Miembros de todo el mundo siguen el consejo apostólico de tener un día de servicio

  • 23 septiembre 2011

“Mi servicio en la Iglesia hace que mi testimonio y mi amor por el Evangelio se fortalezcan cada día. Si el profeta nos diera el llamado de hacer algo tan sencillo como dedicar uno de 365 días del año a servir en nuestra comunidad, no puedo encontrar ningún argumento razonable por lo que no lo haría. ¡Es así de sencillo!”. — Anabela Jordão Ferreira, directora de asuntos públicos de la Estaca de Coimbra, Portugal

NOTA DEL EDITOR: El Departamento de Bienestar de la Iglesia reune historias de miembros que están participando en un día de servicio durante el año 2011 en respuesta al llamado de la Primera Presidencia. Comparta sus experiencias con el día de servicio en 2011 aquí.

Hace seis meses, el presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, habló durante la conferencia general sobre los principios fundamentales del programa de bienestar de la Iglesia y de la oportunidad que los miembros de la Iglesia tienen de dar a los necesitados y servirles. Esos principios, dijo él, “son espirituales y eternos” y, cuando los entendemos, llega a ser “posible que veamos y aprovechemos las oportunidades de ayudar, toda vez y en todo lugar en que el Señor nos invite a hacerlo”.

Entonces el presidente Eyring invitó a las unidades de la Iglesia de todas partes a participar en un día de servicio para conmemorar el 75 aniversario del programa de bienestar de la Iglesia (una invitación que se repitió más adelante en una carta de la Primera Presidencia que se envió a todas las unidades) y después compartió cuatro principios que él dijo que le han guiado cuando ha “querido ayudar a la manera del Señor” y cuando otros le han ayudado a él.

Durante los últimos seis meses, barrios y ramas; estacas, distritos y misiones; quórumes y clases, y familias y comunidades alrededor del mundo han respondido al llamado profético del presidente Eyring, y en el proceso han personificado los principios de los que él habló.

Principio 1: “Toda la gente es más feliz y tiene mayor autoestima cuando pueden proveer de lo necesario para ellos mismos y para su familia, y luego tender una mano para ayudar a otros”.

Quizás entre las primeras estacas en responder a la invitación de la Primera Presidencia de participar en un día de servicio, estaba la Estaca David, de Panamá, que organizó una feria de preparación para la comunidad. El evento, el cual patrocinaron varias entidades públicas, tenía talleres y demostraciones de temas relacionados con el almacenamiento en el hogar, la economía familiar, la preparación en casos de emergencia y la salud.

No es suficiente con sólo saber estos principios nosotros mismos, dijo Itzel Valdez Gonzalez, quien participó en el día de servicio. También es importante prestar servicio a los demás al compartirlos.

“El servicio a otros es una característica importante de los seguidores de Jesucristo”, dijo ella. “[Este evento proporcionó] oportunidades para que los miembros de la Iglesia dieran de su tiempo y talentos para bendecir a los que lo necesitaban”.

Principio 2: “Cuando juntamos las manos para servir a las personas en necesidad, el Señor une nuestros corazones”.

Cuando el presidente Spear Mwakila, de la Rama Arusha en Tanzania, asignó a Patience Rwiza como director del comité de Manos que Ayudan, le pidió al hermano Rwiza que identificara organizaciones en su comunidad local a las que pudieran servir.

El hermano Rwiza, que había estado sirviendo como presidente de rama el año anterior, cuando la rama participó en su primer proyecto de Manos que Ayudan, dijo: “Tuve una sensación de responsabilidad y [reconocí una] oportunidad maravillosa para expresar amor y preocupación por la comunidad”. Él tomó la decisión de cómo ayudar, no sólo investigando y hablando del tema, sino que lo hizo una cuestión de oración antes de presentarle tres posibilidades al presidente Mwakila. Una de las posibilidades era la Shanga House [Casa Shanga], un establecimiento que da capacitación vocacional a personas con discapacidades y les enseña a proveer para ellos mismos y para sus familias.

El 20 de agosto de 2011, 35 participantes de la Rama Arusha— adultos, jóvenes y niños; miembros de la Iglesia, investigadores y misioneros— trabajaron junto a personas con discapacidades al confeccionar manualidades y bisutería que más tarde se vendería. Las personas de la Casa Shanga “parecían muy encantadas y felices de enseñarnos sus destrezas”, dijo la hermana Sandra Rydalch, quien está sirviendo una misión en el área con su esposo, Rich.

Los voluntarios también ayudaron a hacer quehaceres de la casa como limpiar y barrer. Y justo antes de que el grupo se marchara, los coordinadores de la Casa Shanga les pidieron que vinieran al área central para que ellos y todas las personas a las que habían servido pudieran estrecharles la mano y agradecer a los miembros del grupo. “Fue una experiencia muy emotiva”, dijo la hermana Rydalch.

Una semana más tarde, los representantes de la rama regresaron a la Casa Shanga para presentar un DVD que habían hecho usando imágenes de su tarde juntos. Y desde ese momento, cuando las personas de la Casa Shanga ven a los miembros de la Iglesia en la ciudad, “nos reconocen fácilmente, nos saludan y nos detienen para conversar”, dijo la hermana Rydalch.

“Servirnos los unos a los otros es un mandamiento de nuestro Padre Celestial”, dijo el presidente Mwakila. “[Las personas a las que prestamos servicio] son hijos de nuestro Padre Celestial y, al hacer este proyecto, me sentí que estábamos haciendo Su obra”.

El hermano Rwiza destaca que la actividad no sólo benefició a las personas en la Casa Shanga, sino también a los que ofrecieron el servicio. “Las personas desarrollaron un sentimiento de amor al servir a otros y, en el proceso, aprendieron cosas de la comunidad que antes no sabían”, dijo. “Mi testimonio se ha fortalecido por lo que hice y lo que vi de la participación de los miembros y de la comunidad en general”.

Principio 3: “Hagan participar a su familia en la obra para que aprendan a cuidar uno del otro como cuidan de los demás”.

En Portugal, los miembros de todo el país están trabajando para reclutar a sus compañeros Santos de los Últimos Días, sus familias y sus amigos para participar en una campaña de donación de sangre el 17 de diciembre. Pero, tal y como en otras áreas, los miembros de la Estaca Coimbra se dan cuenta de que el servicio no es algo que sólo se hace una vez.

De hecho, la estaca participa en varias actividades cada año bajo Manos Mormonas que Ayudan. De momento, durante 2011, los miembros de la estaca han limpiado un parque y una arboleda pública, y los niños de la Primaria de la estaca han visitado a otros niños que viven en un orfanato. Se están planeando otros proyectos, incluso una cena de Navidad para la gente sin hogar.

En estas actividades y en otras, es importante que participen familias enteras, dijo Anabela Jordão Ferreira, que sirve como la directora de asuntos públicos en la Estaca Coimbra.

“En nuestros proyectos, a veces decimos que aceptamos a personas desde los ocho meses hasta los ochenta y ocho años”, dijo la hermana Jordão. “Eso es absolutamente verdad. Vemos a madres con bebés y a abuelos que tienen dificultad para moverse, pero también tienen un fuerte testimonio y la voluntad de servir al Señor.

“Es importante que nuestros hijos conozcan una realidad diferente a la que conocen y a la cual a veces no aprecian”, continuó ella. “Es importante para ellos aprender a contar sus bendiciones y tener la experiencia de oportunidades de servicio a una edad joven”.

Principio 4: “El Señor envía al Espíritu Santo para que sea posible ‘[buscar] y [hallar]’ al velar por los pobres, al igual que lo hace cuando buscamos la verdad”.

Cuando al hermano Michael Hatch, que sirve en el sumo consejo de la Estaca Farmington, Nuevo México, se le dio la asignación de organizar un día de servicio para la estaca en respuesta a la invitación del presidente Eyring, se preguntó dónde podrían encontrar ideas para ministrar a los pobres de su comunidad. Él se reunió en consejo con su comité, y ellos y otros líderes de la estaca instaron a los miembros de la estaca a compartir sus ideas en relación con las necesidades de la comunidad.

Roberta Rogers conocía una necesidad en particular entre varias organizaciones del área, incluido el hospital en el que ella trabaja en relaciones comunitarias. Aunque las campañas de ropa normalmente generan donaciones útiles de pantalones, camisas, zapatos y abrigos, muchas de las organizaciones benéficas siguen necesitando artículos como calcetines (medias), ropa interior y pijamas, que son donaciones que deben ser nuevas. La hermana Rogers sugirió que la estaca organizara una recopilación de dichos artículos.

El hermano Hatch realizó varias llamadas a refugios para personas sin hogar, clínicas, centros de reinserción social, y otros establecimientos locales y se dio cuenta de que había mucha necesidad de estos artículos. De modo que el 15 de octubre, los miembros de la estaca distribuirán 1.000 carteles para colgar en las puertas de sus propios vecindarios. Estos carteles colgantes están impresos con la explicación del proyecto, una invitación a los miembros de la comunidad de unirse a los miembros de la Iglesia en la “campaña de ropa interior”, y una lista de los artículos específicos que se necesitan. Una semana más tarde, el 22 de octubre, los miembros de la estaca irán para recolectar los artículos.

De ahí, los miembros de la estaca llevarán los artículos al centro de estaca, y allí los clasificarán y los distribuirán a diez organizaciones caritativas locales.

El hermano Hatch reconoce que no es un proyecto de servicio tradicional. Pero, dijo: “sentimos que era algo en lo que podíamos incluir a la comunidad. Nuestra estaca podía ser la fuerza conductora”.

Y ese esfuerzo combinado solucionará una necesidad urgente en su comunidad, dijo la hermana Rogers. “Es algo diferente, y va a ayudar a alguien. Y, debido a que no es muy caro, una familia puede gastar unos [pocos] dólares y de verdad poder ayudar a alguien”.

Por supuesto, en otras situaciones, las necesidades son mucho más aparentes. En el periodo subsiguiente al huracán Irene en los Estados Unidos, la Estaca Montpelier, Vermont, ha ofrecido miles de horas de servicio.

Aunque la estaca ha pasado mucho tiempo trabajando con cementerios locales para documentar las tumbas y registrar las ubicaciones de GPS de las mismas—un proyecto que continúa en funcionamiento—el llamado para ayudar en los esfuerzos de rescate era imposible de ignorar.

“Las oportunidades de servicio se presentan en el momento de necesidad y preparación”, dijo Bret Weekes, presidente de la Estaca Montpelier, Vermont. “El señor y sus profetas han enseñado mucho en cuanto a este principio, pero quizás no tenemos tan a menudo la oportunidad de verlo en un contraste lo suficientemente marcado como para apreciar y comprender esas enseñanzas. Eso es hasta que la crisis real se presenta. Entonces, la urgencia del momento crea el contraste para nosotros y vemos surgir la oportunidad”.

Él añadió que, debido a que el servicio está directamente relacionado con la ley del sacrificio, los miembros que cultivan una actitud de estar preparados, escuchan a las impresiones del Espíritu y actúan conforme se presentan las oportunidades de servicio que no son tan obvias. Él vio este principio en acción al observar al presidente de los Hombres Jóvenes durante las recientes actividades de limpieza.

“Él estaba de camino a un evento de servicio planeado”, dijo el presidente Weekes, “pero al comenzar a manejar por su vecindario, donde un número de casas habían sido afectadas, notó una en la que su vecino estaba trabajando solo para limpiar el sótano. Al escuchar los susurros del Espíritu Santo se detuvo y en vez de ir al evento organizado, pasó el día sirviendo en la casa de este hombre. Hablaron en cuanto a la vida y el Evangelio, y ambos fueron bendecidos mediante esa relación y por medio del servicio”.

Y aunque el Espíritu Santo nos guiará, es importante que primero busquemos oportunidades para ayudar a los demás, dijo él.

“No puedes encontrar las cosas que no buscas”, dijo el presidente Weekes. “Si uno desea ver las necesidades alrededor de sí mismo, uno debe primero buscar la compañía del Espíritu Santo con la intención de buscar a aquellos en necesidad, y estar dispuesto a actuar. …Saber que alguien tiene necesidades es muy diferente de estar dispuestos a dejar el proyecto o el deseo del momento, e ir y prestar servicio. …Yo sugeriría que nos entrenáramos a nosotros mismos a no [simplemente] observar, sino a ser rápidos en servir”.

El presidente Eyring dijo: “[El Señor] ama a Sus hijos que tienen necesidades y también a aquellos que desean ayudar. Él ha creado formas de bendecir tanto a los que necesitan ayuda como a los que la darán”.

Estos miembros y otros incontables alrededor del mundo, encuentran esas bendiciones al seguir el llamado de los profetas modernos de servir a los demás.

“Me siento feliz de pertenecer a esta obra, e incluso más por tener líderes inspirados en nuestro progreso”, dijo Benjamin Jaramillo War, que participó en la feria de bienestar de la Estaca David, Panamá. Al ofrecer sus talentos en tales oportunidades de servicio, dijo él, su fe y su testimonio se fortalecen.

Asimismo para la hermana Jordão de Portugal. “Soy una persona de acción”, dijo ella. “Mi servicio en la Iglesia hace que mi testimonio y mi amor por el Evangelio se fortalezcan cada día. Si el profeta nos diera el llamado de hacer algo tan sencillo como dedicar uno de 365 días del año a servir en nuestra comunidad, no puedo encontrar ningún argumento razonable por lo que no lo haría. ¡Es así de sencillo!”.