El ejemplo de los presidentes de misión es vital para la enseñanza poderosa del Evangelio

- Por R. Scott Lloyd, redactor de Church News

  • 18 julio 2013

Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles  Fotografía por Christina Smith, IRI

Puntos destacados del artículo

  • El élder Ballard se dirigió a los presidentes de misión y sus esposas el 26 de junio, el último día del seminario de 2013 para nuevos presidentes de misión en el Centro de Capacitación Misional de Provo.
  • Valiéndose de experiencias obtenidas durante 37 años como Autoridad General, el élder Ballard enseñó algunos principios unificadores de dirigir a una misión.
  • El élder Ballard habló del amor y el respeto, de cómo ayudar a los misioneros a aprender a llegar a ser transformados por el Espíritu, de la importancia de la fe y el amor profundo por Dios, y de prestar servicio con la motivación adecuada.

“Los deseos cristianos y las acciones de ustedes, motivados por el amor que sienten por Dios, establecerán un ambiente para su misión y sus misioneros que resultará en un progreso espiritual incomparable para todos los que trabajen bajo su mayordomía”. —Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce

PROVO, UTAH

La influencia de los presidentes de misión en esta generación de misioneros los preparará para ser maestros convincentes del Evangelio, dijo el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce, a los nuevos presidentes de misión y sus esposas el 26 de junio, el último día del seminario de 2013 para nuevos presidentes de misión en el Centro de Capacitación Misional de Provo.

“El ejemplo de ustedes les proporcionará a sus misioneros un modelo que podrán seguir durante su misión así como por el resto de su vida”, dijo él. “Ustedes les enseñarán a convertirse en líderes espirituales de la gente en su misión, lo cual los preparará para llegar a ser futuros esposos y esposas de éxito, padres, miembros y líderes fieles y eficaces en la Iglesia por el resto de su vida”.

Valiéndose de experiencia y observación como Autoridad General en los últimos 37 años, el élder Ballard mencionó “algunos principios comunes y unificadores que creo que podrán serles útiles al empezar su emocionante trayecto de dirigir sus misiones”.

El primer principio que enseñó es “amar y respetar a todos y cada uno de sus misioneros, no por lo que aparentan ser en ese momento, sino por lo que realmente son y por lo que pueden llegar a ser”.

Les dijo a los presidentes y las esposas que el Señor pondría bajo su mayordomía y atención “algunos de los espíritus más capaces que jamás han venido a este mundo”.

“Tendrán la responsabilidad de enseñarles y de ayudarlos a descubrir quiénes son en realidad”, dijo. “Una vez que entiendan su origen divino y su gran destino y potencial, estarán llenos del amor de Dios y del deseo de servirle a Él a lo largo de su vida”.

Los presidentes de misión no pueden cambiar a sus misioneros, dijo el élder Ballard. Más bien, los presidentes deben ser agentes de cambio, ayudar a sus misioneros a aprender a llegar a ser transformados por el Espíritu.

Comparó a los presidentes con los escultores expertos y a los misioneros con hermosas piezas de mármol. Dijo que el escultor Miguel Ángel se imaginaba en detalle exquisito la figura que él quería crear como si estuviera enterrada en el mármol, y su función era descubrir el ideal quitando la piedra excedente.

El segundo principio que enseñó el élder Ballard fue la importancia de la fe y el amor por Dios profundos.

“Los deseos cristianos y las acciones de ustedes, motivados por el amor que sienten por Dios, establecerán un ambiente para su misión y sus misioneros que resultará en un progreso espiritual incomparable para todos los que trabajen bajo su mayordomía”, dijo él.

El tercer principio que enseñó el élder Ballard a los nuevos presidentes de misión es prestar servicio con la motivación adecuada.

“Es el mismo deseo que motivó al Salvador a descender por debajo de todas las cosas, para vencer todas las cosas, para llegar a ser el Redentor de la humanidad”, dijo.

Él apuntó que los misioneros cuyos deseos se alineen con los del Señor “serán sus líderes de más confianza. Los que tengan problemas con ello serán sus más grandes desafíos. Sean pacientes con los que tengan problemas. Demuestren su amor por ellos. Recuérdenles constantemente el privilegio de ser verdaderos siervos del Señor. Oren por ellos. Enséñenles. Enseñen con ellos para que ustedes puedan saber cómo ayudarles a presentar este glorioso mensaje con eficacia. Aliéntenlos a orar diligentemente para estar llenos del amor de Cristo y para que compartan el mismo deseo de servir que tenía el Salvador”.

El cuarto principio que enseñó el élder Ballard fue estudiar y ser guiados por el poder del Espíritu Santo.

El último principio que el élder Ballard dio a los nuevos presidentes de misión fue “formar a líderes con una fe inquebrantable de que con Dios, todas las cosas son posibles”.

“El Padre Celestial desea que ustedes y sus misioneros tengan éxito, que crezcan mediante el amor y el servicio, y que sean instrumentos en Sus manos para llevar el mensaje de salvación a Sus hijos”, les aseguró a sus oyentes.