Una nueva herramienta ayuda a exmisioneros a crear planes para toda la vida

Por Jenny Poffenbarger, redactora de Church News de LDS.org

  • 20 Julio 2015

Se ha publicado un curso en línea llamado “Mi plan” para ayudar a los misioneros que terminan la misión a usar sus experiencias misionales para planificar el discipulado continuo de toda la vida.

Puntos destacados del artículo

  • El curso consiste en ocho lecciones interactivas.
  • El programa “Mi plan” permite que los misioneros utilicen las experiencias y habilidades que obtuvieron en la misión como un fundamento sobre el cual pueden edificar el resto de su vida.
  • Los padres y líderes de la Iglesia seguirán haciendo un seguimiento y apoyando las metas y los planes que los misioneros crean.

“La misión es el CCM para el resto de la vida. La misión no debe ser un evento aislado en nuestra vida. Nos prepara para todo lo demás que tenemos que hacer”. –Presidente Steve Peterson, presidente de la Estaca South Weber, Utah

La Primera Presidencia ha anunciado un nuevo curso en línea llamado Mi plan (sitio en inglés, pronto estará disponible en español) para ayudar a los misioneros que terminan la misión a usar sus experiencias misionales para planificar el discipulado continuo de toda la vida. El programa estará disponible en agosto de 2015 en myplan.lds.org.

¿Qué es “Mi plan”?

El curso consiste en ocho lecciones interactivas disponibles en el Portal misional. La primera lección se completa luego de recibir el llamamiento misional y antes de ingresar al CCM, la segunda a la mitad de la misión y las restantes seis durante el último traslado del misionero. A quienes no tengan acceso a internet, se les proporcionará un cuadernillo.

Cómo crear el plan

El programa “Mi plan” permite que los misioneros utilicen las experiencias y habilidades que obtuvieron en la misión como un fundamento sobre el cual pueden edificar el resto de su vida. Los misioneros van a reflexionar sobre cómo su misión los ha puesto en la senda hacia la vida eterna y luego planificar los pasos posteriores a la misión en ese sendero, lo cual implica metas futuras, como la familia, el servicio, la formación académica y los objetivos profesionales.

“Cuando los misioneros fijan metas con espíritu de oración y hacen planes y luego continúan consultando con el Señor en cuanto a las metas y los planes, siguiendo la guía del Espíritu, descubren que sus planes naturalmente concuerdan con el plan del Señor debido a que sus deseos han cambiado”, explicó el élder Mervyn B. Arnold, de los Setenta.

“No se trata solamente de ‘mi plan’. Se trata sobre descubrir el plan de Dios para ustedes”.

“Algo que me gustó mucho sobre ‘Mi plan’ es que se basa en el fundamento de Jesucristo y el Evangelio”, dijo Stephen Henriksen, exmisionero de Visalia, California. “Me ayudó a desarrollar la determinación de mantenerme sobre ese fundamento”.

Al principio, el hermano Henriksen tenía algunas preocupaciones sobre el regresar a su casa, pero “Mi plan” le ayudó a darse cuenta de que él podría tener en el hogar el mismo poder espiritual que tenía en la misión. Las metas le ayudaron a visualizar su camino futuro. “Ya lo tenía en mente, pero ahora está escrito”.

La función del presidente de misión

Se anima a los misioneros a compartir sus planes personales con los presidentes de misión, quienes los utilizarán durante su última entrevista antes de volver a casa.

Maurice Hiers, expresidente de la Misión Utah Ogden, hizo una prueba del programa “Mi plan” con sus misioneros que regresaban a casa. Él dijo que la función de un presidente de misión es asegurarse de que los misioneros tengan un fundamento sólido. “Cuando el élder Holland me apartó, me dijo: ‘Usted es responsable de estos misioneros, y los hijos y nietos de ellos. Debe asegurarse de que tengan un testimonio’”.

El presidente Hiers recalcó la importancia de hablar sobre el plan durante las entrevistas finales, pero también dijo que si no se hace un seguimiento cuando el misionero vuelve a su casa, será “solamente una sesión de preguntas y respuestas”.

“Hay mucho poder en el seguimiento”.

El seguimiento

También se invita a los misioneros que regresan a casa a compartir sus planes con los presidentes de estaca, padres, líderes locales de la Iglesia y otras personas que estén dispuestas a apoyarlos en sus esfuerzos por seguir siendo fieles discípulos de Jesucristo. Los padres y líderes de la Iglesia seguirán haciendo un seguimiento y apoyando las metas y los planes que los misioneros crean.

Steven Peterson, presidente de la Estaca South Weber, Utah, y expresidente de la Misión Uruguay Montevideo Oeste, puso en práctica una prueba piloto del programa “Mi plan” en su estaca. Siete misioneros de su estaca recibieron recursos para crear un plan de discipulado continuo antes de llegar a casa. Compartieron sus planes con los padres, obispos y líderes del barrio. “Teníamos presidencias de cuórum de élderes y Sociedad de Socorro fantásticas que hacían un seguimiento con estos misioneros cada mes y les preguntaban cómo les iba con sus metas”, dijo el presidente Peterson.

Si los exmisioneros no estaban viviendo de acuerdo a esas metas, se las recordaban y los alentaban; y pronto volvieron a encaminarse. Los siete exmisioneros están activos y progresando.

“La maravilla de este programa es el asesoramiento cercano que se lleva a cabo”, dijo el presidente Peterson. Continuó explicando que el asesoramiento debe “fusionar la autosuficiencia espiritual y temporal”. Uno de estos exmisioneros se había puesto la meta de seguir una carrera en leyes. Se dirigió a un miembro de la estaca, quien era abogado, y lo aconsejó. Él ahora está haciendo una pasantía con el senador Orrin Hatch, de Estados Unidos.

Los padres también pueden desempeñar una función vital en el asesoramiento de los exmisioneros. “Cuando los padres están al tanto de esas [metas], en vez de decir: ‘Bueno, ellos ya son adultos. En realidad no deberíamos intervenir’, los padres pueden hacer un seguimiento y trabajar con ellos”, dijo el presidente Peterson.

“Si esto se hace correctamente, en vez de estar completamente solos, [los exmisioneros] estarán rodeados por un grupo de personas que no los dejarán caer”.

El CCM para el resto de tu vida

El presidente Peterson explicó que a menudo decimos de los exmisioneros: “¡Ah, pronto volverá a la normalidad”. Citando al élder Shayne M. Bowen, el presidente Peterson explicó: “Si ser normal es ser lo que eran antes de la misión, espero que nunca sean normales otra vez”.

“Si uno se olvida de lo que aprendió en la misión, ¿cuál fue el propósito de servir en una misión? El hecho es que la misión es el CCM para el resto de la vida. La misión no debe ser un evento aislado en nuestra vida. Nos prepara para todo lo demás que tenemos que hacer”.

“Mi plan” conecta directamente los hábitos espirituales y las habilidades que los misioneros desarrollan en la misión con su vida diaria luego de la misma, en los salones de clase, empleos y futura vida familiar. “Necesitan ayudarles a hacer esa conexión”, dijo el presidente Peterson. “Los vemos como dos cosas separadas, cuando en realidad solo continúan viviendo los principios del Evangelio en un entorno diferente”.

Aunque es importante que los miembros del barrio ayuden a los exmisioneros, también se insta a los miembros a dar a los exmisioneros cosas para hacer en el barrio. “Se debe cuidar a los exmisioneros, ministrarles, pero lo más importante, ellos deben tomar parte en la edificación del reino por medio de asignaciones. Ellos son recursos valiosos”, dijo el élder Arnold.