"Por sus frutos los conoceréis"

- Oficina de Asuntos Públicos, Área de Europa

  • 12 de Octubre de 2013

Misioneros enseñando a una familia

Puntos destacados del artículo

  • En mayo de 1969, en Madrid, el Élder Marion G. Romney dedicó España para la predicación del Evangelio

La luz ilumina un precioso edificio blanco con una placa junto a su puerta de hierro. En ella se lee: Templo de Madrid. Bienvenidos. Hombres jóvenes con camisa blanca y corbata de rayas, mujeres jóvenes con ropa modesta y colorida, aparecen ante nuestros ojos. Placas brillantes que se llevan sobre el corazón proclaman: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Padres y madres, con niños riendo a su lado, se unen a ellos con gusto, junto con sus abuelos, otros familiares y vecinos. Todos sonríen como en una foto de grupo.

Estas caras felices pertenecen a misioneros y otros miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en España. Todos comparten con alegría el mensaje del Evangelio sobre el Salvador y siembran su amor por el Señor en el corazón de sus amigos y conocidos y otras personas que buscan guía espiritual. Las semillas que siembran están floreciendo: 50.000 miembros y siguen creciendo, con conversos desde las islas Baleares a las Canarias, desde Cádiz hasta Bilbao. Actualmente hay catorce estacas, cinco de las cuales se han organizado durante los últimos cuatro años, la más reciente en las islas Canarias, y existen más de 135 barrios y ramas por todo el país. Muchos de los 75.000 misioneros de la Iglesia son fieles jóvenes españoles de ambos sexos que sirven en las misiones de Madrid, Barcelona y Málaga, así como en países del mundo entero, para aportar los frutos de la expiación del Salvador a sus hermanos y hermanas de todas partes.

Misioneros en Zaragoza, todos los cuales se disponen a prestar servicio con no más de un mes de diferencia entre unos y otros en la fecha de salida.

Misioneros enseñando el Evangelio.

El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo, se regala con mucha alegria.

El Libro de Mormón.

Manos de servicio jóvenes y adultas de los Santos de los Últimos Días ayudan a las poblaciones de su país a florecer, limpiando parques, aceras y terrenos de construcción y sus generosas donaciones de sangre contribuyen a salvar vidas de su familia mundial.

Manos Mormonas que Ayudan en Segovia, España.

Campaña de donación de sangre en Segovia, España.

Todo se comparte con buena voluntad y una sonrisa; los miembros de la Iglesia han recibido mucho reconocimiento y gratitud, como el premio Mérito nacional a la donación altruista de sangre en España en junio de 2012, otorgado por la Federación Española de Donantes de Sangre, por su valioso servicio a los demás. Este servicio se prolonga en la sagrada obra que se lleva a cabo en el templo de la Iglesia en Madrid, donde se unen familias para siempre. En esta época de cosecha espiritual en España, los trabajadores abundan y son diligentes.

La siembra comenzó hace mucho tiempo, cuando un recién nacido llegó a una adorable familia en Garganta la Olla (Cáceres), con el nombre de Melitón González Trejo. Corría el año 1844. Hijo de una familia aristocrática, gozaba de un alto nivel cultural y era notorio en el lugar. Tenía una naturaleza inquisitiva y con frecuencia meditaba cuestiones relacionadas con la religión. De joven, fue oficial del ejército español; un día escuchó a un compañero hablar de un grupo de personas en las Montañas Rocosas de los Estados Unidos, los cuales aseguraban que estaban guiados por un profeta.

Sintió la necesidad urgente de buscarles y pidió que se le trasladara a Cuba, con la esperanza de encontrar la manera de visitar a este grupo. En vez de ello, se le trasladó a las Filipinas. Mientras se encontraba allí, tuvo un sueño que confirmó su determinación de viajar a Utah. Más adelante, renunció a su cargo y viajó a Salt Lake City, donde conoció al presidente Brigham Young. Se le enseñó el Evangelio y fue bautizado en 1874, con lo cual se convirtió en el primer converso español de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Le confió al presidente Young que su sueño ferviente era traducir el Libro de Mormón al español y llevar el Evangelio a su gente. En la primavera de 1875, ese sueño se convirtió en realidad. Terminó la traducción completa del Libro de Mormón, con la ayuda de su amigo y compañero de misión, James Z. Stewart. Partes de esa traducción fueron publicadas ese año y la traducción íntegra lo fue en 1886. Aunque Melitón Trejo nunca regresó a España, el Libro de Mormón abrió las puertas a muchas futuras conversiones en su país nativo.

Melitón González Trejo.

Casi 100 años después del nacimiento de Melitón Trejo, otra familia dio la bienvenida con gratitud a un bebé, en la ciudad de Barcelona, al cual se le dio el nombre de Juan Ventura Subirats. Era el año 1925. Poco después nació su hermano Jordi. Al igual que lo fue Melitón, estos niños eran brillantes y curiosos y también buscaban respuesta a preguntas religiosas. A finales de los años cuarenta, recibieron un ejemplar del Libro de Mormón de parte de un conocido de Salt Lake City. Lo leyeron, creyeron que era verdadero y desearon bautizarse. En aquel momento no se podían efectuar ordenanzas SUD en España, así que Jordi se bautizó en Francia en 1950 y en 1952 Juan se unió a él. Fueron los primeros miembros conversos que llegaron a tierras españolas.

Juan Ventura y Jordi Ventura.

Los años que pasaron desde Melitón Trejo hasta los hermanos Ventura fueron años de restricciones religiosas e intolerancia en España. Las nuevas religiones no eran bienvenidas.

Tras la Segunda Guerra Mundial y durante el régimen de Franco, España y los Estados Unidos acordaron establecer bases militares en España. En 1955 comenzó a llegar personal militar estadounidense aquí. En 1956, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días recibieron permiso para llevar a cabo servicios de adoración en las bases los domingos, siendo la primera organización no católica en hacerlo, y estaban bajo la jurisdicción de la misión francesa. Esto fue el comienzo de la Iglesia en la España moderna.

Sin embargo, no fue sino hasta la entrada en vigor de la ley de libertad religiosa en España en 1967 cuando la Iglesia recibió reconocimiento oficial. Fue en 1968, y se organizó la primera rama española de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Madrid. En mayo de 1969, en una colina con vistas a la capital, el élder Marion G. Romney, apóstol procedente de Salt Lake City, dedicó el país para la predicación del Evangelio.

Dedicación de España para la obra misional por el apóstol Marion G. Romney.

En junio de 1969, los élderes José Luis Barco, Robert Hernández, Craig Ward y Clark B. Hinckley fueron reasignados de la Misión Argentina Norte a España como los primeros misioneros de tiempo completo, y más adelante se organizó la primera misión, en 1970.

En el momento de la llegada de los misioneros, había tres miembros de la Iglesia españoles:

Antonio Llorente, Ángel Herrero Mullor y José María Oliveira Aldamiz. [Más tarde, el hermano Herrero, que había estudiado el Evangelio con Antonio Llorente, se convirtió en el primer misionero nativo de tiempo completo y prestó su servicio misional en España. El hermano Oliveira llegó a ser el primer élder español ordenado al sacerdocio de Melquisedec de la Iglesia, el primer presidente de rama nativo de la rama de Madrid de habla española, en 1968, y el primer presidente de estaca de España, en 1982 en Madrid.]

Juan Ventura a la izquierda, José María Oliveira a la derecha.

Pronto se unieron a ellos otros hermanos y hermanas muy dedicados. Uno de estos primeros nuevos miembros fue Manuel Conejero Catalán, quien se bautizó en 1969 a los 80 años. Tras su primera conversación acerca de la Iglesia con él, el élder Clark Hinckley y su compañero le dejaron un folleto sobre José Smith. El hermano Conejero lo describe así: “Me quedé despierto toda la noche leyendo... [el folleto]. Aquella fue mi conversión. Supe que fue un profeta... Me parecía como si hubiera sido miembro de la Iglesia toda mi vida”.

Manuel Conejero Catalán.

Arturo Torres-Álvarez, otro de los primeros conversos, cuenta sus sentimientos en l974: “He estado prestando servicio en el ejército de mi país y he permanecido en lugares donde no hay ramas de la Iglesia... Cómo me duele [no] escuchar voces cantando alabanzas a nuestro Padre eterno... y escuchar mensajes inspirados [de] nuestros líderes... Mi corazón anhela las cosas celestiales, anhela el dulce perfume de lo sagrado que nuestra Iglesia emana”.

Jesús R. Gómez Vega, nacido en las islas Canarias, fue llamado a servir en una misión en su España natal, pero su misión fue interrumpida por el servicio militar obligatorio en 1978. Predicó el Evangelio a lo largo de su servicio en el ejército y llamó la atención por su fortaleza de carácter. Su comandante general dijo de él: “Nunca he oído hablar de la Iglesia Mormona, pero sin duda me gustaría tener más soldados que pertenecieran a ella, cumplieran las leyes y conocieran el significado de la disciplina”. El élder Gómez Vega regresó a la misión para terminarla y es considerado como uno de los misioneros más humildes y eficaces que hayan servido en España.

Eva Hernández González, quien sirvió en una misión en las islas Canarias y ayudó a traducir Doctrina y Convenios, La Perla de Gran Precio e Historia de José Smith al catalán, cuenta su conversión. En 1978, su madre oró a Dios y le dijo que si no encontraba la iglesia verdadera en una semana, ya no volvería a orar más y dejaría de creer en Él. El último día de esa semana, dos misioneros de la Iglesia SUD llamaron a su puerta, enseñaron a Eva y a su madre el Evangelio y más adelante las bautizaron.

Estos miembros pioneros, todos ellos firmes defensores de su testimonio de la veracidad del evangelio de Jesucristo, son ramas del árbol de vida que constituye la obra del Señor en la España actual. Sus semillas de fe y dedicación, aun siendo legados del pasado, están produciendo una cosecha copiosa hoy. Desde el humilde sueño de Melitón Trejo por su gente, se ha logrado dejar un Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo en español en manos del rey de España. Gordon B. Hinckley fue recibido por el rey Juan Carlos en 1992, momento en que le regaló un ejemplar personalizado del Libro de Mormón, y de nuevo en 1999 como Presidente de la Iglesia, cuando le regaló a Él y a la reina Sofía una estatua del Christus.

El Presidente Hinckley saluda a D. Juan Carlos I, Rey de España.

El rey y la reina de España reciben al presidente Hinckley (Figura 13)

Al día siguiente de la visita al rey y a la reina en mayo de 1999, el presidente Hinckley dedicó el Templo de Madrid, España.

Templo de Madrid.

El Libro de Mormón también ha llegado a las manos agradecidas de hijos de Dios que viven en ciudades, montañas y costas españolas, y todas ellas han honrado sus enseñanzas sobre Cristo. Setentas de Área, presidentes de misión y estaca, obispos y hermanas que son líderes de las organizaciones auxiliares se unen a los demás miembros para adorar al Divino Padre y a Su Santo Hijo. Gozan de la sagrada obra que se efectúa en el templo o “Casa del Señor” situada en Madrid, donde se explica el plan de Dios para Sus hijos y se une a familias para toda la eternidad. También invitan a toda persona de todo lugar a venir a Cristo y participar de Sus abundantes bendiciones.

“Por sus frutos los conoceréis”, escribió Mateo en El Nuevo Testamento (Mateo 7:20), y la cosecha es abundante, dulce y deliciosa en la viña de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en España.