Maratón de indexación en Granada

- Por Antonio Lucas García Rodríguez

  • 4 abril 2012

Los jóvenes trabajaron en varios grupos y la experiencia resultó ser motivadora y muy edificante.  Foto cedida por Antonio Lucas García

 

"A medida que los jóvenes amen y trabajen en la indexación de los registros de sus antepasados, serán protegidos en su juventud"
Élder Bednar

Los jóvenes del Barrio de Granada pudieron disfrutar el pasado 11 de marzo, de una actividad que se bautizó con el nombre de Maratón de Indexación. La experiencia fue fantástica  para los jovencitos y jovencitas así como de sus líderes del Sacerdocio y Mujeres Jóvenes.

Durante cuatro horas del domingo por la tarde, y de forma ininterrumpida, se organizaron grupos de trabajo entre los jóvenes. A las 16:00 horas llegó el primer grupo, y tras un presentación visual del Elder Bednar animando a la juventud de la iglesia a trabajar en este proyecto, nos pusimos manos a la obra con el desafío y la ilusión de indexar 200 registros.

Disponíamos de tres ordenadores que estuvieron trabajando todo el tiempo, sin parar; uno de ellos registraba a los jóvenes en la página de indexación y los otros dos nos servían para indexar.

Cada pareja de jóvenes disfrutaba de una hora para extraer nombres (los turnos eran de 4-5, de 5-6, 6-7 y de 7-8) y a muchos de ellos les pareció la hora  cortísima. Era muy interesante ver como los que tenían más experiencia animaban y enseñaban a los demás, y el sentimiento de hermandad y unidad era maravilloso. Algunas jovencitas que llevaban poco tiempo en la Iglesia, estaban tan entusiasmadas, que nos pidieron más tiempo e incluso cuando ya tenían cierta experiencia, querían que les cronometrásemos el tiempo en hacer un lote.

Al principio les resultaba difícil entender las letras de los registros que datan de hace más de un siglo y medio (para indexar, cogimos los microfilms de las partidas de nacimiento de la provincia de Málaga entre 1840 y 1850); pero después de llevar un rato trabajando, mostraban una pericia asombrosa para descifrar los nombres y datos de personas que vivieron hace mucho tiempo. Algunos jóvenes que nacieron en otros países, dieron un paso adelante y buscaron registros de casamientos y nacimientos de sus respectivos países, como Argentina y Chile.

Al terminar la actividad, los jóvenes nos animaron dándonos las gracias por esta preciosa oportunidad que habían tenido de trabajar en la Obra de Historia Familiar. Carolina, recién bautizada, comentaba que “esta experiencia le había ayudado mucho a entender mejor lo que los misioneros le habían enseñado con respecto a la Obra que se hace en el Templo”; Cristina, que tenía más experiencia, se quedo las 4 horas de la actividad ayudando a los demás, y nos comentaba que se había sentido muy útil y necesaria en este trabajo. Tomás, de Argentina, trabajó con registros de su país, y pudo observar con curiosidad y admiración cómo cada país tiene un sistema de registro diferente. Nos decía que los registros de Argentina, tienen una caligrafía mucho más legible que los de España. Se divertía cuando, a pesar de ello, tardaba menos tiempo indexando datos de registros españoles que argentinos, pero que a pesar de las diferencias, el espíritu era el mismo y el sentimiento era fuertísimo con los datos de ambos lados del Atlántico. Alba nos decía que al principio, cuando indexaba, le parecía algo aburrido, pero al hacerlo con los jóvenes de su Barrio, su impresión fue fantástica, y pudo disfrutar de un buen sentimiento. Consti afirma que ha sido una experiencia muy buena, y “ahora deseo llegar pronto a casa para enseñárselo a mis padres...”

Todos los jóvenes han comentado lo positivo de esta experiencia, cómo detrás de buscar nombres e indexarlos hay personas que vivieron hace muchos años, con sentimientos, deseos, anhelos, metas, dichas y frustraciones, al igual que nosotros, y eso nos tiene que motivar para trabajar por ellos y repetir esta experiencias en los próximos trimestres. Bueno sería también que pudiésemos hacerlo con los Jóvenes Adultos Solteros y otros miembros de la Iglesia. El trabajo es enorme, y todas las manos son necesarias.

El Elder Bednar, en su discurso, nos recordó que “a medida que los jóvenes aman y trabajan en esta Obra, serán protegidos en su juventud”. Damos testimonio de ello, y nos enorgullece saber que la Iglesia tiene programas tan inspirados y fantásticos, como es la Indexación y jóvenes comprometidos que donan de su tiempo y recursos para llevar las ordenanzas del Evangelio a todos los Hijos de Dios, dondequiera y en el tiempo en el  que hayan nacido.

¡Gracias, jóvenes!