La obra misional es parte del espíritu de Elías, dice el élder Bednar

- Por Jason Swensen, redactor de Church News

  • 23 julio 2013

El élder Bednar en el seminario de presidentes de misión en Provo, Utah, junio de 2013.

Puntos destacados del artículo

  • Predicar el Evangelio y la búsqueda de nuestros muertos son los deberes y las responsabilidades más grandes que Dios ha dado a Sus hijos.
  • La obra misional y la historia familiar y del templo son complementarias; están relacionadas entre sí y resaltan la unidad de la obra de salvación de los últimos días.
  • El espíritu de Elías es una manifestación del Espíritu Santo que da testimonio de la naturaleza divina de la familia.

“No compartimos el Evangelio sólo para ser más y fortalecer la Iglesia de los Últimos Días; procuramos cumplir la responsabilidad divinamente decretada de proclamar el plan de felicidad del Padre, la divinidad de Su Hijo Unigénito Jesucristo y la validez del sacrificio expiatorio del Salvador”. —Élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce

En el seminario de 2013 para nuevos presidentes de misión, el élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce, enseñó sobre la relación divina entre la obra misional y el espíritu de Elías. Llamó la atención a las enseñanzas de José Smith de que “el mayor y más importante deber” es predicar el Evangelio y que “la responsabilidad mayor que Dios ha puesto sobre nosotros es ocuparnos de nuestros muertos”.

El élder Bednar dijo: “La obra misional, y la obra de historia familiar y del templo son aspectos complementarios y enlazados de la gran obra ‘de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra’” (Efesios 1:10).

Predicar el Evangelio y la búsqueda de nuestros muertos, agregó el élder Bednar, son dos responsabilidades divinamente señaladas que tienen relación tanto con el corazón, como con las ordenanzas del sacerdocio.

“No compartimos el Evangelio sólo para ser más y fortalecer la Iglesia de los Últimos Días; procuramos cumplir la responsabilidad divinamente decretada de proclamar el plan de felicidad del Padre, la divinidad de Su Hijo Unigénito Jesucristo y la validez del sacrificio expiatorio del Salvador”.

Las ordenanzas del sacerdocio, él declaró, son el camino hacia el poder de la divinidad. El Libro de Mormón, en combinación con el Espíritu del Señor, es la mejor herramienta que Dios ha dado para convertir al mundo. Es esencial para llevar almas al Salvador.

“El Libro de Mormón es otro testamento de Jesucristo, un testigo vital de la divinidad del Redentor en un mundo que se hace cada vez más secular y cínico. El corazón de las personas cambia al leer y estudiar el Libro de Mormón y orar con verdadera intención acerca de su veracidad”.

El espíritu de Elías, a su vez, es una manifestación del Espíritu Santo que da testimonio de la naturaleza divina de la familia. Esa influencia divina da un testimonio poderoso del plan de felicidad del Padre, e inspira a las personas a buscar a sus antepasados y miembros de la familia, tanto pasados como presentes.

Hacer posible la exaltación de los vivos y los muertos es el propósito del Señor al construir templos y llevar a cabo las ordenanzas vicarias, resaltó. “No adoramos en los santos templos sólo para tener una experiencia memorable individual o familiar. Más bien, tratamos de cumplir con la responsabilidad divina de ofrecer las ordenanzas de salvación y exaltación a toda la familia humana”.

El élder Bednar incluyó una variedad de video clips que demuestran el impacto que la obra de historia familiar y del templo están teniendo en la vida de los miembros, entre ellos muchos misioneros. Después de un clip representando a un converso que conoció la Iglesia por medio de la obra de historia familiar, el élder Bednar dijo: “Ha llegado el momento de utilizar con mayor eficacia la poderosa combinación del potente cambio en el corazón, producido principalmente por el poder espiritual del Libro de Mormón, y el volver el corazón a los padres, que se logra mediante el espíritu de Elías”.

Él apuntó a estos cuatro principios acerca del poder espiritual que llega como resultado de cambiar corazones y hacer volver los corazones.

1. El corazón y la conversión. Volverse a los padres despierta al corazón y lo prepara para el gran cambio.

2. El corazón y la retención. Volverse a los padres sostiene y fortalece el corazón que ha experimentado el gran cambio.

3. El corazón y la reactivación. Volverse a los padres ablanda un corazón que se ha endurecido después de experimentar el gran cambio.

4. El corazón y los misioneros valientes. Un misionero que ha experimentado el gran cambio y un corazón que se vuelve a los padres será un siervo más convertido, consagrado y valiente.

El élder Bednar testificó: “El anhelo de un vínculo con nuestro pasado puede preparar a una persona para recibir la virtud de la palabra de Dios y fortalecer su fe. Un corazón que se vuelve a sus padres, ayuda a la persona a resistir la influencia del adversario y fortalecer su conversión”.