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“Levantaos y brillad”

- Por David L. Beck, presidente general de los Hombres Jóvenes

  • 8 enero 2013

Los Hombres Jóvenes participan en el nuevo curso de estudio para los jóvenes.  Ilustración por Scott G. Winterton.

“De cierto os digo a todos: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones” (D. y C. 115:5).

Vivimos en una época en la que el Señor derrama bendiciones para ayudarlos, como jóvenes amados del sacerdocio, para que se levanten y brillen. Por ejemplo, el nuevo y actualizado folleto Para la Fortaleza de la Juventud y el nuevo recurso de aprendizaje de la juventud, Ven, sígueme: Recursos de aprendizaje para los jóvenes, ahora están disponibles en youth.lds.org. Consideren cómo estos recursos, junto con el motivador anuncio de que los hombres jóvenes pueden servir en una misión a partir de los 18 años, los fortalecerá y hará que vayan más allá.

Para la Fortaleza de la Juventud

El nuevo recursoPara la Fortaleza de la Juventud es dinámico y relevante para nuestro tiempo. ¿Cuán familiarizados están con él? ¿Lo utilizan? Al estudiar y seguir el consejo que se da en Para la Fortaleza de la Juventud serán fortalecidos y protegidos contra las dificultades y maldades en la actualidad. Los recursos multimedia de la Fortaleza de la Juventud tienen videos inspirados de jóvenes como ustedes de todas partes del mundo que viven las normas del Evangelio y ayudan a otros jóvenes a hacer lo mismo.

Para la Fortaleza de la Juventud contiene importantes consejos, como la siguiente nueva sección titulada “El trabajo y la autosuficiencia”:

“Fíjate metas elevadas y ten la disposición de trabajar arduamente para alcanzarlas. Desarrolla la autodisciplina y sé digno(a) de confianza. Haz lo mejor en tus llamamientos de la Iglesia, en tus tareas escolares, en tu empleo y demás ocupaciones que valgan la pena”.

El seguir este consejo los ayudará a mantener normas elevadas y los guiará a vivir con honor y excelencia. A medida que llenen su vida con buenas obras, rechazarán el ocio, la mediocridad y las influencias indignas. Aumentarán su fe e inspirarán a otras personas a convertirse en discípulos de Jesucristo.

Ven, sígueme

Al comienzo de este año el nuevo recurso en línea Ven, sígueme: Recursos de aprendizaje para los jóvenes, se implementó en todas las clases de los jóvenes y en las reuniones de quórum en todo el mundo, e inició una nueva era para la Iglesia.

Una característica importante de Ven, sígueme: Recursos de aprendizaje para los jóvenes es que poco después de la conferencia general, se agregarán los últimos mensajes de nuestros líderes. Al estudiar estos mensajes les ayudará a desarrollar la disciplina del sacerdocio que se describe en el juramento y convenio del sacerdocio: “Estar diligentemente atentos a las palabras de la vida eterna” y a “[vivir] de toda palabra que sale de la boca de Dios” (D. y C. 84:43–44).

Sus reuniones dominicales de quórum serán más que simplemente clases. La presidencia de quórum llevará a cabo reuniones de quórum usando las agendas preparadas de antemano en una reunión de presidencia (una muestra de la agenda está disponible). Su quórum se “sentará en consejo” para hacer lo que se requiera y aprender juntos. En este consejo, ustedes participarán activamente y compartirán con los demás experiencias edificantes y testificarán de las verdades que hayan aprendido.

Sus asesores evitarán hablar la mayor parte del tiempo y servirán como moderadores en sus actividades de aprendizaje y análisis. Se los llamará para que enseñen más. Asegúrense de participar con entusiasmo. Realmente disfrutarán de sus reuniones de quórum y aprenderán mucho más al hacerlo.

Mi Deber a Dios formará parte de sus reuniones, incluso una reunión al mes que estará dedicada enteramente a Mi Deber a Dios. Aprovechen la oportunidad de trabajar en Mi Deber a Dios. Esto les ayudará a ser más fuertes espiritualmente y a cumplir sus deberes del sacerdocio durante toda la semana.

El sacerdocio y el servicio misional

Casi inmediatamente después de terminar su servicio en el Sacerdocio Aarónico, ustedes, como dignos jóvenes de 18 años, pueden ser investidos con poder en el templo y enviados como misioneros de tiempo completo. Serán parte de la más grande y poderosa fuerza misional en la historia del mundo. ¡Ésta es verdaderamente la edad de oro de la obra misional!

Los desafío a ustedes y a todos los que ministran a memorizar y vivir de acuerdo con las palabras de inspiración que se encuentran en Doctrina y Convenios:

“He aquí, una obra maravillosa está a punto de aparecer entre los hijos de los hombres.

“Por tanto, oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día.

“De modo que, si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra;

“pues he aquí, el campo blanco está ya para la siega; y he aquí, quien mete su hoz con su fuerza atesora para sí, de modo que no perece, sino que trae salvación a su alma;

“y fe, esperanza, caridad y amor, con la mira puesta únicamente en la gloria de Dios, lo califican para la obra.

“Tened presente la fe, la virtud, el conocimiento, la templanza, la paciencia, la bondad fraternal, piedad, caridad, humildad, diligencia.

“Pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá. Amén” (D. y C. 4:1–7).

Mi ruego es que desarrollen principios a una edad temprana y que mantengan durante su vida un ardiente deseo de servir dignamente y fielmente a Dios. Al hacerlo, serán felices. Se llenarán con el poder del magnífico Sacerdocio Aarónico para atender las necesidades de los demás. Más tarde, estarán preparados para servir con más fuerza como poseedores del Sacerdocio de Melquisedec, misioneros, esposos y padres. Que el Señor los bendiga.