 22 no miembros de Adenta, Ghana, limpiaron, arrancaron malezas, barrieron y recolectaron basura en el Hospital Municipal Oeste de Ghana.

“No se trata únicamente de participar en un evento anual. Tenemos que aprovechar la oportunidad de servir en el momento que surja. Si tenemos un firme testimonio del Evangelio, no hay forma de que podamos vivir sin que el servicio sea una tradición en nuestra vida”.—Mariatu Browne, director nacional de asuntos públicos de la Iglesia en Sierra Leona 

Seis meses después de que invitó por primera vez a los miembros de la Iglesia de todo el mundo a participar de un día de servicio, el presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, describió los miles de proyectos que tuvieron lugar con estas palabras:

“Un consejo de sus compañeros Santos oró para saber qué actividad de servicio planificar. Pidieron a Dios que les hiciera saber a quién debíamos servir, qué servicio prestar y a quién invitar a participar. Quizás hasta hayan orado para que no se olvidaran de las palas o el agua para beber. Sobre todo, oraron para que todos los que sirvieran y todos los que recibieran el servicio sintieran el amor de Dios”.

En África, estos proyectos han estado teniendo lugar anualmente en todo el continente durante los últimos cinco años; el evento se conoce como Día de Manos Mormonas que Ayudan de Toda África.

“Es un esfuerzo mancomunado entre el Área África Sureste y el Área África Oeste, y funciona en cada estaca y distrito de todo el continente africano, en cada lugar donde hay unidades de la Iglesia con la posibilidad de patrocinar estas actividades”, dijo el élder Stephen Harms, que sirve como director de asuntos públicos del Área África Sureste.

“Este día de servicio nos ofrece una manera fácil y sencilla de vivir nuestra religión”, dijo el élder Adesina J Olukanni, Setenta de Área que sirve como director de asuntos públicos del Área África Oeste y que sirvió como director de asuntos públicos para las dos áreas de África cuando comenzó el Día de Servicio en 2007. “Nos ayuda a demostrar nuestra fe en el evangelio de Jesucristo por medio del servicio. Es el modo más sencillo por el cual podemos responder al llamado de los profetas de ser bondadosos con nuestro vecinos, de responder a sus necesidades, de dar en vez de recibir. Es la manera más fácil de compartir el Evangelio: con el ejemplo.

“Al hacer el bien, nos sentimos bien, se fortalece nuestro testimonio, nuestro carácter, y nos ayuda a deshacernos de las contiendas y a unir a las comunidades. Ayuda a las personas a entender nuestra Iglesia y [las ayuda a entender] que procuramos hacer lo bueno”.

A continuación se presentan unos breves informes de algunas de las unidades que participaron en el evento de este año, que se llevó a cabo el 20 de agosto de 2011.

Ghana

Mucho antes del 20 de agosto, los miembros de la Estaca Accra Ghana Adenta se reunieron en consejo a fin de determinar las necesidades de su comunidades y decidir cuál sería el plan de acción. La estaca organizó sus barrios y ramas en cuatro grupos y nombró obispos agentes para que estuvieran a cargo de cada uno. Luego esos obispos se reunieron con la presidencia de estaca y el director de asuntos públicos de estaca, los cuales coordinaron con las instituciones locales para determinar en qué lugar de la comunidad podrían ayudar en forma trascendental.

Finalmente, se eligieron varios proyectos —que incluían desde limpiar hospitales y comisarías hasta llenar baches y arreglar otros daños que tuvieran las calles locales—, los cuales fueron llevados a cabo por miembros de la Iglesia y organizaciones asociadas. La comunidad se percató de esto.

“El servicio es clave para… ayudar a que la Iglesia salga de las sombras”, dijo Daniel Kabason, primer consejero de la presidencia de estaca de Adenta. “Con cada proyecto de servicio, se ha visto el deseo del público por saber acerca de la Iglesia y nuestras creencias”. Además, varias estaciones locales de noticias de TV y radio informaron sobre los proyectos. En otras ocasiones, oficiales públicos y líderes de opinión —ninguno de los cuales son miembros de la Iglesia— se dieron por enterados.

Sin embargo, esto no fue sólo un ejercicio para ayudar a la comunidad, aunque los proyectos sí lo hicieron. Ésta fue también una oportunidad, dijo el presidente Kabason, para que los miembros entendieran mejor qué significa el servicio.

“Nosotros enseñamos que el poder del sacerdocio no yace en el hecho de que usemos camisas blancas, sino más bien en el servicio y el trabajo”, dijo el presidente Kabason. “Esto ayuda a que nuestros miembros entiendan que la expresión suprema de amor es brindar servicio a nuestro prójimo”.

Para hacer hincapié en este punto, el domingo anterior al Día de Servicio, cada barrio tuvo una reunión combinada con todos los quórumes del sacerdocio, la Sociedad de Socorro y las clases de las Mujeres Jóvenes; durante esta reunión el miembro del sumo consejo responsable por cada barrio en particular dio una lección acerca de doctrinas y principios relacionados con el servicio.

“El Salvador, durante Su ministerio terrenal, fue ejemplo del servicio mediante Sus enseñanzas y al aliviar el sufrimiento de las personas”, dijo el presidente Kabason. “Nosotros seguimos Sus pasos al hacer lo que Él haría si estuviera en la tierra. Después de todo, sabemos que el sacerdocio se ha dado a la humanidad para actuar en Su nombre”.

En las afueras de Accra, en la Estaca Tema, Ghana, los líderes escogieron centrar su servicio en “Fortalecer a las familias y edificar a las comunidades”. Cada barrio formó un comité de proyectos que contaba con un miembro del obispado, el presidente del quórum de élderes, la presidenta de la Sociedad de Socorro y un coordinador del proyecto de servicio. Las ideas para los proyectos luego se presentaban en el consejo de barrio, donde se decidía adoptarlos e implementarlos.

El 20 de agosto, 1305 miembros, en representación de las 13 unidades de la estaca, ayudaron a limpiar y desmalezar comisarías locales, centros comunitarios, juzgados y parques públicos; destapar y limpiar alcantarillas de dos calles principales de la comunidad y visitar y limpiar un orfanato local.

La estaca recibió un gran apoyo del gobierno local, dijo William Kofi Kassah, director de asuntos públicos de estaca.

“Las tres asambleas metropolitanas con sus respectivos alcaldes apoyaron los proyectos”, dijo. “En Teshie, por ejemplo, el miembro del parlamento se unió a los miembros de los tres barrios de Teshie para los proyectos y expresó el deseo de que otras iglesias de su distrito electoral emularan el ejemplo de los Santos de los Últimos Días”. En el proyecto que se llevó a cabo en el centro comunitario, dos secretarios del juzgado y oficiales de seguridad del juzgado se unieron al proyecto y estaban agradecidos por el trabajo realizado, dijo el hermano Kassah, al igual que muchos transeúntes.

“Las sonrisas de los beneficiarios mostraban que se sentían agradecidos por el trabajo realizado”, dijo. También dijo que los proyectos como los que se llevaron a cabo el 20 de agosto los ayudan a él y a otros miembros de la estaca a recordar que “cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios” (Mosíah 2:17).

Nigeria

En la costa oeste de África, los miembros de la Estaca Lagos Nigeria Oeste se reunieron a las 6:30 de la mañana para participar de proyectos que iban desde pintar edificios hasta sacar los desechos de los desagües de la ciudad y arreglar las zonas llenas de malezas.

Los Santos que se encontraban en la zona Oshodi de la ciudad decidieron volver a pintar la comisaría de Shogunle; era la primera vez que pintaban el edificio, construido hace más de diez años, con los colores tradicionales de la policía: azul, amarillo y verde, con lo cual lograron que se identificara mejor en el vecindario. Aproximadamente 100 Santos ayudaron a pintar y limpiar los alrededores del edificio y el salón comunal que se encuentra al lado.

El proyecto duró desde las 6:30 hasta las 15:30, varias horas más de lo que se había planeado originalmente (de 7:00 a 10:00 de la mañana). El obispo Ralph O. Onyeanula, del barrio Oshodi, dijo que su unidad eligió la comisaría como lugar para realizar el proyecto, porque los miembros del barrio querían que el cuerpo de policía de Nigeria y cada policía supiera que la gente se preocupaba por ellos.

En las zonas Akowonjo y Egbeda de Lagos, unos 70 Santos de los Últimos Días estuvieron trabajando en la empresa de agua Lagos State Water Corporation, donde volvieron a pintar el edificio, limpiaron el terreno y cortaron las malezas y el pasto. En las zonas Agege, Ifako, Ejigbo e Ikotun de la ciudad, los miembros de la Iglesia limpiaron desagües, cortaron las malezas y el pasto de los bordes de la carretera y llevaron a cabo labores de limpieza general.

Varios oficiales municipales expresaron su agradecimiento por el servicio que prestó la estaca y destacaron que varios de los proyectos habían ayudado a crear un ambiente más saludable para los residentes. Además, varios residentes de los lugares donde se llevaron a cabo los proyectos oraron por los miembros de la Iglesia y los elogiaron por lo que habían hecho en sus comunidades.

En otra parte del país, en la Estaca Calabar Nigeria, los obispos de los barrios Calabar II y Calabar VII decidieron que sus barrios podrían prestar servicio en un centro médico comunitario del lugar. Después de que la presidencia de estaca aprobara el proyecto, más de 100 miembros de los dos barrios —adultos, jóvenes e incluso algunos niños— aparecieron con cepillos, carretillas, alfanjes (una hoja filosa que a menudo se usa para cortar pasto), azadas, escobas, trapeadores y otros elementos y dedicaron cuatro horas a limpiar el interior y el exterior del edificio.

Si bien el Día de servicio se ha convertido en una tradición anual en todo África, Blessing Uloma Nwachukwu, una hermana miembro de la estaca de Calabar, dijo que la invitación que la Primera Presidencia extendió a toda la Iglesia le hizo pensar más seriamente en la razón por la cual la Iglesia hace tanto hincapié en el servicio. Dijo lo siguiente en cuanto al mensaje del presidente Eyring en la última conferencia general de abril: “Sentí que estaba tratando de comunicarnos lo que el Señor desea que hagamos, y medité en el himno que él citó: ‘¿En el mundo he hecho bien?’”.

Su esposo, Amuzie Nwachukwu, dijo que, aunque “la jefa de enfermería del centro no dejaba de elogiar y agradecer a la Iglesia por el servicio espléndido que se había hecho”, personalmente él siente gran satisfacción por saber que los miembros que participaron estaban respondiendo a la voz profética.

“Mi testimonio ha crecido y sé que, si obedecemos la voz del profeta viviente, seremos bendecidos”, dijo el hermano Nwachukwu. “La relación con nuestros vecinos mejorará y el Señor sonreirá por causa de nosotros debido a que hemos obedecido Su mandamiento”.

Sierra Leona

A sólo unas semanas del Programa de puertas abiertas en la nueva capilla de Sierra Leona —la primera de esa ciudad—, los líderes de la Iglesia decidieron trabajar en un proyecto que fortaleciera la relación entre los Santos de los Últimos Días y los vecinos de Kissy, en la zona este de la ciudad.

Los líderes locales de la Iglesia consultaron a los oficiales de la ciudad y se pusieron de acuerdo en cuanto al proyecto que se realizaría y el lugar donde se llevaría a cabo: el grupo limpiaría desagües, barrería y recogería la basura de casi dos kilómetros de la carretera de circunvalación de Kissy, una de las principales vías públicas de la zona. La Iglesia proporcionaría los voluntarios, pero también invitaría a otros miembros de la comunidad a unirse a ellos, dijo Mariatu Browne, directora nacional de asuntos públicos de la Iglesia en Sierra Leona.

“El servicio, especialmente el servicio comunitario, une a las personas”, dijo ella. “Nos unifica más”.

Participaron unas 600 personas, entre las cuales había miembros de las 13 ramas de los dos distritos de Freetown, así como varios grupos de la comunidad de Kissy, especialmente los conformados por jóvenes.

“La gente quedó asombrada por el proyecto”, dijo la hermana Browne. “Nos agradecieron y nos ofrecieron dinero. Mientras algunas personas se sorprendieron por la gran cantidad de personas que limpiaron las calles, otros no se sorprendieron para nada, porque saben lo que puede hacer la Iglesia”.

La hermana Browne menciona que, si bien el Día de Servicio ha pasado a ser un evento importante para los miembros del área, no es la única ocasión en la que los Santos de los Últimos Días prestan servicio.

“No se trata únicamente de participar de un evento anual”, dijo. “Debemos aprovechar la oportunidad de servir en cualquier momento que surja. Si tenemos un firme testimonio del Evangelio, no hay forma de que podamos vivir sin que el servicio sea una tradición en nuestra vida”.

Tanzania

Aunque muchos de los miembros que participaron en el Día de Servicio en Todo África viven en estacas o distritos grandes donde la Iglesia lleva mucho tiempo, se invitó a participar a todas las unidades con posibilidades de encargarse de una actividad de este tipo. La rama Arusha, una de las pocas unidades que hay en el país, se encontraba entre los que respondieron a la invitación.

Cuando el presidente de rama Spear Mwakila le dio la asignación a Patience Rwiza de que fuera el encargado del comité de Manos que Ayudan, le pidió al hermano Rwiza que buscara organizaciones de la comunidad local a las cuales pudieran prestar servicio.

El hermano Rwiza, quien el año anterior había servido como presidente de rama, cuando la rama participó en su primer proyecto del Día de Servicio, dijo que “sintió un sentido de responsabilidad y [reconoció la] maravillosa oportunidad de expresar amor e interés hacia la comunidad”. Cuando tuvo que investigar y charlar con otras personas acerca de la decisión de cómo ayudar, también se dedicó a la oración antes de presentarle tres opciones al presidente Mwakila. Uno de los lugares propuestos para el servicio fue Shanga House, un establecimiento que proporciona capacitación profesional a personas discapacitadas y les enseña a proveer lo necesario para la vida, para ellos mismos y para su familia.

El 20 de agosto de 2011, 35 participantes de la rama Arusha —adultos, jóvenes y niños; miembros de la Iglesia, investigadores y misioneros— trabajaron junto a personas con discapacidades haciendo artículos artesanales y alhajas para la venta. La gente de Shanga House “parecía estar complacida y alegre de enseñarnos sus habilidades”, dijo Sandra Rydalch, quien está sirviendo en una misión en esa área junto con su esposo, Rich.

Los voluntarios también ayudaron con quehaceres domésticos como limpiar y barrer.

Una semana más tarde, representantes de la rama regresaron a Shanga House para entregarles un DVD que habían realizado, usando filmaciones de la tarde que habían pasado juntos. Desde esa ocasión, cuando la gente de Shanga House ve a los miembros de la rama en el centro de la ciudad, “en seguida nos reconocen, saludan y se detienen a charlar”, dijo la hermana Rydalch.

“Es un mandamiento de nuestro Padre Celestial que nos sirvamos unos a otros”, dijo el presidente Mwakila. “[Las personas a las que les prestamos servicio] son hijos de nuestro Padre Celestial, y al llevar a cabo este proyecto, sentí que estábamos haciendo Su obra”.

El hermano Rwiza señala que la actividad fue de beneficio no sólo para las personas de Shanga House, sino también para aquellos que ofrecieron el servicio. “Las personas empiezan a sentir amor al ayudar a otros, y durante el proceso, aprenden cosas de la comunidad que antes no sabían”, dijo. “Mi testimonio se ha fortalecido por lo que hice y vi, tanto en lo que respecta a la participación de los miembros como la de la comunidad en general”.