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Centenario del campamento de las Mujeres Jóvenes: Vislumbrar el Cielo

Por Por Sarah Jane Weaver, asistente de editor de Noticias de la Iglesia

  • 5 septiembre 2012

Durante 2012 se ha cumplido un centenario desde el primer campamento oficial de las Mujeres Jóvenes. Hoy, como entonces, el campamento es un lugar donde las mujeres jóvenes pueden apreciar la naturaleza y aprender acerca de sí mismas.

Este verano miles de mujeres jóvenes en todo el mundo siguen una tradición de cien años al dejar lo mundano atrás, al poner las manos a la obra y al aprender que pueden hacer cosas difíciles.

La hermana Elaine S. Dalton, presidenta general de las Mujeres Jóvenes, dijo que el campamento de las Mujeres Jóvenes es importante, porque se enciende el fuego de la fe en el corazón de las jovencitas.

“En el campamento pueden desconectarse de toda la tecnología, de toda la presión de grupo, incluso de la presión de ponerse maquillaje y de verse bien todo el tiempo”, dijo. “Pueden conectarse con su Padre Celestial y con su verdadera identidad”.

Es una tradición que comenzó mucho antes de los teléfonos celulares o iPods.

En el verano de 1912, ochenta y dos mujeres jóvenes de la Estaca Liberty, en Salt Lake City, participaron en un campamento de resistencia que duró una semana, el primero de la Iglesia. Durmieron en una cabaña y aprendieron acerca de las flores, los insectos, las aves y las plantas. Con la ayuda de los 15 líderes, cocinaron alimentos y comieron al aire libre y construyeron un estanque para nadar.

Este verano las mujeres jóvenes Santos de los Últimos Días hicieron muchas de esas mismas cosas.

Laurie McIntosh, presidenta de las Mujeres Jóvenes de la Estaca Klein, Texas, dijo que es difícil precisar los detalles del campamento de su estaca. “Si empiezo a hablar del campamento de las jóvenes, quizás no pueda parar”, dijo ella.

Dijo que su experiencia de campamento fue pacífica, a pesar del tiempo tormentoso. Fue una oportunidad para las mujeres jóvenes en su estaca de aprender acerca de sí mismas. “Aprenden a ser buenas líderes”, dijo ella. “Ven que no están solas y hacen amistades de por vida”.

Jenn Halvas, directora de campamento en el Barrio Lone Tree, de la Estaca Castle Rock, Colorado, también dejó el campamento recordando la hermandad y el amor que había presenciado. “Al estar ahí sin ninguna distracción, en contacto con la naturaleza, encontrarse con otras chicas que creen lo mismo” es algo que ella sabe que las mujeres jóvenes atesorarán.

Es la conexión entre las mujeres jóvenes y sus líderes lo que hace que el campamento sea especial, dijo Julie Huntsman, presidenta de las Mujeres Jóvenes del Barrio Shelley 10, de la Estaca Shelley, Idaho.

“Estás entre amigas”, dijo ella. “Tienes esa conexión de hermandad. No es la conexión de líder-mujeres jóvenes, sino que es de hermana a hermana”.

Emily Gold, presidenta de Mujeres Jóvenes de la Estaca Nashua, New Hampshire, dijo que el campamento es una oportunidad para que las mujeres jóvenes experimenten las cosas que normalmente no harían. “Las sacas de su ambiente habitual de comodidad y las pones en un ambiente diferente”, dijo ella. “Hacen cosas más difíciles de las que normalmente harían y descubren que pueden hacerlas”.

Para ella lo más destacado del campamento llegó durante la última mañana, en la reunión de testimonios al lado de un lago. Se dio cuenta de que las mujeres jóvenes en su estaca “entendieron quiénes son y [en el campamento] vislumbraron un poco el Cielo”.

La hermana Dalton dijo que el campamento es diferente para las mujeres jóvenes en todo el mundo. Añadió: “Sea donde sea que se lleven a cabo, lo seguro es que ¡a las mujeres jóvenes les encanta ir de campamento!”.