Las líderes dicen que la modestia refleja el discipulado y el compromiso

- Por Sarah Jane Weaver, asistente del editor de Church News

  • 27 marzo 2013

Los miembros de las presidencias de las organizaciones auxiliares dicen que el enseñar sobre modestia comienza en el hogar y a temprana edad. Las madres dan el ejemplo, y los padres y líderes del sacerdocio también pueden alentar el ser modesto.

Puntos destacados del artículo

  • Las mujeres SUD deben tener normas de belleza y vestimenta distintas y diferentes a las del mundo.
  • El enseñar sobre la modestia comienza en el hogar y es un reflejo de nuestro discipulado y el compromiso interior hacia el Salvador.
  • Saber que somos hijas de Dios influye en cómo nos vestimos, hablamos y nuestra relación con el Padre Celestial y Jesucristo.

“[La modestia] es una condición del corazón. Es una manifestación externa de un conocimiento y compromiso interno. Es una expresión de que entendemos nuestra identidad como hijas de Dios”. —Elaine S. Dalton, presidenta general de las Mujeres Jóvenes

En un mundo donde las estrellas del cine, la cultura popular y los programas de televisión definen las normas de belleza y el modo de vestir, las mujeres Santos de los Últimos Días deben ser distintas y diferentes, dicen las líderes generales de las organizaciones auxiliares de la Iglesia.

La manera de vestir de las mujeres Santos de los Últimos Días refleja una “comprensión externa de un compromiso interno”, dijo la hermana Elaine S. Dalton, presidenta general de las Mujeres Jóvenes. En vez de trazar una “línea en la arena” acerca de lo que las jóvenes deben o no vestir, la hermana Dalton dijo que es el momento en que los Santos de los Últimos Días dibujen “una línea en su corazón. Es creer que el cuerpo es un templo para su espíritu”.

La hermana Dalton desea que las jóvenes se centren en quienes son en lugar de su apariencia. “A menudo se habla de la modestia en cuanto a la vestimenta y apariencia, sin embargo abarca mucho más que el aspecto exterior”, dijo la hermana Dalton. “Es una condición del corazón. Es una manifestación externa de un conocimiento y compromiso interno. Es una expresión de que entendemos nuestra identidad como hijas de Dios. Es una expresión de que sabemos lo que Él espera que hagamos. Es una declaración de nuestra voluntad de guardar los convenios. Una pregunta en el librito Para la Fortaleza de la Juventud es realmente la pregunta que cada uno de nosotros debe considerar: “¿Estoy viviendo del modo que el Señor desea que lo haga?”.

Es importante que la juventud viva de manera que puedan tener la compañía del Espíritu Santo, dijo ella, para que puedan discernir los mensajes de los medios de comunicación que reciben y separen los buenos mensajes y ejemplos de los falsos. “La modestia [nos] ayuda a ser dignas de la compañía del Espíritu Santo”, dijo ella. “Debemos ser sensibles a lo que sentimos cuando vestimos cierta ropa”.

Desea que las mujeres jóvenes Santos de los Últimos Días sepan que “son valiosas”. “Nuestro mensaje es ‘Ama a quién eres. No necesitas ser como el mundo. Importas. Eres importante’”, dijo ella.

Enseñar sobre la modestia comienza en el hogar y es un reflejo de nuestro discipulado, dijo la hermana Linda K. Burton, presidenta general de la Sociedad de Socorro. “Si estamos convertidas verdadera y profundamente al principio de la modestia, entonces influye no sólo lo que escogemos vestir sino lo que decimos, vemos o leemos. Las mujeres modestas Santos de los Últimos Días se ven a sí mismas ‘distintas y diferentes en una manera feliz’ de la manera del mundo”.

La hermana Burton dijo que es importante que los padres enseñen a sus hijos cómo se siente tener el Espíritu Santo y cómo responder a los sentimientos que Él les da, en particular con respecto a las decisiones sobre la modestia. “Enseñar el por qué”, aconsejó a la hermana Burton. “La razón por la que hacemos estas cosas es que queremos estar y llegar a ser como nuestro Padre Celestial. Pueden demostrar que son discípulos de Jesucristo y que lo aman por la forma en que tratan su cuerpo”.

En un mundo donde las estrellas del cine, la cultura popular y los programas de televisión definen las normas de belleza y el modo de vestir, las mujeres Santos de los Últimos Días deben ser distintas y diferentes, dicen las líderes generales de las organizaciones auxiliares de la Iglesia.

Ella insta a los padres a ayudar a sus hijos para que aprendan a tomar buenas decisiones. “A veces cometerán errores. Pero podemos ayudarles a aprender de esos errores”, dijo ella. “Tenemos que ayudar a crear una conexión de lo que creemos a lo que hacemos”, dijo la hermana Burton. “Tenemos que preguntar, ‘¿Qué haría Jesús?’ y entonces responder, ‘Hago sólo las cosas que le agradan’. La modestia ciertamente agrada al Señor. Pero requiere valor”.

La hermana Rosemary M. Wixom dijo que los niños aprenden en la Primaria un poderoso mensaje de identidad: “Soy un hijo de Dios”. Es tiempo que empiecen a hablar acerca de las responsabilidades que se reciben con ese conocimiento, agregó. “Ya que eres un hijo de Dios, ¿entonces qué? Con ello viene la respuesta: ‘Es cómo me visto, cómo hablo, es mi relación con el Padre Celestial y Jesucristo. Debido a que soy un hijo de Dios reflejaré Su voluntad en todo lo que hago”. La hermana Wixom hizo hincapié en que los miembros de la Iglesia no pueden delegar a los medios de comunicación la enseñanza de sus hijos sobre la modestia. “El vestirse con modestia puede ser un desafío creativo”, agregó. “Sin embargo, en la actualidad, las jóvenes pueden lograrlo”.