El Templo de Manaus, Brasil, es el templo número 138 de la Iglesia en todo el mundo y el sexto en Brasil

- Por Sarah Jane Weaver, asistente de editor de Noticias de la Iglesia

  • 14 junio 2012

Durante casi veinte años, los miembros de la Iglesia de Manaus han hecho viajes de 15 u 8 días para los templos en São Paulo, Brasil; o en Caracas, Venezuela. Con la dedicación del Templo de Manaus, Brasil el 10 de junio de 2012, el viaje será mucho más corto.

“Confío en que el Templo de Manaus estará muy ocupado, cada día, porque estas personas aman el templo. Ellos enseñan a sus hijos a amar el templo. El templo es muy preciado para ellos”. — Élder Claudio R.M. Costa, de los Setenta

El presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, dedicó el Templo de Manaus, Brasil —es el templo de la Iglesia 138 en todo el mundo y el sexto en Brasil— el 10 de junio de 2012.

La fe y el compromiso de los Santos de los Últimos Días que viven en Brasil, donde hay más de un millón de miembros, puede compararse con el río Amazonas, dijo el presidente Uchtdorf —ambos son profundos y fuertes.

Dedicación del templo

Durante la mañana del domingo en la ceremonia de colocación de la piedra angular para el templo nuevo, el presidente Uchtdorf elogió el legado que dejaron en Manaus hoy los pioneros Santos de los Últimos Días de una generación atrás.

“¿Quién hubiera pensado [hace de 30 años] que aquí en el río Negro estaría este hermoso edificio del templo?”, dijo.

Los líderes de la Iglesia decidieron construir el templo después de años de sacrificio de los Santos de los Últimos Días en la cuenca del río Amazonas para llegar al templo.

Durante casi veinte años, los miembros de la Iglesia de Manaus, una ciudad aislada por grandes ríos y selvas tropicales, han estado viajando en grupos para asistir al templo en São Paulo, Brasil —un viaje de ida y vuelta de 15 días en barco y autobús— y más tarde el templo en Caracas, Venezuela —un viaje de ocho días en autobús.

El presidente Uchtdorf continuó: “Ahora debemos seguir adelante y terminar la obra”.

Después de aplicar mortero en la piedra angular él mismo, invitó a otras personas que asistieron a hacer lo mismo. La hermana Harriet Uchtdorf, esposa del presidente Uchtdorf, fue seguida por el élder Quentin L. Cook, del Quórum de los Doce Apóstoles, y su esposa, Mary; el élder William R. Walker, de los Setenta, Director Ejecutivo del Departamento de Templos de la Iglesia y su esposa, Vicki; miembros de la presidencia del Área Brasil y los miembros de la presidencia del templo.

Después el presidente Uchtdorf invitó a los niños —“el futuro de la Iglesia”— a que se acercaran.

Una lluvia torrencial —o, como el presidente Uchtdorf la llama “rayos de sol líquido”— empezó a caer cuando la ceremonia finalizaba.

Celebración cultural

La lluvia es común en la región, conocida por su vivificante agua y bosques frondosos. Ambos se celebraron con más de 1.200 Santos de los Últimos Días en un programa cultural el 9 de junio, durante el cual el presidente Uchtdorf dijo a los miembros: “El río Amazonas, de muchas maneras, representa la fe de ustedes”.

Indicando que él había visto algunas de las zonas a lo largo del río Amazonas un día antes, el presidente Uchtdorf dijo que los peces, los animales y las plantas de la región son “imponentes y hermosos”.

Y continuó, así como las selvas tropicales son esenciales para el mundo, “su ejemplo de dedicación al Evangelio de Jesucristo será una bendición para el mundo”.

Concluyó prometiendo a los Santos de los Últimos Días en Manaus que las generaciones futuras mirarán hacia atrás y “les agradecerán su dedicación y fidelidad por hacer posible un templo”.

La celebración terminó con un tributo a los misioneros que han ayudado a la Iglesia crecer en el norte de Brasil y a los miembros pioneros en Manaus.

“Queríamos mostrar el crecimiento de la Iglesia en Manaus y los desafíos de los miembros de la Iglesia para ir al templo”, dijo la hermana Edith Gall, quien co-dirigió la celebración con su esposo, Marcelo.

Muchas personas que prestaron servicio como misioneros SUD en Manaus regresaron para la celebración cultural y dedicación del templo. Además, asistieron a reuniones de la misión y organizaron un proyecto de servicio local.

Ben Martinsen de St. George, Utah, ha seguido el progreso del templo desde los Estados Unidos desde que dio la palada inicial en 2008. Prestó servicio como misionero en Brasil entre 1999 y 2001. Él dijo que no puede creer el crecimiento que la Iglesia ha experimentado en la ciudad en los 11 años desde que regresó a casa.

El élder Claudio R.M. Costa, de los Setenta, sirvió como presidente de la Misión Brasil Manaus cuando abrió en 1990. En ese momento sólo había una estaca en la ciudad. Dos años más tarde, en 1992, el primer grupo de Santos de los Últimos Días hizo el largo viaje al Templo de São Paulo, Brasil, vendiendo mucho de lo que poseían para pagar el viaje.

Sin un templo en su ciudad, los miembros hoy en día aún se sacrificarían para asistir al templo, dijo él.

“Confío en que el Templo de Manaus estará muy ocupado, cada día, porque estas personas aman el templo”, dijo el élder Costa. “Ellos enseñarán a sus hijos a amar el templo. El templo es muy preciado para ellos”.