Se presentan nuevos manuales de instrucciones durante la Reunión Mundial de Capacitación

  • 12 noviembre 2010

Los élderes M. Russell Ballard, Jeffrey R. Holland y David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles; Julie B. Beck, presidenta general de la Sociedad de Socorro; y Walter F. González, de la Presidencia de los Setenta, conversan acerca de algunos principios contenidos en los nuevos manuales de la Iglesia durante una reunión mundial de capacitación de líderes efectuada en noviembre de 2010.

Puntos destacados del artículo

  • Los manuales nuevos aclaran cuál es el propósito de la Iglesia
  • La mayoría de los cambios se encuentran en el Manual 2, entre otros, un enfoque basado en principios que permite la adaptación, cuando sea necesaria
  • Estudiar las instrucciones del manual y conversar sobre sus principios en las reuniones de consejo puede conducir a una mayor comprensión

“Los manuales serán una bendición para ustedes y para las personas a quienes sirvan si los leen, los comprenden y los siguen”.

-Presidente Thomas S. Monson

El presidente Thomas S. Monson y algunos miembros del Quórum de los Doce Apóstoles presentaron los nuevos manuales de instrucciones de la Iglesia, junto con algunos de los cambios significativos que contienen, durante la transmisión de una reunión mundial de capacitación de líderes que se efectuó el 13 de noviembre de 2010.

La capacitación de líderes en la que se presentaron los nuevos manuales -Manual 1: Presidentes de estaca y obispos y Manual 2: Administración de la Iglesia- se transmitió en veintidós idiomas para líderes del sacerdocio y de organizaciones auxiliares en noventa y cinco países.

Vea la trasmisión desde nuestros archivos en LDS.org.

Vea elManual 2: Administración de la Iglesia

Importancia de los manuales

“En los manuales hallamos seguridad”, dijo el presidente Monson al advertir contra las aberraciones que pueden infiltrarse en los programas de la Iglesia cuando los líderes no están familiarizados con las normas y los procedimientos de la Iglesia. “Serán una bendición para ustedes y para las personas a quienes sirvan si los leen, los comprenden y los siguen”.

Los manuales ofrecen más simplificación y flexibilidad a fin de evitar dos grandes peligros, de acuerdo con el presidente Boyd K. Packer, presidente del Quórum de los Doce Apóstoles.

El primero es el peligro de reglamentar tanto la influencia del Espíritu Santo al grado que no esté presente en los programas de la Iglesia. “Nos encontramos en una obra espiritual”, dijo, “y una obra espiritual debe ser guiada por el Espíritu”.

El segundo peligro es “establecer la Iglesia sin establecer el Evangelio”, añadió.

“Necesitamos tener la Iglesia en las vidas de los miembros y el Evangelio establecido en los corazones de los miembros”.

Cambios importantes

La mayor parte del texto del Manual 1: Presidentes de estaca y obispos permanece sin ningún cambio desde la actualización que se le hizo en 2006 al Manual de Instrucciones de la Iglesia, Libro 1. Se han incorporado las instrucciones de las cartas más recientes de la Primera Presidencia; los capítulos que tratan sobre los deberes del presidente de estaca y del obispo se han acortado y aclarado; y parte del material se ha reorganizado para que sea más fácil de consultar.

Los cambios al Manual 2: Administración de la Iglesia son más extensos. El enfoque basado en principios tiene como fin reducir la complejidad de los programas de la Iglesia y permitir que haya algo de adaptación local sin sacrificar la uniformidad de las normas, los procedimientos y los programas.

Otros cambios notables son: la reducción de la cantidad de trabajo del obispo mediante la ampliación de la función del consejo de barrio y sus miembros; el posible aumento de la frecuencia de las reuniones de consejo de barrio; la aclaración de la misión de la Iglesia; la incorporación de la obra del comité de bienestar de barrio a los diálogos de los consejos ejecutivos del sacerdocio (a los que se puede invitar a la presidenta de la Sociedad de Socorro, si es necesario) y de los consejos de barrio; la eliminación de un comité de actividades de barrio permanente y el manejar las actividades mediante el consejo de barrio, entre otros.

La misión de la Iglesia

Los nuevos manuales aclaran cierta confusión en cuanto a los tres aspectos de la misión de la Iglesia: proclamar, perfeccionar y redimir, a los cuales se refirió la Primera Presidencia en 1981.

En el Manual 2, sección 2.2, se reafirma la intención que tuvo la Primera Presidencia en 1981 al decir que estos tres aspectos eran parte de una gran obra: “Dios organizó La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días con el fin de ayudar en Su obra de llevar a cabo la salvación y la exaltación de Sus hijos” (véase Moisés 1:39).

El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, advirtió en contra del prestar “atención excesiva a las definiciones y los límites de estos tres aspectos de la obra del Señor” o “excluir otros elementos esenciales como el cuidar de los pobres”.

Él dijo: “El principio general que se menciona en la sección 2.2 es que ‘los programas y las actividades de la Iglesia [tienen el objetivo de] apoya[r] y fortalece[r] a las personas y a las familias’”.

Uniformidad y adaptación

Los principios y las doctrinas que se encuentran en los primeros tres capítulos del Manual 2 “conforman la base de la administración de la Iglesia y deben sustentar todo lo que los [líderes] hagan”, dijo el élder Quentin L. Cook del Quórum de los Doce Apóstoles. Sin embargo, los capítulos del libro que siguen, especialmente un nuevo capítulo llamado “Uniformidad y adaptación”, ayudan a explicar en qué áreas de los programas y las normas de la Iglesia hay flexibilidad.

Este capítulo ayuda a “exponer en qué asuntos debe haber uniformidad en todas partes de la Iglesia” y además “contiene principios sumamente importantes que establecen las circunstancias que pueden dar lugar… a la adaptación local”, dijo el élder Cook.

Algunos ejemplos de adaptaciones que pueden hacerse de manera apropiada incluyen la cantidad de líderes en las organizaciones auxiliares y los programas de ellas, así como el formato y la frecuencia de las reuniones y las actividades de liderazgo. Entre las circunstancias que deben tomarse en consideración se encuentran las circunstancias familiares, los medios de transporte y de comunicación, el contar con pocos miembros y la seguridad.

“Al considerar qué adaptaciones podrían ser apropiadas, los líderes siempre deben buscar la guía del Espíritu y el consejo de su autoridad presidente inmediata”, dijo el élder Cook.

 

Avanzar

Mientras se encontraba dirigiendo una mesa redonda, el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, sugirió que el estudiar las instrucciones capítulo a capítulo y analizar los principios en las reuniones de consejo podría llevar a aprenderlos más profundamente.

Si los líderes tienen preguntas acerca de normas o programas, las cuales no puedan responderse mediante los manuales, deben consultar al líder del sacerdocio que les presida, aconsejó el élder Oaks. Cuando se trata de dudas no resueltas, él dijo que “sólo los líderes mayores del sacerdocio deben consultar a la Oficina de la Primera Presidencia”.

Una segunda reunión mundial de capacitación de líderes se transmitirá en febrero de 2011, y se centrará detenidamente en las responsabilidades de los presidentes de estaca y los obispos, el trabajo de los quórumes y de las organizaciones auxiliares y los desafíos especiales de las unidades que no cuentan con la cantidad de miembros ni con los líderes suficientes para poner en práctica los programas de la Iglesia en su plenitud.