Nuevos presidentes de misión bendecidos por ejercer la fe

- Heather Whittle Wrigley, Noticias y eventos de la Iglesia

  • 1 julio 2011

Los recién llamados presidentes de misión asisten a una sesión de cuatro días en el Centro de Capacitación Misional de Provo, Utah, poco antes de entrar al campo misional.

“Muchas veces en nuestra vida… hemos dicho que pondremos al Señor en primer lugar y que para el Señor haremos lo que sea, iremos donde sea. Así que en realidad no pensamos en términos de sacrificio… Es un privilegio; es un honor dejarlo todo”. —Marcus Martins, presidente de la Misión Brasil São Paulo Norte

En junio, 128 nuevos presidentes de misión y sus esposas fueron invitados al Centro de Capacitación Misional de Provo, Utah para recibir instrucción antes de partir hacia sus diferentes asignaciones.

El presidente Thomas S. Monson dio apertura al seminario, que duró cuatro días, del 22 al 26 de junio de 2011, diciendo: “Han sido escogidos de entre los más fieles de la Iglesia, y ahora tienen la oportunidad de ir al campo del Señor a cosechar… No sé de ningún otro campo que produzca rosas más fragantes o abundantes que el campo misional al cual han sido llamados”.

Las parejas provienen de todas partes del mundo —22 países diferentes— y servirán en todo el mundo en 18 idiomas diferentes. Sus orígenes son diversos; entre ellos hay empresarios de diferentes campos, profesores, abogados, e incluso un piloto de pruebas del programa del cazabombardero F35. Pero ya todos tiene algo en común.

Estos recién llamados presidentes de misión y sus esposas han hechos sacrificios para prepararse temporal y espiritualmente, y casi de manera inmediata están viendo las bendiciones de ejercer la fe.

Ofreciendo sacrificios

Servir como presidente de misión es una asignación que supone tres años de desafío como de entusiasmo espiritual. Al dedicarse a este llamamiento, muchas parejas básicamente ponen sus vidas en espera, incluidos sus trabajos y sus familias.

El llamamiento supone una interrupción de sus vidas profesionales; en algunos casos una disminución en sus finanzas. Mientras que la Iglesia proporciona a los presidentes de misión una asignación mínima para vivir, las parejas disponen de los medios económicos para compensar dicha asignación con sus propios fondos.

Cuando Marcus Martins y su esposa, Mirian, que residen en Laie, Hawai, EE. UU., recibieron su llamamiento a la Misión Brasil São Paulo Norte, el élder Jeffrey R. Holland del Quórum de los Doce Apóstoles les dijo que tendría que haber sacrificio, pero también les dijo que no sacrificaran demasiado.

Los Martins fueron a casa y oraron para saber cómo podrían aceptar esta oportunidad. Vendieron todo. “La bendición: vendimos todo en un solo día ”, dijo la hermana Martins. “Fue un milagro para nosotros”.

No todos pueden sacrificarse económicamente al organizar sus finanzas y realizar transiciones laborales, pero cada presidente de misión y su esposa se enfrentarán a algún tipo de sacrificio que probará su fe, en especial el tiempo con la familia.

Cuando Gary y Pamela Rasmussen, de Tucson, Arizona, EE. UU., aceptaron el llamamiento a la Misión Japón Sendai, sabían que iban a dejar atrás a sus seis hijos y 23 nietos.

“Sé que nuestro Padre Celestial puede cuidar de los hijos mejor que yo”, dijo la hermana Rasmussen. “De modo que estamos felices de hacer esto y sentimos que esto será una gran bendición para ellos. Y ya hemos visto las bendiciones, sólo en el crecimiento de los hijos y de los nietos”.

Cuando Larry Gelwix y su esposa, Cathy, regresen de su misión a Fresno, California, EE. UU., habrán pasado cinco años desde que estuvieron en casa con su hijo más pequeño, Keaton, quien está sirviendo en la actualidad en la Misión Canadá Calgary.

“Cuando todos los misioneros regresan a casa… hay un tiempo muy entrañable de reconexión con el hijo o la hija”, dice el presidente Gelwix. “Esa no va a ser nuestra experiencia. No lo querríamos de ninguna otra forma, aunque sí te toca el corazón”.

Muchos de los que aceptan el llamamiento para servir como presidentes de misión y compañeras de presidente de misión expresan esa actitud de sacrificio.

“A veces me pregunto qué es lo que se considera como sacrificio, porque algo que puede ser muy difícil para uno quizás no lo sea para otro”, dijo el presidente Martins. “Muchas veces en la vida… hemos dicho que pondremos al Señor en primer lugar y que para el Señor haremos lo que sea, que iremos adonde sea. Así que en realidad no pensamos en términos de sacrificio… Es un privilegio; es un honor dejarlo todo”.

Si estáis preparados

En el tiempo previo a que los presidentes de misión y sus esposas comiencen su asignación misional, hay mucha preparación espiritual y temporal. Generalmente, los presidentes de misión son llamados con más de seis meses de antelación, aunque no conozcan la misión específica adonde van a ser asignados hasta pocos meses antes.

A veces se reduce ese tiempo de preparación. Brent y Anne Scott, oriundos de Eden, Utah, EE. UU., fueron llamados a supervisar la Misión Canadá Toronto, sólo una semana antes del seminario para nuevos presidentes de misión y dos meses antes de que comenzaran su servicio.

Entre medio de contarles a los amigos y a la familia, e intentar hacer arreglos de la casa, han estado estudiando manuales, escuchando varios CD y haciendo otras preparaciones espirituales. Pero dijeron que su preparación más grande fue el seminario en el CCM.

“Es una inmersión espiritual de conocimiento”, dijo el presidente Scott. “Estar con un grupo de personas que se han [sacrificado para servir al Señor] y aprender de profetas, videntes y reveladores… ha sido absolutamente una de las experiencias más grandes de nuestra vida”.

Cuando llegó a la puerta de su casa una caja llena de manuales, sólo unos días después de aceptar su llamamiento, los Martins empezaron a devorar el material. También recibieron un cursillo tutorial de capacitación a distancia de 10 semanas sobre cómo usar Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, el plan de estudios estándar para todos los presidentes de misión, misioneros de tiempo completo y misioneros de barrio.

Sin embargo, antes de recibir los materiales de apoyo que proporciona la Iglesia, muchos presidentes de misión reconocen que el Señor empezó a prepararlos mucho antes de su llamamiento.

El presidente Rasmussen aprendió Japonés cuando sirvió una misión en Japón de 1970 a 1972. Gracias a esa experiencia de hace unos 40 años, él está familiarizado con la cultura y, al estudiar, está volviendo a recordar el idioma.

Los presidentes Martins, Gelwix, Rasmussen y Scott dijeron que su servicio en la Iglesia —como misioneros, obispos, presidentes de estaca, maestros de instituto, etc.— ha sido parte esencial de su preparación para sus llamamientos como presidentes de misión.

“Se puede decir que hemos sido preparados con antelación para esto”, dijo el presidente Martins, quien sirvió como obispo en un barrio estudiantil de BYU–Hawai. “Esas interacciones con los estudiantes y miembros del barrio fueron muy importantes, porque… los problemas que enfrentaban en muchos aspectos eran similares a los que enfrentan los misioneros en el campo”.

“Hay una ternura que uno siente”, dijo el presidente Scott, describiendo el sentimiento que tiene desde que recibió el llamamiento. “Puedes sentir el corazón enternecerse y el espíritu prepararse”.

Para que aprendas sabiduría

El seminario de presidentes de misión los reúne a todos para aprender a los pies de los apóstoles y profetas.

En el seminario de cuatro días, en el mes de junio, los presidentes de misión y sus esposas fueron alimentados espiritualmente con mensajes de la Primera Presidencia y varios miembros del Quórum de los Doce Apóstoles.

“Al escucharlos, al enseñarnos ellos a nosotros, [hemos sentido] que el Señor está allí, que Él se preocupa, que ésta es Su obra, que estos son Sus siervos y que nosotros tenemos el privilegio de ir y representar a nuestro Salvador”, dijo la hermana Scott.

El élder Russell M. Nelson del Quórum de los Doce Apóstoles dirigió la palabra a los asistentes varias veces. El viernes por la mañana expresó algunas de sus esperanzas para los nuevos presidentes de misión y sus esposas.

“Que tengan buena salud física, emocional y espiritual [y] éxito al aprender, enseñar y aplicar la doctrina de Jesucristo”, dijo él. “Mi esperanza incluye la habilidad de ustedes de aprovechar el poder de los miembros; de enfocarse en las ordenanzas; de ser uno con el Señor, los miembros de la Iglesia y esos maravillosos misioneros que se les ha confiado a su cuidado”.

El élder David A. Bednar del Quórum de los Doce Apóstoles concluyó la instrucción del viernes analizando cinco requisitos básicos para llegar a ser “misioneros de Predicad Mi Evangelio” en un devocional para todos los misioneros y los nuevos presidentes de misión y sus esposas.

El presidente Gelwix resumió lo que él aprendió de los líderes de la Iglesia desde que aceptó el llamamiento: “Junto con decir que estos llamamientos vienen del Señor, la única manera en que se puede tener éxito es buscar consejo del Señor y ser guiado por el Espíritu Santo”.

Recibiendo las bendiciones de los cielos

El llamamiento de presidente de misión puede ser tanto exigente como gratificante

Los presidentes de misión establecen las reglas de la misión, presentan metas y aplican disciplina. La asignación del presidente de misión requiere que viaje a las conferencias de zona trimestralmente. El presidente y su esposa deben mantener contacto con los misioneros, ya sea por teléfono, correo, o visitas personales. En general, fomentan la buena voluntad y el servicio por toda la misión.

Además, en donde no haya estacas de la Iglesia, los presidentes de misión pueden supervisar un número de distritos y ramas, asumiendo responsabilidades tales como la supervisión de las recomendaciones para el templo y las medidas disciplinarias de la Iglesia. Con regularidad dan informes de sus llamamientos y responsabilidades a las Oficinas Generales de la Iglesia.

¿Cuál es la razón de todo ello? “La fe”, dijo simplemente el presidente Scott.

“Requiere mucha fe en la obra, mucha fe en la habilidad del Señor de guiarnos y en nuestra habilidad de… vivir en la manera que tenemos que vivir para ser receptivos a esos susurros”, dijo él. “Esa fe crece a medida que… [reconocemos] que nos dirige y que las cosas que se nos enseñan son importantes”.

El élder D. Todd Christofferson del Quórum de los Doce Apóstoles describió parte del milagro de la obra misional. “Su propia fe en Cristo y la fe de sus misioneros crecerá de forma maravillosa al procurar ustedes y ellos conocer y hacer la voluntad de Dios”, dijo él. “La fe, un principio de acción que está ya en ustedes, también se convertirá en un principio de poder”.

El presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero de la Primera Presidencia, prometió a los asistentes al seminario que tendrían éxito como líderes de la Iglesia, como misioneros y como compañerismos.

“Asegúrense de salir de este seminario con una definición correcta de éxito implantada en su corazón y mente”, dijo él. “Al fin y al cabo, los frutos de su labor como presidente de misión y el de su esposa se verán y sentirán en la vida de sus misioneros, en la vida de los conversos que acepten el mensaje, en la vida de los miembros que serán fortalecidos por su trabajo, ejemplo y testimonio, y nada menos que por sus propias familias”.

Después de meses de preparación y una semana de capacitación en el CCM, estos nuevos presidentes de misión y sus compañeras, entrarán en sus áreas asignadas de trabajo con una fe producida por sacrificio, preparación y testimonio.

“Tenemos un testimonio de que todos los llamamientos misionales vienen del Señor. Ese testimonio se ha reconfirmado y grabado en nuestras almas”, dijo el presidente Gelwix. “Nuestra fe es bastante simple. Si está bien con Él, tiene que estar bien con nosotros, y lo está”.